Ladrillo suizo impreso en 3D utiliza evaporación del agua para reducir temperaturas en hasta 9°C y puede inspirar nuevas soluciones para ciudades más frescas.
En medio del avance de las olas de calor y la presión sobre las ciudades, dos jóvenes diseñadores suizos crearon una solución que mezcla técnica ancestral y fabricación digital. El proyecto, llamado Bloc°, usa terracota impresa en 3D, agua, evaporación y energía solar para reducir la temperatura del aire en hasta 9°C en espacios públicos expuestos al calor.
Según el James Dyson Award y la ZHdK, el sistema fue desarrollado por Andrin Stocker y Luc Schweizer, del curso de Diseño Industrial de la Universidad de Artes de Zúrich, y fue reconocido en el premio James Dyson de 2025. La propuesta no es sustituir el aire acondicionado tradicional, sino crear microáreas de enfriamiento urbano en lugares como plazas, patios escolares y paradas de transporte público.
Bloc° usa enfriamiento evaporativo para combatir el calor urbano
El funcionamiento del Bloc° se basa en el enfriamiento evaporativo, un principio físico conocido desde hace siglos. La terracota tiene estructura porosa, absorbe agua y, cuando el aire caliente pasa por su superficie húmeda, parte de esa agua se evapora, retirando calor del ambiente. Es la misma lógica que mantiene recipientes de barro frescos en diversas regiones cálidas del mundo.
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Según el James Dyson Award, el sistema fue pensado para hacer más habitables las áreas urbanas sobrecalentadas durante eventos de calor extremo. En lugar de depender de compresores, gases refrigerantes y alto consumo eléctrico, trabaja con materiales naturales y con un mecanismo de enfriamiento más simple y de menor impacto energético.
Este punto es central para el valor del proyecto. El Bloc° no intenta competir directamente con sistemas convencionales en ambientes cerrados. Intenta resolver otro problema: la falta de confort térmico en áreas públicas abiertas, donde la infraestructura urbana normalmente solo calienta más el entorno.
Terracota impresa en 3D permite crear canales internos que aumentan la eficiencia
Según el James Dyson Award, cada módulo del Bloc° está hecho de terracota impresa en 3D y posee una geometría interna diseñada para maximizar el contacto entre aire y agua. El diseño incluye cavidades, canales y superficies curvas que aumentan la eficiencia del enfriamiento evaporativo.

Cuando el aire atraviesa estas cámaras internas, pierde calor durante el proceso de evaporación y sale más fresco del otro lado. Esto hace que el módulo funcione no solo como elemento constructivo, sino como una especie de infraestructura climática activa, capaz de alterar el microclima alrededor.
Según la ZHdK, el proyecto fue desarrollado como un sistema modular de enfriamiento para zonas urbanas de calor, con enfoque en integración discreta al espacio público. En lugar de parecer un equipo técnico agresivo, el sistema fue diseñado para incorporarse al mobiliario urbano y actuar de forma silenciosa en el ambiente.
Agua de lluvia y energía solar ayudan al sistema a funcionar de forma autónoma
Otra característica importante del Bloc° está en el intento de reducir la dependencia de la red eléctrica convencional. Según el James Dyson Award, el sistema usa panel solar para generar cerca de 200 watt-hora por día, energía suficiente para alimentar el ventilador y la bomba de agua que mantienen el flujo interno funcionando.
El agua puede provenir de la infraestructura urbana o de un sistema integrado de captación de lluvia. Aún según la página oficial del premio, el techo en forma de embudo puede recolectar en promedio 24 litros de agua de lluvia por día, mientras que, en días por encima de 30°C, una instalación del Bloc° consume cerca de 56 litros diarios, número que puede variar según el clima y el tamaño de la estructura.
Este diseño refuerza el atractivo del proyecto en ciudades que buscan soluciones más sostenibles para el calor extremo. En lugar de solo consumir energía para enfriar, el sistema intenta usar sol, agua y material cerámico para entregar confort térmico con menor carga operacional.
El proyecto aún es prototipo, pero ya apunta hacia una nueva arquitectura bioclimática
Según el James Dyson Award, el Bloc° aún está en fase de desarrollo y los próximos pasos incluyen pruebas a escala real, en un entorno urbano, para medir el rendimiento a largo plazo, especialmente en climas más húmedos. Esto significa que los resultados divulgados hasta ahora pertenecen a la etapa de prototipo y aún necesitan ser confirmados en uso continuo.

El propio equipo presenta el sistema como una solución inicial para áreas públicas y no como un sustituto inmediato de ladrillos convencionales o de sistemas completos de climatización de edificios. Aun así, el proyecto abre espacio para pensar en una nueva generación de materiales y estructuras urbanas capaces de participar activamente en el control térmico.
Este es el punto más fuerte del Bloc°. Muestra que una tecnología muy antigua, la evaporación en cerámica porosa, puede ganar nueva relevancia cuando se combina con impresión 3D, diseño computacional y energía renovable. En lugar de solo construir ciudades, la arquitectura puede comenzar a ayudar a enfriarlas.
El calor urbano extremo impulsa la búsqueda de materiales que refrescan sin alto consumo de energía
El crecimiento del interés por proyectos como el Bloc° está directamente ligado al aumento de las temperaturas urbanas. En ciudades densas, superficies duras y oscuras acumulan calor a lo largo del día y liberan esa energía lentamente, agravando el efecto de isla de calor urbana y haciendo que los espacios de permanencia sean cada vez más hostiles.
En este contexto, soluciones que logran generar enfriamiento local sin depender de un gran consumo eléctrico empiezan a atraer la atención de diseñadores, urbanistas y arquitectos. El valor del Bloc° no está solo en el número de hasta 9°C de reducción, sino en la idea de que la propia infraestructura urbana puede ser rediseñada para responder mejor al clima extremo.
Si las pruebas a escala real confirman el rendimiento de los prototipos, el proyecto puede influir en una nueva frente de la arquitectura bioclimática y del diseño urbano adaptado al calor. Y esto ayuda a explicar por qué un módulo de terracota impreso en 3D llamó tanta atención internacional en 2025.

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