Walker S2, robot de UBTech, funciona sin pausas al cambiar sus baterías solo y tomar decisiones con inteligencia artificial en la nube
Un robot humanoide desarrollado por la empresa UBTech Robotics, de la China, llamó la atención por su autonomía impresionante. Llamado Walker S2, puede cambiar sus propias baterías sin ayuda humana, lo que le permite funcionar 24 horas al día.
La operación es simple y eficiente: camina hasta la estación de carga, retira la batería descargada de su espalda y conecta una nueva. El proceso tarda solo tres minutos.
El cambio de baterías se realiza con un encastre parecido al de los pen drives. Esto facilita la sustitución y el manejo. Además, el robot puede alternar entre dos baterías internas.
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Si una está débil, elige la otra que aún tiene suficiente carga. Esta decisión se toma de forma autónoma, basada en la energía disponible y en la tarea que se realizará a continuación.
Esta autonomía es posible gracias al proyecto “BrainNet”, utilizado por UBTech. Se trata de un sistema de inteligencia artificial en la nube que permite al robot tomar decisiones complejas.
Con este tipo de control, el Walker S2 puede integrarse a líneas de producción y coordinar tareas en grupo con otros robots.
El BrainNet funciona como un cerebro colectivo. Varios robots conectados comparten decisiones y se adaptan entre sí.
Pueden planear tareas, actuar en conjunto y llevar a cabo funciones en entornos industriales con eficiencia.
China se ha destacado a nivel global en el área de robótica. Según Moody’s, empresa americana que evalúa riesgos financieros, el país ha conseguido unir inteligencia artificial de punta con producción a gran escala y bajo costo. Este modelo convierte a China en líder en el desarrollo de robots autónomos.
Por su parte, Morgan Stanley, otra gigante del sector financiero, señala que cerca de la mitad de las empresas que desarrollan robots humanoides en el mundo están en China.
Solo este año, seis compañías chinas anunciaron planes para fabricar más de mil robots humanoides cada una.
El avance de China en este sector coloca al país en una posición estratégica en el escenario tecnológico global.
La combinación entre inteligencia artificial, autonomía y capacidad de producción en masa puede transformar la forma en que las máquinas interactúan con el trabajo humano.
El caso del Walker S2 muestra que los robots no solo están adquiriendo formas humanas, sino también tomando decisiones propias y operando sin interrupciones. Un cambio que puede impactar industrias enteras.
Con información de Revista Galileu.


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