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Las castañas parecen ricas en minerales, pero un estudio de la Unifesp simuló la digestión humana y mostró que el cuerpo aprovecha solo parte del cobre y del magnesio.

Escrito por Geovane Souza
Publicado el 15/06/2026 a las 16:07
Actualizado el 15/06/2026 a las 16:09
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Investigación simuló la digestión humana y reveló que no todo mineral presente en la nuez de cajú y en la nuez de Brasil queda disponible para absorción

Un estudio conducido en la Universidad Federal de São Paulo mostró que comer nueces ricas en minerales no significa que el organismo aprovechará todos esos nutrientes. La investigación evaluó la bioaccesibilidad de minerales en la nuez de cajú y en la nuez de Brasil, también llamada nuez de Pará.

De acuerdo con la Agencia FAPESP, el experimento simuló en laboratorio etapas de la digestión humana y analizó cuatro minerales considerados importantes para el cuerpo: cobre, magnesio, manganeso y zinc. El objetivo fue entender cuánto de estos elementos se libera durante el proceso digestivo y queda potencialmente disponible para absorción intestinal.

El resultado llama la atención porque las nueces suelen aparecer en listas de alimentos nutritivos, especialmente por contener grasas saludables, fibras, vitaminas y minerales. Pero el estudio refuerza un punto esencial de la nutrición, la cantidad total de nutriente en el alimento no es igual a la cantidad que el cuerpo puede usar.

El descubrimiento no transforma las nueces en villanas de la alimentación. Por el contrario, especialistas y organismos de salud siguen tratando las oleaginosas como alimentos útiles en una dieta variada, pero la investigación indica que deben ser vistas como complemento, y no como fuente única de determinados minerales.

Estudio de la Unifesp analizó nuez de cajú y nuez de Brasil en digestión simulada

La investigación fue realizada por científicos de la Unifesp, con apoyo de la FAPESP, y tuvo como foco dos oleaginosas bastante consumidas en Brasil. Según la Agencia FAPESP, fueron evaluadas muestras de nuez de cajú y nuez de Brasil, alimentos asociados a alto valor nutricional y presencia de minerales.

Los investigadores primero midieron la concentración total de los elementos en las muestras. Luego, sometieron el material a un ensayo in vitro, es decir, un procedimiento de laboratorio que reproduce condiciones del sistema digestivo humano, como temperatura, agitación, pH y presencia de enzimas.

Este tipo de prueba no muestra exactamente cuánto absorbería una persona después de comer nueces en una comida real. Aun así, ayuda a estimar la fracción de los minerales que se desprende del alimento durante la digestión y queda disponible para una posible absorción en el intestino.

El estudio fue coordinado por el químico Angerson Nogueira do Nascimento, profesor asociado de la Unifesp, en colaboración con el grupo del profesor Dário Santos Junior, del Instituto de Ciencias Ambientales, Químicas y Farmacéuticas de la universidad, en el campus de Diadema.

El cuerpo liberó poco magnesio y cobre en parte de las nueces analizadas

Los números presentados por la investigación ayudan a explicar por qué la diferencia entre “tener mineral” y “aprovechar mineral” es importante. En el caso del anacardo, cerca de 56% del cobre y 52% del magnesio presentes en el alimento quedaron disponibles tras la digestión simulada.

En la nuez de Brasil, la bioaccesibilidad fue menor para el magnesio. Según los resultados divulgados por la Agencia FAPESP, aproximadamente 50% del cobre y 28% del magnesio quedaron disponibles tras el proceso de digestión en laboratorio.

Por otro lado, el manganeso y el zinc aparecieron en cantidades insuficientes para una medición confiable en la fracción analizada. Esto no significa que estos minerales no existan en las nueces, sino que, en las condiciones del experimento, quedaron por debajo del límite de detección de la técnica utilizada por los investigadores.

La conclusión central es que las nueces evaluadas pueden contener cobre, magnesio, manganeso y zinc en su composición, pero solo parte de estos minerales queda potencialmente disponible después de la digestión simulada. Este detalle cambia la forma de interpretar etiquetas, tablas nutricionales y listas de alimentos “ricos en minerales”.

Bioaccesibilidad no es lo mismo que biodisponibilidad

Uno de los puntos más importantes del estudio es la diferencia entre bioaccesibilidad y biodisponibilidad. La bioaccesibilidad indica la fracción del nutriente que es liberada del alimento durante la digestión y queda en condición de ser absorbida.

La biodisponibilidad va más allá. Considera lo que es efectivamente absorbido y utilizado por el organismo, teniendo en cuenta procesos como transporte, metabolismo, almacenamiento y excreción. Por eso, un mineral puede estar bioaccesible, pero no necesariamente será totalmente aprovechado por el cuerpo.

De acuerdo con la Agencia FAPESP, la bioaccesibilidad puede ser estudiada por ensayos de laboratorio. Ya la biodisponibilidad exige estudios más complejos, generalmente con animales o seres humanos, lo que implica un costo mayor y aprobación ética específica.

Esta distinción es relevante porque el consumidor muchas veces asocia el valor nutricional solo a la composición total del alimento. El estudio muestra que la evaluación más completa necesita considerar también cómo el alimento se comporta dentro del proceso digestivo.

Los minerales tienen funciones importantes, pero dependen de una dieta variada

Los minerales evaluados en el estudio cumplen funciones relevantes en el cuerpo humano. El cobre participa en procesos relacionados con la producción de energía, metabolismo del hierro, formación de tejidos y funcionamiento del sistema inmunológico, según materiales técnicos del Office of Dietary Supplements, ligado a los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos.

El magnesio también tiene un papel amplio. Participa en cientos de reacciones bioquímicas, incluyendo la función muscular y nerviosa, el control de la glucosa, la presión arterial, la producción de energía y la salud ósea. Por eso, su presencia en la alimentación es considerada importante en diferentes fases de la vida.

El zinc está relacionado con el sistema inmunológico, la síntesis de proteínas y ADN, la cicatrización y el crecimiento. El manganeso, por su parte, actúa como cofactor de enzimas involucradas en el metabolismo y en la formación ósea, además de participar en mecanismos antioxidantes.

Aun así, el mensaje práctico no es consumir frutos secos en exceso para intentar compensar la baja liberación de minerales. La orientación más segura es mantener una alimentación diversificada, con diferentes fuentes de nutrientes, en lugar de depender de un único alimento.

Los frutos secos siguen siendo útiles en la alimentación, pero con cuidado en la interpretación nutricional

El Ministerio de Salud clasifica los frutos secos, nueces, almendras y cacahuetes como oleaginosas que pueden complementar comidas y servir como pequeñas comidas, ya que requieren poco o ningún preparado. Estos alimentos están asociados a minerales, vitaminas, fibras, grasas insaturadas y antioxidantes.

La misma orientación, sin embargo, alerta sobre el cuidado con versiones añadidas de sal o azúcar, que pasan a ser alimentos procesados y deben tener consumo limitado. En la práctica, esto significa que la mejor elección tiende a ser el fruto seco sin exceso de sal, azúcar o coberturas.

El nuevo estudio no niega los beneficios nutricionales de los frutos secos. Solo añade una capa de precisión sobre el tema, mostrando que el valor de un alimento no debe medirse solo por la suma de los nutrientes presentes en su composición.

Este punto también dialoga con bases de composición alimentaria, como la Tabla Brasileña de Composición de Alimentos de la USP. Estas tablas son importantes para estimar nutrientes presentes en los alimentos, pero las investigaciones de bioaccesibilidad ayudan a entender cuánto puede quedar disponible después de la digestión.

El resultado refuerza que ningún alimento debe ser tratado como solución aislada

Para quienes consumen frutos secos todos los días, la investigación no indica necesidad de abandonar el hábito. El principal mensaje es evitar la idea de que un puñado de frutos secos, por sí solo, garantiza el suministro de cobre, magnesio, zinc o manganeso.

Según la Agencia FAPESP, el propio coordinador del estudio defiende que estos alimentos pueden contribuir de forma complementaria a una dieta equilibrada y diversificada. Es decir, los frutos secos continúan teniendo espacio en el menú, pero no deben ser tratados como fuente exclusiva de minerales.

En la alimentación diaria, la variedad sigue siendo la estrategia más consistente. Frijoles, cereales integrales, frutas, verduras, legumbres, semillas, carnes, huevos, leche y otros alimentos pueden participar en el suministro de nutrientes, conforme a las necesidades individuales y la orientación de profesionales de salud.

El hallazgo también ayuda a combatir una visión simplificada de la nutrición. Los alimentos no funcionan como cápsulas aisladas de nutrientes, y el cuerpo humano no absorbe todo de forma automática. Digestión, combinación de los alimentos, cantidad ingerida y características individuales pueden influir en el aprovechamiento.

Lo que cambia para el consumidor después de la investigación

El principal cambio está en la forma de leer información nutricional. Cuando un empaque, tabla o reportaje informa que determinado alimento tiene mucho magnesio, zinc o cobre, eso no significa que el 100% de ese mineral será aprovechado por el organismo.

En el caso de las nueces analizadas por la Unifesp, el estudio mostró que parte del cobre y del magnesio quedó disponible tras la digestión simulada, mientras que el manganeso y el zinc no pudieron ser medidos con confianza en la fracción bioaccesible. Es una información importante para consumidores, nutricionistas, investigadores y formuladores de dietas.

También es una alerta contra promesas exageradas sobre “superalimentos”. Aunque las nueces son nutritivas y prácticas, ninguna de ellas debe presentarse como solución aislada para inmunidad, huesos, energía o reposición mineral.

La mejor lectura es equilibrada: las nueces pueden formar parte de una alimentación saludable, pero su efecto depende del conjunto de la dieta. Como mostró la investigación de la Unifesp, lo que importa no es solo lo que el alimento contiene, sino lo que el cuerpo puede liberar y usar después de la digestión.

¿Sueles consumir nueces pensando que el cuerpo aprovecha todos los minerales presentes en ellas? Deja tu comentario y cuenta si esta investigación cambia la forma en que ves estos alimentos en el día a día.

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Geovane Souza

Especialista en creación de contenido para internet, SEO y marketing digital, con un enfoque en crecimiento orgánico, rendimiento editorial y estrategias de distribución. En CPG, cubre temas como empleos, economía, vacantes de teletrabajo, cursos y cualificación profesional, tecnología, entre otros, siempre con un lenguaje claro y una orientación práctica para el lector. Estudiante universitario de Sistemas de Información en el IFBA – Campus Vitória da Conquista. Si tiene alguna duda, desea corregir alguna información o sugerir un tema relacionado con los tratados en el sitio, contáctenos por correo electrónico: gspublikar@gmail.com. Importante: no recibimos currículos.

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