Proyecto multimillonario quiere conectar Australia y Singapur por una red submarina de energía limpia con miles de kilómetros de cables, almacenamiento gigante en baterías y una de las mayores granjas solares del planeta, en una iniciativa que puede transformar electricidad renovable en producto de exportación internacional.
Australia avanza en el desarrollo del Australia-Asia PowerLink, proyecto de SunCable que prevé llevar energía solar del Territorio del Norte hasta Singapur por medio de una red de transmisión en alta tensión y cables submarinos de cerca de 4.300 kilómetros.
El emprendimiento combina una megagranja solar de hasta 12 mil hectáreas, almacenamiento en baterías, una línea terrestre hasta Darwin y un sistema submarino de corriente continua de alta tensión, conocido como HVDC.
La propuesta es transformar una región de fuerte irradiación solar en fuente de electricidad para Australia y el Sudeste Asiático.
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La escala explica el interés internacional. Singapur tiene poco espacio para grandes plantas renovables, mientras que el norte australiano reúne áreas extensas, baja densidad poblacional y alto potencial solar.
Esta diferencia geográfica sustenta la idea de exportar electricidad limpia como se exporta hoy gas o mineral.
Megagranja solar en el desierto australiano impulsa proyecto
El núcleo del PowerLink se encuentra en la región de Barkly, en el Territorio del Norte, en un área cercana a Powell Creek, entre Elliot y Tennant Creek.

Allí, SunCable planea instalar uno de los mayores complejos solares del mundo, con capacidad proyectada de generación en escala de gigavatios.
La aprobación ambiental australiana permite hasta 10 gigavatios de energía solar y hasta 42 gigavatios-hora de almacenamiento en baterías en el lugar.
La empresa, sin embargo, trabaja con implantación por etapas, de acuerdo con contratos, financiación y demanda de los compradores de energía.
La electricidad generada en el interior será llevada por una línea aérea de aproximadamente 800 kilómetros hasta Darwin.
Parte del suministro podrá atender industrias en el norte de Australia, especialmente en áreas planificadas para recibir actividades de menor emisión de carbono.
El resto seguirá para la etapa más compleja: la conversión en corriente continua de alta tensión y la transmisión por el mar.
Esta tecnología reduce pérdidas en largas distancias y se usa en grandes interconexiones eléctricas, aunque el trayecto propuesto por SunCable tiene una escala rara en el sector.
Los cables submarinos enfrentan desafíos inéditos en el océano
La conexión hasta Singapur dependerá de cables instalados en el fondo del mar, pasando por áreas bajo jurisdicción de diferentes países, incluida Indonesia.
El trayecto exige estudios del lecho oceánico, evaluación ambiental, licencias internacionales y planificación para evitar rutas de navegación, áreas de pesca y zonas sensibles.
Antes de la instalación, embarcaciones especializadas realizan levantamientos con sonar y otros equipos para identificar desniveles, rocas, fallas geológicas y tramos donde el cable necesitará ser enterrado.

En aguas poco profundas, la protección contra anclas y actividades pesqueras suele requerir blindaje adicional y zanjas en el fondo del mar.
La fabricación de los cables también es una etapa decisiva.
Conductores metálicos, aislamiento, fibras ópticas de monitoreo y capas de protección necesitan soportar presión, corrosión, movimiento marítimo y décadas de operación.
Cualquier falla en alta mar puede requerir barcos de reparación, vehículos operados remotamente y empalmes técnicos de alto costo.
La energía exportada debe llegar a Singapur a partir de mediados de la década de 2030, según el cronograma más reciente divulgado por SunCable.
En 2024, la Autoridad del Mercado de Energía de Singapur concedió aprobación condicional para importar 1,75 gigavatios de electricidad renovable del proyecto a partir de 2035.
El proyecto depende de acuerdos internacionales y miles de millones en inversiones
El PowerLink no depende solo de ingeniería.
Por cruzar fronteras, zonas económicas exclusivas y mercados eléctricos diferentes, el proyecto exige acuerdos con gobiernos, reguladores, comunidades tradicionales y compradores de energía.
SunCable pasó por reestructuración en 2023, tras entrar en administración voluntaria.
La empresa fue reorganizada bajo control de un consorcio ligado a Grok Ventures, del empresario Mike Cannon-Brookes, y retomó el desarrollo del proyecto.
Desde entonces, la compañía obtuvo aprobaciones ambientales en Australia, autorización condicional en Singapur y avances regulatorios en Indonesia para el sistema submarino.
Aun así, la decisión final de inversión sigue como etapa fundamental antes de la construcción a gran escala.
El costo estimado ya fue divulgado en torno a 30 mil millones de dólares australianos, valor que puede variar conforme diseño final, contratos, cronograma y condiciones de financiamiento.
La propia SunCable presenta el PowerLink como un proyecto por fases, y no como una obra única entregada de una sola vez.
Singapur busca energía limpia fuera de su propio territorio
Singapur tiene alta demanda eléctrica, territorio limitado y pocas áreas disponibles para generación renovable a gran escala.
La importación de energía de baja emisión forma parte de la estrategia del país para diversificar el suministro y reducir la dependencia de combustibles fósiles.
Para Australia, el proyecto representa la oportunidad de crear una nueva cadena de exportación basada en electricidad renovable.
En lugar de transportar combustibles, el país pasaría a vender energía ya generada, utilizando infraestructura de transmisión de larga distancia.
Este modelo aún necesita demostrar viabilidad comercial, técnica y regulatoria a una escala inédita.
El proyecto implica riesgos de costo, licenciamiento, construcción, mantenimiento y contratación de compradores, puntos que suelen definir el éxito de megainfraestructuras internacionales.
A pesar de estos obstáculos, el PowerLink se ha convertido en una referencia global por reunir generación solar, baterías, transmisión terrestre, conversión HVDC y cables submarinos en una misma cadena.
Si avanza conforme a lo planeado, podría redefinir la forma en que países con pocos recursos renovables locales compran energía limpia de regiones más favorables.

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