Un informe oficial sacó a la luz un caso inusual registrado en octubre de 2023, cuando agentes federales informaron sobre luces silenciosas, objetos rojos y movimientos aún sin explicación completa cerca de un área estratégica de los Estados Unidos.
Una esfera naranja brillante vista cerca de una instalación secreta de los Estados Unidos entró en el centro de una nueva discusión sobre fenómenos aéreos aún sin respuesta.
El caso involucra a seis agentes federales, un encuentro de dos días en octubre de 2023 y una secuencia de luces rojas más pequeñas que, según los informes, parecían salir de un orbe mayor.
La parte más intrigante está en el resultado inicial del análisis. Incluso después de la revisión de radar, registros de vuelo y otros datos disponibles, el 40 por ciento de la actividad reportada continuó sin explicación clara.
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Seis agentes informaron encuentro de dos días en octubre de 2023
El episodio habría ocurrido durante dos días en octubre de 2023, cuando agentes federales observaron objetos luminosos con comportamiento considerado inusual.
La esfera principal era descrita como una luz naranja brillante que aparecía por uno o dos segundos. Luego, parecía liberar grupos de dos a cuatro luces rojas más pequeñas antes de desaparecer.
Los objetos más pequeños se habrían desplazado en horizontal, cambiado de altitud y, en al menos un caso, permanecido sobre una cresta por varias horas.
Orbe naranja habría liberado luces rojas en secuencia

La repetición del patrón llamó la atención de los investigadores. La esfera naranja surgía, soltaba luces rojas más pequeñas y desaparecía, en una secuencia observada varias veces a lo largo de horas.
Según Daily Mail, periódico británico de noticias generales y entretenimiento, el memorando fue firmado por Jon T. Kosloski, director de la Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios del Pentágono.
En el documento, afirmó que la característica más destacada del fenómeno era precisamente el patrón repetitivo, en el cual una esfera madre luminosa parecía producir otras esferas más pequeñas.
Cheyenne Mountain aparece como probable lugar del incidente
La ubicación exacta no fue detallada en el nuevo informe, pero entrevistas posteriores del FBI indicaron que el caso ocurrió en Cheyenne Mountain, cerca de Colorado Springs, en Colorado.
El complejo es un búnker subterráneo fortificado, enterrado bajo cerca de 610 metros de granito. La instalación tiene un papel estratégico en la defensa de los Estados Unidos.
Cheyenne Mountain sirve como centro de comando alternativo del NORAD y del USNORTHCOM, estructuras ligadas a la protección del territorio continental de los Estados Unidos, además de Alaska, Canadá, México y Bahamas.
Investigadores descartaron gases de aeronaves como explicación completa
El fenómeno fue descrito por los agentes como silencioso, y los testimonios fueron considerados coherentes para caracterizar la experiencia.
El análisis apuntó que las características reportadas no coincidían con gases de escape comunes de aeronaves militares. Había aviones militares en el área, pero la altitud de los objetos dificultaba esa explicación.
Aun así, una parte del episodio puede tener relación con bengalas infrarrojas militares, usadas como contramedidas durante ejercicios estándar.
Bengalas militares pueden explicar cerca del 60 por ciento de la actividad
La evaluación indicó que aproximadamente 60 por ciento de la actividad reportada puede ser atribuida de forma plausible a aeronaves militares.
Los aviones presentes en la región estaban equipados con bengalas de contramedida infrarroja y las habrían usado durante un ejercicio normal.
Aun así, la hipótesis no cierra todo el caso. La evaluación preliminar dejó abierta la posibilidad de que tecnología no reconocida explique parte de los fenómenos asociados al incidente.

Clima, planetas y meteoros fueron considerados poco probables
Los investigadores analizaron explicaciones naturales, incluyendo clima, inversiones térmicas, refracción y otros efectos atmosféricos.
Los registros indicaban cielo generalmente claro, temperaturas compatibles con la estación y niveles comunes de contaminación lumínica para el área. Estas condiciones fueron consideradas insuficientes para explicar el comportamiento descrito.
También se evaluaron estrellas, planetas, meteoros, reflejos de satélites y lanzamientos de cohetes. La permanencia de al menos un orbe rojo por varias horas pesó contra estas hipótesis.
El caso permanece abierto porque una parte relevante de los relatos aún no ha encontrado explicación definitiva. Para los investigadores, las características descritas son lo suficientemente anómalas como para justificar nuevos análisis.
La combinación de base estratégica, testigos federales, luces persistentes y datos inconclusos mantiene Cheyenne Mountain en el centro de una discusión que presiona la lectura sobre seguridad aérea en los Estados Unidos.

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