Empresaria de Ribeirão Preto transformó la producción casera de pasteles en una red con 600 tiendas y facturación de R$ 720 millones, llegando a los 80 años con la venta de la empresa a AB Mauri Brasil, subsidiaria británica dueña de las marcas Fleischmann y Ovomaltine en el país.
A los 64 años, Sônia Ramos decidió transformar los pasteles que hacía en casa en un ingreso extra para ayudar a la familia tras el despido de uno de los hijos, sin imaginar que el negocio se convertiría en la mayor red de franquicias de pasteles de Brasil.
Más de 15 años y 600 tiendas después, a los 80 años, la empresaria conocida como Vó Sônia vendió la Casa de Bolos a AB Mauri Brasil, subsidiaria de la británica Associated British Foods y dueña de marcas como Fleischmann y Ovomaltine en el país.
El valor de la transacción no fue divulgado y el negocio aún depende de aprobación regulatoria, pero la Casa de Bolos continuará operando de forma independiente como una unidad de negocios dentro de AB Mauri Brasil, preservando marca, posicionamiento, portafolio y el modelo de franquicias.
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Fundada en 2010, en Ribeirão Preto (SP), la Casa de Bolos cerró 2025 con facturación de R$ 720 millones y 63 nuevas unidades inauguradas, representando un crecimiento de 11,6% en las operaciones en relación al año anterior y consolidando el liderazgo en el segmento.
De Ribeirão Preto al mundo: la trayectoria de la Casa de Bolos
La expansión por medio de franquicias comenzó en 2011, y al final de 2024 la red inauguró su primera unidad internacional en Lisboa, señalando la ambición global de una empresa que nació a partir de una receta casera en Ribeirão Preto.
«El mayor desafío fue transformar un negocio tan familiar en algo más grande, manteniendo el sabor y el cariño de abuela», cuenta Sônia Ramos, quien también destaca la burocracia como un obstáculo para quien nunca había administrado una empresa de gran porte antes.
Para 2026, la expectativa es alcanzar 700 tiendas y facturación de R$ 800 millones, con foco en la expansión por el Nordeste, en plazas con fuerte perfil familiar y alto potencial de consumo, según la estrategia de crecimiento definida por el liderazgo de la red.

Según la fundadora, el crecimiento de la red fue siempre con «pie en el suelo«, una expresión que resume la filosofía de expansión gradual y sostenible que permitió a la Casa de Bolos mantener la calidad de los productos mientras multiplicaba el número de tiendas en todo Brasil.
Producción artesanal y los sabores que conquistaron Brasil
Hoy, la red produce cerca de 60 mil pasteles por día, y Sônia sigue al frente de las pruebas de recetas que comparte con los franquiciados, garantizando que el mismo estándar de calidad llegue a cada una de las cientos de unidades repartidas por el país.
El menú incluye sabores tradicionales como el de manzana con nuez —el campeón de ventas de la red— y el de maíz, el primer sabor lanzado y el favorito de la fundadora, además de pasteles caseros en pote, postres y tartas artesanales.
Para Sônia Ramos, el principal diferencial de la marca está en la producción artesanal, con pasteles hechos con fruta de verdad, sin masa preparada, sin colorantes ni conservantes, una filosofía que preserva el carácter casero incluso ante la escala industrial alcanzada por la red.
En el sector de franquicias brasileño, la Casa de Bolos se consolidó como referencia no solo por la escala alcanzada, sino por la consistencia del modelo de negocio, que combina propuesta artesanal con estructura operativa lo suficientemente robusta para soportar la expansión nacional e internacional de la red.
Venta a AB Mauri y perspectivas del negocio
Fue precisamente esta autenticidad la que despertó el interés de AB Mauri Brasil, según Danilo Nogueira, director general de la compañía: «Lo que nos atrajo fue precisamente la autenticidad de la marca y la solidez del modelo que la Casa de Bolos construyó a lo largo de los años.»
La Associated British Foods, empresa matriz de AB Mauri, es una de las mayores corporaciones del sector alimenticio mundial, con operaciones en más de 50 países y un portafolio que incluye marcas de insumos para panificación y confitería reconocidas globalmente por profesionales del sector.
El carácter familiar de la empresa es señalado por Vó Sônia como parte central del éxito: «La Casa de Bolos nació de una familia y está hecha para atender a familias, tanto los clientes como también nuestros franquiciados», afirma la fundadora al describir la cultura de la red.
«Nunca fui de quedarme quieta», dice Sônia Ramos en una entrevista con Forbes Brasil. «Creo que el espíritu emprendedor siempre ha estado presente en mí, ya que pude identificar oportunidades con facilidad», completa la fundadora al reflexionar sobre su trayectoria al frente de Casa de Bolos.

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