Proyecto chino en Chongqing utiliza radares integrados para observar asteroides, Luna y otros cuerpos celestes a grandes distancias, en una estructura comparada a los ojos compuestos de los insectos y ligada a los esfuerzos de defensa planetaria contra objetos cercanos a la Tierra.
China desarrolla en Chongqing, en el suroeste del país, una instalación de observación espacial conocida como China Compound Eye, o China Fuyan, destinada al monitoreo de asteroides, de la Luna y de otros cuerpos celestes.
La iniciativa utiliza una red de radares distribuidos, en lugar de un único telescopio, para formar imágenes y medir objetos distantes mediante la emisión de señales de radio y el análisis del retorno de esas señales.
Según la agencia estatal Xinhua, la estructura es conducida por el Centro de Innovación de Chongqing, ligado al Instituto de Tecnología de Pekín, e integra los esfuerzos chinos de defensa planetaria contra asteroides cercanos a la Tierra.
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Este tipo de monitoreo depende de datos sobre órbita, distancia, forma y movimiento de los objetos observados, información utilizada en estudios de trayectoria y en evaluaciones relacionadas con cuerpos que se acercan al planeta.
Cómo funciona el China Compound Eye
El China Compound Eye opera como un radar activo de espacio profundo, con emisión de ondas de radio hacia un objetivo y registro de la señal reflejada después del contacto con el objeto observado.
A partir de ese retorno, el sistema puede estimar características físicas y dinámicas de cuerpos que no emiten luz propia o radiación detectable de manera suficiente por instrumentos astronómicos pasivos.
Este funcionamiento diferencia el proyecto de radiotelescopios como el FAST, también construido en China, que capta señales provenientes de estrellas y de otros objetos astronómicos sin emitir pulsos hacia los objetivos.
En el caso del radar instalado en Chongqing, las señales son enviadas al espacio y analizadas tras el retorno, procedimiento utilizado en observaciones de objetos como asteroides, superficies planetarias y regiones lunares.
La denominación “ojo compuesto” está ligada a la configuración en red del proyecto, formada por varios radares que trabajan de manera coordinada para ampliar el área y la capacidad de observación.
Long Teng, académico de la Academia China de Ingeniería y presidente del Instituto de Tecnología de Pekín, comparó el conjunto a los ojos compuestos de los insectos, formados por múltiples unidades de visión.
Segunda fase prevé 25 radares en Chongqing
La segunda fase del proyecto comenzó en febrero de 2023 y prevé la construcción de 25 radares de alta resolución, cada uno con apertura de 30 metros, en un área de más de 300 mu, equivalente a cerca de 20 hectáreas.
De acuerdo con información divulgada por medios estatales chinos, la conclusión de esta etapa fue prevista para 2025, como parte de la expansión de la capacidad del sistema de observación en Chongqing.
Cuando operan de forma integrada, estas antenas funcionan como partes de un instrumento mayor, combinando las señales recolectadas por diferentes unidades para ampliar la sensibilidad de las mediciones.
La combinación de los radares permite seguir objetos distantes con mayor cantidad de datos que equipos aislados, siempre que las etapas de integración, calibración y procesamiento operen conforme al plan técnico.
Antes de la expansión, la primera fase había sido concluida en diciembre de 2022, con cuatro radares de 16 metros de diámetro usados para verificar la viabilidad de la tecnología.
Esta etapa produjo una imagen tridimensional de cráteres lunares obtenida por radar terrestre, resultado presentado por fuentes chinas como demostración inicial de la capacidad del sistema.
Alcance planeado llega a 150 millones de kilómetros
En la configuración final anunciada por fuentes estatales chinas, la tercera fase debe elevar el conjunto a más de 100 radares, ampliando la escala de la red en relación a las etapas anteriores.
La expectativa divulgada por Xinhua y por medios chinos es que el sistema consiga observar asteroides en un rango de hasta 150 millones de kilómetros de la Tierra, distancia equivalente a la escala de una unidad astronómica.
Además de apoyar la identificación de posibles amenazas, la instalación debe proporcionar datos para investigaciones de ciencia planetaria y para estudios sobre impactos de asteroides cercanos a la Tierra.
Según el China Daily, las mediciones hechas por el sistema pueden contribuir para evaluar trayectoria, rotación, composición y alteraciones orbitales de cuerpos celestes en determinadas condiciones de observación.
Asteroides pequeños pueden ser más difíciles de identificar con anticipación porque muchos reflejan poca luz y no emiten señales propias detectables por radiotelescopios pasivos.
Por este motivo, radares activos son usados como complemento a las observaciones ópticas, principalmente cuando hay necesidad de reducir incertidumbres en cálculos orbitales y mediciones de distancia.
Ciencia planetaria y defensa contra asteroides
Además de la defensa planetaria, el China Compound Eye debe contribuir para estudios sobre la Luna, planetas rocosos y otros cuerpos del Sistema Solar, conforme a los objetivos divulgados para el proyecto.
Las imágenes de radar pueden registrar relieve, estructura de superficie y otros detalles físicos que no siempre aparecen de la misma forma en observaciones ópticas, especialmente en condiciones de iluminación limitada.
La construcción también se inserta en la ampliación de la infraestructura terrestre china orientada a la observación del espacio profundo, área que apoya misiones científicas, estudios astronómicos y sistemas de seguimiento de objetos cercanos a la Tierra.
Al operar desde el suelo, la red de radares puede producir mediciones continuas de objetivos seleccionados, sin depender del lanzamiento de una nave específica para cada observación planificada.
China mantiene programas espaciales con misiones lunares, sondas interplanetarias y una estación orbital propia, y el radar de Chongqing añade una estructura terrestre a ese conjunto de iniciativas.
En esta configuración, el proyecto reúne ingeniería de comunicación, astronomía y procesamiento de señales para transformar retornos de radio en datos sobre cuerpos que se mueven a grandes distancias de la Tierra.
Aunque la instalación se presenta como una iniciativa científica y de defensa planetaria, la información pública disponible se concentra en etapas de construcción, objetivos técnicos y resultados iniciales.
Hasta el momento, no hay confirmación pública amplia e independiente sobre el desempeño operativo completo de la configuración final con más de 100 radares.
El avance del China Fuyan muestra que parte de la observación del espacio profundo también puede ocurrir mediante estructuras fijas en suelo, formadas por antenas integradas y sistemas de medición por radar.
En lugar de funcionar como un telescopio óptico convencional, el sistema usa ecos de radio para generar datos medibles sobre cuerpos celestes ubicados a millones de kilómetros de la Tierra.

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