La Via Mar, carretera de 145 km y seis carriles que conectará Joinville con el Gran Florianópolis, se vende como la solución para el caos de la BR-101 en Santa Catarina. Pero la letra pequeña revela detalles que poca gente comenta: tendrá peaje, costará miles de millones y enfrenta desafíos de ingeniería que pueden retrasar todo.
Quien ya ha enfrentado el tráfico de la BR-101 en la costa de Santa Catarina sabe el tamaño del problema. Un viaje entre Joinville y el Gran Florianópolis, que debería ser rápido, suele durar más de tres horas en un día normal, y se convierte en una pesadilla en feriados o cuando hay un accidente. Es precisamente este cuello de botella que el gobierno catarinense promete resolver con la Via Mar, una nueva carretera anunciada como obra histórica, con previsión de comenzar a construirse ya en 2026.
La promesa es seductora: reducir el trayecto de tres horas a cerca de una. Pero, antes de celebrar, vale la pena leer entre líneas del proyecto. La Via Mar no será gratuita, no es simple de construir y tiene un cronograma que depende de que muchas cosas salgan bien. Reunimos aquí lo que suele quedar fuera de los titulares más entusiastas sobre la nueva carretera de Santa Catarina.
Qué es la Via Mar, en resumen

Antes de la letra pequeña, lo básico. La Via Mar está planeada como una carretera paralela a la BR-101, con cerca de 145 kilómetros de extensión, seis carriles en total, tres en cada sentido, y velocidad máxima de 120 km/h. Como detalla el NSC Total, el trazado tendrá viaductos, puentes e incluso un túnel, conectando Joinville con el contorno vial del Gran Florianópolis y pasando por ciudades como Guaramirim, Navegantes e Itajaí.
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Para frenar el avance del Sahara, la Gran Muralla Verde de 8,000 km en el Sahel apuesta por la reforestación contra la desertificación, pero en 2026 sigue muy atrás de la meta de 100 millones de hectáreas.
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Mucho antes de que la construcción sostenible se convirtiera en tendencia, China levantó fortalezas de barro con varios pisos, patio central y capacidad para hasta 800 personas viviendo en comunidad.
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Mientras que en el resto del mundo construir un hospital lleva años entre el proyecto y la inauguración, China levantó el Hospital Huoshenshan desde cero en solo 10 días, con 1.000 camas, cimientos, estructura, instalaciones eléctricas, hidráulicas y sistema de oxígeno listos para recibir pacientes, movilizando a 7 mil obreros.
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Sin mortero, sin lechada y sin obra tradicional: el sistema ClickBrick monta fachadas de ladrillo con piezas cerámicas sujetas por clips metálicos, no requiere pegamento, acelera la instalación y además permite desmontar todo después sin convertir la construcción en escombros permanentes costosos.
El costo estimado de la obra está entre R$ 7 mil millones y R$ 9 mil millones, y el proyecto se dividió en cinco lotes para facilitar la ejecución. En teoría, será una de las carreteras más modernas del país, pensada desde el inicio para alta capacidad y tráfico veloz. Si cumple lo que promete, la Via Mar puede realmente transformar la movilidad en el litoral de Santa Catarina y quitar buena parte de la presión de la BR-101. El detalle es que ese «si» lleva bastante peso.
La novedad que poca gente comenta: el peaje
Aquí está el punto que muchos reportajes olvidan destacar. La Via Mar será la primera carretera estatal de Santa Catarina con peaje, según investigó la Gazeta do Povo. Es decir, el alivio en el tráfico vendrá con un cobro en cada viaje, algo a lo que el conductor catarinense no está acostumbrado en las carreteras del propio estado.
Esto ocurre debido al modelo de financiación. La obra será llevada a cabo por una asociación público-privada, en la que el Estado financia la primera fase, con cerca de R$ 1 mil millones, y luego es reembolsado por una concesionaria, que asume el resto de la construcción y la operación de la carretera. Para obtener retorno de la inversión millonaria, esta empresa cobrará peaje a quienes usen la Via Mar. En la práctica, el conductor cambia el tiempo perdido en la BR-101 por un costo financiero en la nueva carretera, y cada uno tendrá que hacer esa cuenta en su propio bolsillo.
Suelo blando y arrozales: los desafíos de ingeniería
Construir 145 kilómetros de carretera de alto estándar en el litoral de Santa Catarina no es tarea trivial. El camino de la Via Mar atraviesa tramos de suelo blando, áreas de arrozales y regiones que requerirán estructuras elevadas, como largos viaductos y puentes, para superar terrenos inestables e inundables. Todo esto encarece la obra y complica el cronograma.
No es un detalle menor. Suelo blando significa cimientos más caros y demorados, y el litoral catarinense tiene justamente este tipo de terreno en varios puntos. Cuanto más viaducto, puente y túnel necesita una carretera, mayor es el riesgo de retraso y de sobrecoste. La Via Mar es ambiciosa, pero el desafío técnico de hacerla atravesar la llanura litoral de Santa Catarina es grande, y el papel acepta cualquier promesa.
¿Cuándo estará lista? El plazo realista
Y llega la pregunta que todos hacen: ¿cuándo se podrá usar? El gobierno de Santa Catarina pretende iniciar las obras de la Via Mar aún en 2026, pero el plazo mínimo estimado para la conclusión, después de contratada la concesionaria, es de cerca de tres años. En la práctica, esto lleva la entrega para el final de la década, y solo si nada se retrasa en el camino.
El retraso en obras de carreteras en Brasil es casi una regla. La propia BR-101 en Santa Catarina es un ejemplo de ello, con cuellos de botella famosos, como el del Morro dos Cavalos, que se prolongan durante años incluso con miles de millones previstos. La Via Mar surge precisamente en medio de críticas sobre la lentitud de las obras viales en el estado, lo que aumenta la desconfianza de parte de la población. La promesa de descongestionar la BR-101 es buena, pero la historia reciente recomienda celebrar solo cuando el asfalto esté listo.
Por qué esto importa para SC y el país
A pesar de las reservas, es innegable que la Via Mar apunta a un problema real y costoso. El litoral norte de Santa Catarina concentra algunos de los puertos más concurridos de Brasil, como los de Itajaí y Navegantes, además del polo industrial de Joinville y de un turismo que explota en verano. Cuando la BR-101 se bloquea, no solo sufre el paseo: toda la economía de la región lo siente, con cargas retrasadas y costos mayores.
Por eso, una carretera que realmente descongestione este corredor tendría un impacto que va mucho más allá del tiempo de viaje. Significaría una logística más eficiente, menos accidentes y más competitividad para uno de los estados más productivos del país. El caso de la Via Mar resume bien el dilema de la infraestructura brasileña: las soluciones existen y se anuncian con fiesta, pero dependen de financiamiento, ingeniería y plazo para dejar de ser promesas. Para Santa Catarina, la verdadera prueba comienza cuando la primera máquina entre en acción.
La Via Mar es la cara de los grandes proyectos brasileños: emocionante en el anuncio y llena de preguntas abiertas. Por un lado, la oportunidad real de transformar el viaje entre Joinville y Florianópolis y aliviar la congestionada BR-101. Por otro, el peaje, el suelo blando, los miles de millones y el plazo que solo el tiempo confirmará. Conocer ambos lados ayuda a exigir que la obra realmente se lleve a cabo.
Y tú, ¿aceptarías pagar peaje en una nueva carretera en Santa Catarina para escapar del tráfico de la BR-101, o crees que el estado debería primero arreglar lo que ya existe? Cuéntanos en los comentarios tu opinión.

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