La adidancia tributaria y aduanera en Pekín es la quinta representación de este tipo de Brasil en el exterior y será coordinada por la Receita Federal. El órgano busca reducir barreras a las exportaciones y agilizar las mercancías, aunque no tiene competencia para tomar decisiones en el comercio entre Brasil y China.
El gobierno brasileño inauguró el 26 de junio de 2026 una adidancia tributaria y aduanera en Pekín para fortalecer la cooperación con China, reducir obstáculos burocráticos e impulsar el comercio bilateral, que hoy supera los US$ 150 mil millones, más de R$ 775 mil millones, por año entre Brasil y China. La información fue divulgada por Brasil 247, socio de la TV BRICS, y la nueva representación también pretende atraer inversiones, ampliar la seguridad jurídica de las operaciones internacionales y hacer más eficiente la circulación de mercancías entre los dos países.
La unidad, que es la quinta representación tributaria y aduanera de Brasil en el exterior, será coordinada por el Ministerio de Hacienda, a través de la Receita Federal. Fruto de negociaciones iniciadas en 2023, su creación acompaña el avance de las relaciones económicas entre Brasil y China, principal socio comercial brasileño desde 2009, y la oficina funcionará como un canal permanente de diálogo con las autoridades chinas en asuntos tributarios y aduaneros.
La nueva oficina de la Receita Federal en Pekín
El gobierno brasileño inauguró una adidancia tributaria y aduanera en Pekín para fortalecer la cooperación con China y reducir los obstáculos burocráticos que afectan el comercio bilateral.
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Según Brasil 247, socio de TV BRICS, la nueva representación también pretende atraer inversiones, ampliar la seguridad jurídica de las operaciones internacionales y hacer más eficiente la circulación de mercancías entre los países.
La unidad es la quinta representación tributaria y aduanera de Brasil en el exterior y será coordinada por el Ministerio de Hacienda, a través de la Receita Federal.
Fruto de negociaciones iniciadas en 2023, su creación acompaña el avance de las relaciones económicas entre Brasil y China y funcionará como un canal permanente de diálogo con las autoridades chinas en asuntos tributarios y aduaneros.
Un comercio de más de US$ 150 mil millones por año
China es el principal socio comercial de Brasil desde 2009, y actualmente el intercambio entre los dos países supera los US$ 150 mil millones, más de R$ 775 mil millones, por año.
Es este volumen de negocios que la adidancia pretende destrabar, al acercar a las autoridades y reducir los puntos de fricción en las operaciones entre Brasil y China.
La apertura de la oficina en Pekín acompaña el crecimiento continuo de esta relación económica, que se ha vuelto central para la balanza comercial del país.
Al instalar una estructura permanente en el corazón del mayor socio comercial, Brasil busca seguir de cerca un comercio que mueve cifras multimillonarias todos los años.
Lo que la adidancia puede y no puede hacer
Aunque no tiene competencia para tomar decisiones, la estructura facilitará la interlocución institucional, apoyará la solución de cuestiones técnicas y contribuirá a aumentar la previsibilidad de las operaciones de comercio exterior entre Brasil y China.
La oficina funciona, por lo tanto, como un puente de diálogo, y no como un órgano que impone medidas o juzga disputas.
Entre las prioridades de la nueva representación están la reducción de barreras no arancelarias, de obstáculos aduaneros y de exigencias técnicas que impactan las exportaciones brasileñas.
La idea es que la proximidad con las autoridades chinas ayude a resolver más rápido los obstáculos que hoy encarecen o retrasan la salida de mercancías de Brasil.
Menos burocracia y más competitividad
La expectativa del gobierno es que la medida disminuya los costos operacionales, agilice la liberación de mercancías y haga el ambiente de negocios más competitivo para los agentes económicos de los dos países. Esos beneficios, sin embargo, dependen de cómo avance la interlocución en la práctica, ya que la propia oficina no tiene poder de decisión sobre las reglas aduaneras.
La cooperación bilateral en esta área ya está sostenida por acuerdos sobre tributación y asistencia aduanera, además de mecanismos de intercambio de información e integración de procedimientos.
Estas iniciativas buscan facilitar el comercio internacional, perfeccionar la fiscalización y ampliar la cooperación técnica entre Brasil y China, y la adidancia entra como un paso más en este acercamiento.
El combate a fraudes y la modernización digital
La nueva estructura también deberá contribuir al combate a ilícitos fiscales y aduaneros, mediante una coordinación más estrecha entre las autoridades de los dos países.
Este es uno de los puntos centrales de la oficina, ya que la proximidad institucional facilita el intercambio de información para identificar fraudes en las operaciones entre Brasil y China.
Además, la adidancia deberá apoyar la modernización del comercio exterior, con la ampliación de la integración digital y la simplificación de procedimientos administrativos.
La digitalización de los procesos se señala como una forma de reducir la burocracia y dar más agilidad a la circulación de mercancías, un objetivo que acompaña la expansión del comercio entre los dos países.
El gobierno brasileño abrió una adidancia tributaria y aduanera en Pekín, la quinta representación de este tipo de Brasil en el exterior, para simplificar el comercio de más de US$ 150 mil millones, más de R$ 775 mil millones, por año entre Brasil y China, según Brasil 247, socio de TV BRICS.
Coordinado por la Receita Federal, la oficina funcionará como un canal permanente de diálogo con las autoridades chinas, pero, aunque reduce barreras y apoya la solución de cuestiones técnicas, no tiene competencia para tomar decisiones.
La expectativa del gobierno es disminuir costos, agilizar la liberación de mercancías, combatir fraudes fiscales y aduaneros y modernizar el comercio exterior con más integración digital, en una apuesta para hacer más eficiente la relación con el principal socio comercial de Brasil desde 2009.
¿Y tú, qué opinas de la decisión de Brasil de abrir una oficina permanente de la Receita Federal en Pekín para facilitar el comercio entre Brasil y China? ¿Crees que la medida reducirá la burocracia y los fraudes en las operaciones entre los dos países? Comenta tu opinión e intercambia ideas con otros lectores sobre comercio exterior y economía.
