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35 países gastaron más de 20 mil millones de euros para construir en el sur de Francia el reactor de fusión nuclear más grande del mundo — el imán principal es tan potente que podría levantar un portaaviones y el plasma alcanza los 150 millones de grados

Escrito por Douglas Avila
Publicado el 23/04/2026 a las 00:16
Actualizado el 23/04/2026 a las 00:17
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35 países gastaron más de 20 mil millones de euros para construir en el sur de Francia un reactor que promete producir 500 MW de energía usando solo 50 MW de entrada — el imán principal tiene 18 metros de altura, fuerza para levantar un portaaviones, y el plasma alcanzará 150 millones de grados

Es el mayor experimento de energía de la historia de la humanidad.

El ITER — International Thermonuclear Experimental Reactor — está siendo construido en Cadarache, en el sur de Francia, rodeado por las colinas de la Provenza.

Son 35 países trabajando juntos en un único proyecto: Unión Europea, Estados Unidos, China, Rusia, India, Japón y Corea del Sur.

El costo ya superó los 20 mil millones de euros (cerca de US$ 22 mil millones) — y sigue subiendo.

El objetivo es simple de explicar, pero extraordinariamente difícil de realizar: reproducir en la Tierra la reacción nuclear que alimenta el Sol y probar que es posible generar energía limpia y prácticamente ilimitada a partir de la fusión de átomos de hidrógeno.

Si funciona, cambiará para siempre la forma en que la humanidad produce y consume energía.

Interior do poço do tokamak ITER durante montagem
El imán principal del ITER tiene 18 metros de altura y 4,25 metros de diámetro — su fuerza magnética se describe como capaz de levantar un portaaviones

500 MW de salida con solo 50 MW de entrada — el factor Q≥10

El ITER fue diseñado para alcanzar un factor llamado Q ≥ 10.

En el lenguaje de la fusión, esto significa producir 500 megavatios térmicos de energía de fusión usando solo 50 MW de energía para calentar el plasma.

En otras palabras: 10 veces más energía sale de la que entra.

Si funciona, será la primera demostración en la historia de que la fusión nuclear puede generar significativamente más energía de la que consume a escala industrial.

La temperatura del plasma dentro del reactor alcanzará los 150 millones de grados Celsius — diez veces más caliente que el núcleo del Sol, que está «solo» a 15 millones de grados.

Para tener una idea, ningún material conocido en el universo resiste esa temperatura directamente.

El plasma necesita ser mantenido suspendido por campos magnéticos superconductores extremadamente potentes, sin tocar absolutamente nada — una danza de física e ingeniería que desafía los límites de lo que los humanos saben construir.

Cómo funciona un tokamak — la rosquilla que imita al Sol

El ITER es un tokamak — un dispositivo en forma de «rosquilla» gigante, técnicamente llamado toroidal.

Dentro de él, hidrógeno pesado (una mezcla de deuterio y tritio) se calienta hasta transformarse en plasma — un estado de la materia en el que los electrones se separan de los núcleos atómicos.

Campos magnéticos superconductores de intensidad extrema confinan este plasma, manteniéndolo circulando dentro de la «rosquilla» sin tocar las paredes internas.

Cuando los átomos de deuterio y tritio se fusionan bajo estas condiciones extremas, liberan enormes cantidades de energía en forma de neutrones de alta velocidad.

Es el mismo proceso que hace brillar al Sol hace 4.6 mil millones de años y seguirá brillando por otros 5 mil millones.

La diferencia es que el Sol usa la gravedad colosal de 330 mil veces la masa de la Tierra para confinar el plasma.

El ITER necesita replicar este confinamiento usando solo magnetos — en una cámara que cabe dentro de un edificio.

Magneto supercondutor gigante transportado para o ITER
Cada componente del ITER se fabrica en un país diferente y se transporta hasta Cadarache — el imán central pesa cientos de toneladas y necesita vehículos especiales

10 veces más grande que cualquier tokamak existente

El ITER es 10 veces más grande que el JT-60SA de Japón, actualmente el mayor reactor de fusión en operación en el mundo.

El imán principal del ITER tiene 18 metros de altura y 4,25 metros de diámetro.

Su fuerza magnética es tan intensa que, teóricamente, podría levantar un portaaviones entero del mar.

En mayo de 2025, todos los componentes del sistema magnético central fueron finalmente concluidos — un hito que llevó años de fabricación distribuida en fábricas de múltiples países.

Además, el ITER será el primer tokamak en usar deuterio-tritio como combustible real a escala — todos los tokamaks anteriores usaron solo hidrógeno o deuterio en sus experimentos.

Quién paga — y cuánto contribuye cada uno

La Unión Europea, que alberga el proyecto, asume el 40% de los costos.

Los otros seis miembros — China, India, Japón, Corea del Sur, Rusia y EE. UU. — dividen el 60% restante.

Cada país fabrica componentes específicos en sus propias industrias — magnetos en Corea, cámara de vacío en Japón, sistemas de calentamiento en EE. UU. — y los envía a Cadarache para el montaje final.

Es uno de los mayores ejercicios de ingeniería colaborativa internacional jamás intentados — más complejo incluso que la Estación Espacial Internacional en términos de integración de componentes.

8 años de retraso — y las razones

El primer plasma del ITER estaba originalmente previsto para 2025.

El nuevo cronograma, aprobado por el consejo del ITER, ha pospuesto las fechas significativamente:

  • 2033: primer plasma — la primera vez que el reactor se encenderá
  • 2036: energía magnética completa — todos los sistemas operando juntos
  • 2039: fase final con fusión deuterio-tritio — el objetivo principal del proyecto

El director general Pietro Barabaschi atribuyó los retrasos a una combinación de factores: «la pandemia de Covid-19, problemas de calidad en el diseño del reactor, cultura interna y un cronograma excesivamente optimista para el montaje».

Los costos también se dispararon mucho más allá del presupuesto original, generando críticas de analistas y políticos en varios países contribuyentes.

Corte transversal do tokamak ITER mostrando escala
El ITER es 10 veces más grande que cualquier tokamak existente — será el primero en demostrar fusión con deuterio-tritio a una escala relevante para la generación de energía

Después del ITER — el camino hasta el enchufe de casa

Aunque el ITER funcione perfectamente y alcance Q≥10, no generará electricidad para la red.

El ITER es un experimento — prueba que la fusión puede funcionar a escala, pero no es una central eléctrica.

El siguiente paso sería el DEMO, un reactor de demostración comercial diseñado para generar electricidad de fusión por primera vez y alimentarla a la red.

El DEMO está planeado para la década de 2040 — es decir, todavía faltan 15-20 años hasta que la fusión genere la electricidad que llega al enchufe de su casa.

Es una perspectiva a largo plazo, pero cada paso — EAST, KSTAR, ITER — acerca a la humanidad a una fuente de energía que puede resolver definitivamente la crisis climática.

Advertencias

El ITER no es una central eléctrica — es un experimento científico a escala industrial.

Los costos ya se dispararon a más de 20 mil millones de euros, y algunos críticos consideran el proyecto un ejemplo de «exceso de optimismo científico» que consume recursos que podrían destinarse a renovables ya probadas como la solar y la eólica.

La inestabilidad del plasma a temperaturas de 150 millones de grados sin dañar el reactor sigue siendo un desafío técnico colosal que ningún experimento anterior ha enfrentado a esta escala.

Además, las tensiones geopolíticas entre los miembros del proyecto — particularmente entre EE. UU., Rusia y China — crean incertidumbres sobre la continuidad de la cooperación a largo plazo.

Aun así, si el ITER funciona, probará que la humanidad puede dominar la energía de las estrellas — y la carrera para comercializarla se acelerará exponencialmente, con empresas privadas como Helion, Commonwealth Fusion y TAE Technologies ya en la fila para transformar la ciencia en negocio.

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Douglas Avila

Com uma paixão inabalável pela tecnologia e uma compreensão profunda do setor de petróleo, eu combino minha expertise técnica com insights do mercado energético para trazer uma perspectiva única ao mundo do jornalismo de petróleo. Minha abordagem inovadora e análises aprofundadas sobre a interseção entre tecnologia e energia têm estabelecido novos padrões na reportagem do setor. Mergulhe em minhas matérias para descobrir como a tecnologia está moldando o futuro do petróleo e transformando a indústria globalmente

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