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A chegada das águas do Rio São Francisco ao Rio Grande do Norte marca un capítulo histórico, impulsa el desarrollo y simboliza justicia social para millones de nordestinos.

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Escrito por Jefferson Augusto Publicado el 10/07/2026 a las 16:01 Actualizado el 10/07/2026 a las 16:02
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La llegada de las aguas del Velho Chico al territorio potiguar representa más que una obra de infraestructura hídrica: simboliza décadas de lucha contra la sequía, desarrollo regional y un nuevo horizonte para miles de familias del semiárido

La llegada de las aguas de la transposición del Río São Francisco al Rio Grande do Norte marca un momento histórico para la seguridad hídrica del Nordeste. Además, representa décadas de inversiones en infraestructura y planificación. Más que una gran obra de ingeniería, el avance de las aguas por el Ramal del Apodi simboliza desarrollo, ciudadanía y justicia social para miles de familias del semiárido.

La información fue divulgada por el Brasil 247, en un artículo publicado en julio de 2026 y firmado por la gobernadora de Rio Grande do Norte, Fátima Bezerra. En el texto, la gestora recuerda su infancia marcada por la sequía. Al mismo tiempo, destaca la importancia histórica de la llegada de las aguas del Velho Chico al territorio potiguar.

Memorias de la sequía ayudan a explicar la importancia de la transposición

Al recordar la infancia en Nova Palmeira, en el Seridó paraibano, Fátima Bezerra describe una realidad vivida por millones de nordestinos durante décadas.

Según ella, la sequía nunca fue solo un fenómeno climático. En la práctica, significaba embalses vacíos. También provocaba escasez de alimentos. Además, destruía cultivos, causaba la muerte de animales y aumentaba diariamente la preocupación por el abastecimiento de agua.

La gobernadora afirma que vivió esa realidad desde niña. Por eso, considera la llegada de las aguas de la transposición uno de los momentos más emocionantes de su trayectoria pública.

Según el relato, acompañar el agua atravesando el Túnel Major Sales y llegando al Ramal del Apodi representa mucho más que asistir a la conclusión de una gran obra de ingeniería. En la evaluación de la gestora, ese momento simboliza la reparación de una deuda histórica con el pueblo nordestino.

Además, ella afirma que el proyecto demuestra cómo las inversiones públicas pueden transformar la realidad de regiones históricamente castigadas por la sequía.

Proyecto fortalece la seguridad hídrica del Nordeste

Durante décadas, gran parte de la población del semiárido necesitó convivir con largos períodos de sequía. Aun así, miles de familias resistieron. Sin embargo, como destaca Fátima Bezerra, nunca fue aceptable considerar el hambre, la sed y la pobreza como consecuencias inevitables del clima.

Según ella, el mayor desafío siempre estuvo relacionado con las desigualdades sociales agravadas por la escasez de agua. Por ese motivo, las inversiones en infraestructura hídrica pasaron a ser consideradas fundamentales para promover el desarrollo económico, la inclusión social y la calidad de vida.

En ese contexto, el Proyecto de Integración del Río São Francisco se convirtió en una de las mayores iniciativas de seguridad hídrica de la historia de Brasil.

La obra exigió grandes inversiones. Además, demandó soluciones de ingeniería complejas y planificación a largo plazo. De la misma manera, enfrentó disputas judiciales, debates políticos y campañas de desinformación a lo largo de su ejecución.

Incluso ante estos desafíos, el proyecto avanzó. Como resultado, comenzó a transformar gradualmente la realidad de miles de municipios del noreste.

Según Fátima Bezerra, el entonces presidente Luiz Inácio Lula da Silva tomó la decisión política de sacar la obra del papel porque comprendía la importancia del agua para el desarrollo del semiárido.

Aún según la gobernadora, Lula conocía esta realidad de cerca. Al fin y al cabo, también vivió su infancia en el Nordeste, en Caetés, Pernambuco.

Por eso, ella afirma que la transposición nunca significó solo construir canales, túneles y represas. Por el contrario, siempre representó la garantía de un derecho básico. Además, simbolizó la posibilidad de que miles de familias permanecieran en sus tierras, produjeran alimentos y construyeran un futuro con más dignidad.

Las obras avanzaron y consolidaron un proyecto histórico

Fátima Bezerra recuerda que acompañó el Proyecto de Integración del Río São Francisco desde el inicio de las obras, en 2007, cuando ejercía el mandato de diputada federal.

Según ella, los gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff ejecutaron más del 90% de las obras. Sin embargo, el proyecto no fue totalmente concluido en los años siguientes. Como consecuencia, miles de familias continuaron esperando el acceso definitivo al agua.

Posteriormente, entre 2015 y 2016, cuando presidió la Comisión de Desarrollo Regional y Turismo del Senado Federal, Fátima afirma que puso la seguridad hídrica del Nordeste entre las prioridades de la agenda nacional.

En ese período, la Caravana de las Aguas recorrió varios estados del noreste. Además, reunió a parlamentarios, universidades, investigadores, agricultores, movimientos populares, gestores públicos y representantes del sector productivo.

Según la gobernadora, la iniciativa reforzó un mensaje considerado esencial: el agua no puede ser un privilegio. El agua es un derecho de todos.

Nuevo PAC aceleró la llegada de las aguas a Rio Grande do Norte

De acuerdo con Fátima Bezerra, la reanudación de las obras ganó nuevo impulso con el retorno de Luiz Inácio Lula da Silva a la Presidencia de la República, en 2023.

Durante la definición de las prioridades del Nuevo PAC, la gobernadora afirma que colocó la conclusión de la infraestructura hídrica como la principal demanda de Rio Grande do Norte.

Según ella, esta decisión reflejaba un compromiso personal, ético y político con las familias que viven en el semiárido.

Con esto, las obras del Ramal del Apodi avanzaron. En seguida, el Túnel Major Sales fue concluido. De esta forma, las aguas finalmente cruzaron la frontera entre Paraíba y Rio Grande do Norte.

Otro hito citado por la gobernadora fue la inauguración de la Presa de Oiticica, realizada junto al presidente Lula en marzo de 2025.

Inicialmente, las aguas fortalecieron la cuenca del Piranhas-Açu. Posteriormente, alcanzaron la cuenca Apodi-Mossoró a través del Ramal del Apodi.

Según Fátima Bezerra, este avance completó un ciclo histórico. Por primera vez, el Proyecto de Integración del Río São Francisco pasó a beneficiar todas las regiones de Rio Grande do Norte.

El agua impulsa desarrollo, agricultura y calidad de vida

En la evaluación de la gobernadora, los beneficios de la obra van mucho más allá del abastecimiento humano.

Según ella, la seguridad hídrica amplía la producción agrícola. Además, fortalece la agricultura familiar. También impulsa la economía regional, atrae nuevas inversiones y mejora la calidad de vida de las futuras generaciones.

De la misma manera, la disponibilidad permanente de agua favorece el desarrollo sostenible del semiárido y reduce los impactos provocados por los largos períodos de sequía.

A lo largo del artículo, Fátima Bezerra asocia repetidamente la llegada de las aguas a valores como salud, ciudadanía, libertad y dignidad.

También recuerda momentos significativos de la infancia. Entre ellos, el recuerdo de compartir la comida con los hermanos durante períodos de escasez. Según la gobernadora, esta experiencia explica la emoción de acompañar la llegada del Velho Chico al estado.

Además, afirma que, al observar los canales de la transposición, no ve solo concreto y estructuras de ingeniería.

En su visión, cada parte de la obra representa agricultores produciendo alimentos, familias permaneciendo en el campo, niños creciendo con más oportunidades y comunidades construyendo un futuro más seguro.

Para Fátima Bezerra, la transposición del Río São Francisco representa mucho más que una gran obra de infraestructura. Sobre todo, simboliza esperanza, desarrollo regional, seguridad hídrica y justicia social.

Según la gobernadora, después de siglos conviviendo con la escasez, el semiárido comienza a escribir un nuevo capítulo de su historia. Esta vez, el agua llega como un instrumento permanente de transformación social, crecimiento económico y mejora de la calidad de vida para millones de nordestinos.

En su opinión, ¿qué otras obras estructurales deberían recibir prioridad para transformar la vida de las poblaciones del semiárido brasileño?

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