Hasta 132 millones de personas más pueden quedar por debajo de la línea del mar, según estudio publicado en Nature que revisó 385 investigaciones sobre riesgo costero. Más de 9 de cada 10 usaron un modelo teórico en lugar de mediciones reales, subestimando el nivel del mar y exigiendo la corrección de los mapas de riesgo en todo el mundo.
En marzo de 2026, un estudio publicado en la prestigiosa revista científica Nature encendió una alerta sobre los mapas de riesgo costero utilizados en todo el mundo. Los investigadores Katharina Seeger, de la Universidad de Colonia, y Philip Minderhoud, de la Universidad de Wageningen y del instituto Deltares, ambos en Europa, revisaron 385 estudios científicos sobre exposición costera publicados entre 2009 y 2025 y concluyeron que más de 9 de cada 10 subestimaron el nivel real del mar en las costas del planeta, debido a una falla metodológica que se repitió por más de una década.
El impacto de esta corrección es grande. Según el estudio, al aplicar el nivel del mar correcto en un escenario de elevación relativa de 1 metro, el área que quedaría bajo el agua aumenta en un 37%, y el número de personas expuestas crece un 68%, lo que representa hasta 132 millones de individuos más en riesgo de lo que se calculaba antes. Es importante aclarar, sin embargo, que el trabajo no cuestiona el calentamiento global ni la elevación del mar en sí: lo que señala es un error de referencia en los mapas, que venían usando una base teórica en lugar de mediciones reales del océano.
Cuál fue el error encontrado en los estudios sobre el nivel del mar

La mayoría de las evaluaciones de riesgo costero no combinaron correctamente dos tipos de datos esenciales: la altitud del terreno en la costa y el nivel real del mar medido en el lugar. En lugar de usar mediciones directas de mareas, realizadas por equipos como mareógrafos y boyas, más del 90% de los estudios adoptaron el llamado geoide, un modelo matemático basado en la gravedad y en la rotación de la Tierra, como si fuera el nivel verdadero del mar.
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El geoide es una superficie teórica que aproxima la forma del campo gravitacional terrestre, pero las costas reales rara vez coinciden con esa superficie idealizada. Vientos, corrientes marinas, mareas astronómicas, temperatura y salinidad del agua alteran diariamente el nivel local del océano, factores que el geoide simplemente ignora. Al tratar este modelo abstracto como el nivel cero de las playas y puertos, los estudios comenzaron sus cálculos a partir de una base más baja que la realidad física del mar, subestimando la exposición de las áreas costeras.
De cuánto fue la diferencia en el nivel del mar

Según el estudio, el nivel del mar medido en las costas es, en promedio global, de 0,24 a 0,27 metro más alto que el valor asumido por los modelos teóricos, dependiendo del geoide utilizado. Puede parecer poco, pero en regiones de baja altitud y alta densidad poblacional, pocos centímetros ya hacen la diferencia entre un área segura y un área inundable en la planificación urbana y en la ingeniería costera.
En algunos puntos específicos del globo, sin embargo, la discrepancia fue mucho mayor, llegando a impresionantes 5,5 a 7,6 metros de diferencia entre el nivel asumido y el nivel real del mar. Más del 99% de las evaluaciones analizadas, según los autores, manejaron de forma inadecuada los datos de nivel del mar y altitud del terreno. La falta de transparencia en la documentación de muchas de estas investigaciones dificultó que los revisores percibieran la propagación del error de un estudio a otro a lo largo de los años.
Qué regiones sufren el mayor impacto de la corrección
La corrección de estos mapas no afecta a todas las regiones de la misma manera, y ahí está uno de los descubrimientos más relevantes del estudio. Las naciones desarrolladas, sobre todo en Europa y en buena parte de la costa del Atlántico, suelen tener un monitoreo costero más avanzado y sufrieron discrepancias menores. En cambio, las áreas más vulnerables del llamado Sur Global enfrentaron las peores diferencias entre el nivel asumido y el nivel real del mar.
El Sudeste Asiático y la región del Indo-Pacífico aparecen entre las más afectadas, con diferencias que llegaron a 1 a 1,5 metro por encima de las bases anteriores en algunas localidades. Esto significa que deltas densamente poblados e islas enteras de estas regiones pueden estar mucho más cerca de la línea de inundación de lo que sus gobiernos estimaban. América Latina y el Caribe también figuran entre las áreas que necesitan revisar con urgencia sus mapas de exposición al avance del mar, según el levantamiento.
Por qué el error pasó desapercibido por tanto tiempo
Una de las cuestiones más intrigantes es cómo una falla tan amplia logró extenderse y permanecer desapercibida por más de una década. La explicación está en la desconexión entre dos áreas técnicas: la topografía, que mide la altitud del terreno, y la oceanografía física, que estudia el comportamiento real de las aguas. Los datos de altitud y de nivel del mar suelen ser recolectados por satélites diferentes, con sistemas de referencia vertical distintos, y requieren una conversión cuidadosa para ser combinados correctamente.
Esa conversión simplemente no se realizó de forma adecuada en la mayoría de los estudios. Como muchas publicaciones no documentaron con claridad qué base de nivel del mar habían adoptado, la suposición equivocada se propagó silenciosamente a nuevas investigaciones, que repetían el atajo sin darse cuenta. El resultado fue la consolidación de datos imprecisos que hoy comprometen la planificación de diversas metrópolis costeras y exigen una reevaluación amplia de la metodología utilizada en la ciencia costera.
Qué cambia para la ingeniería y la planificación costera
Las consecuencias prácticas de la corrección son significativas para la infraestructura. Con el nivel del mar real más alto de lo asumido, los parámetros de ingeniería civil para protección costera necesitan ser revisados. Esto incluye el dimensionamiento de muros de contención y diques costeros, que pueden necesitar ser más robustos y elevados, además del zonificación urbana, que tiende a volverse más restrictiva en áreas vulnerables para proteger comunidades expuestas.
También entran en esta cuenta la modernización de puertos y complejos industriales marítimos, que dependen de cálculos precisos del nivel del mar para operar con seguridad. Los propios autores del estudio, sin embargo, ofrecen una solución concreta: usando supercomputadoras, integraron cuatro de los modelos digitales de elevación del terreno más recientes con los datos más actuales de nivel del mar en las costas, y pusieron estos conjuntos de datos en acceso abierto. La idea es ahorrar a otros investigadores cálculos complejos y permitir análisis costeros más realistas de inmediato.
Lo que el estudio realmente dice y lo que no dice
Ante un tema tan sensible, vale separar lo que la investigación de hecho concluye de lo que puede generar interpretación exagerada. El estudio no afirma que el calentamiento global fue subestimado, ni que el derretimiento de los glaciares es mayor de lo que se pensaba. El enfoque es estrictamente metodológico: la forma en que los mapas de riesgo definieron el punto de partida, el nivel cero del mar, estaba equivocada, lo que hacía que esos mapas subestimaran cuántas tierras y personas ya están cerca del nivel actual del océano.
Los 132 millones de personas más en riesgo, por lo tanto, no representan una nueva previsión de catástrofe inminente, sino una corrección de cálculo sobre la exposición en un escenario hipotético de 1 metro de elevación relativa del mar. Es una diferencia sutil, pero crucial para evitar alarmismo: la amenaza de la elevación del mar sigue siendo la misma que la ciencia ya conocía, pero los mapas que indican quién está en riesgo necesitaban ser ajustados para reflejar la realidad física de las costas con más precisión.
El estudio publicado en Nature es un recordatorio poderoso de cómo detalles metodológicos aparentemente pequeños pueden tener efectos enormes en decisiones que afectan a millones de personas. Al revelar que 9 de cada 10 investigaciones sobre riesgo costero usaron una referencia incorrecta de nivel del mar, los investigadores no solo corrigieron los mapas, sino que también ofrecieron las herramientas para rehacerlos mejor. Para gobiernos de regiones costeras, incluyendo Brasil, queda el mensaje de invertir en mediciones reales y continuas de sus propias costas.
¿Vives o conoces a alguien que vive en una región costera que puede ser afectada por la elevación del mar? ¿Crees que los gobiernos tomarán en serio la necesidad de corregir los mapas de riesgo costero? Deja tu comentario, cuenta lo que piensas sobre el avance del mar sobre las ciudades y comparte el artículo con quienes se interesan por el clima, la ciencia y el futuro de las poblaciones que viven cerca del océano.

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