Brasil Posee Fuentes de Energía Verde en Abundancia, Por Eso, Se Convierte en Una Gran Apuesta en la Producción de Energía Renovable.
Los mercados de energía renovable, carbono, energía y materias de base biológica deben mover más de US$ 124 mil millones en Brasil hasta 2040. Para el hidrógeno verde, la estimación para el país es de aproximadamente US$ 20 mil millones. Las proyecciones, realizadas por la consultoría McKinsey, muestran que Brasil es una de las grandes apuestas cuando se trata de energía renovable, ya que el país posee fuentes de energía verde en abundancia, como hidroeléctrica, biomasa, eólica y solar. Además, los especialistas creen que Brasil podría ser un importante aliado en la producción de hidrógeno verde, considerado como combustible del futuro.
Enfocándose en la Producción de Energía Verde, Se Establecieron Metas. El Sector de Energía Renovable en Brasil es la Gran Apuesta
La ONU (Organización de las Naciones Unidas), hasta 2030, definió 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Entre ellos, existe una meta que incentiva la promoción del acceso universal, libre y a precios accesibles de energía renovable.
“Si pensamos de una manera más amplia, tenemos esta tendencia de descarbonización de la economía global. En mi evaluación, podemos incluso discutir la velocidad con la que sucederá, pero es una tendencia irreversible”, apuntó João Guillaumon, socio de McKinsey.
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Científicos brasileños avanzan simultáneamente en dos investigaciones sobre hidrógeno limpio e impulsan soluciones que pueden transformar la matriz energética, ampliar la competitividad industrial y acelerar metas de reducción de emisiones a gran escala.
En el mercado de hidrógeno verde, Unigel invirtió R$ 120 millones en la primera planta del insumo.
“Esa inversión fue la puerta de entrada a un universo que se reveló mucho mayor, entonces el amoníaco verde derivó de la discusión del hidrógeno verde, que hoy es una de las principales apuestas de este siglo para la Nueva Era de la energía. Una energía sin carbono”, enfatizó Luiz Felipe Fustaino, director de relaciones con inversores de Unigel.
En la COP-27, la vigésima séptima Conferencia del Clima de las Naciones Unidas, los países presentes definieron la creación de un fondo de pérdidas y daños, buscando destinar dinero para situaciones como la elevación del nivel del mar y tormentas con alto nivel de destrucción.
Un Factor Importante Fue Dejado de Lado: ¿Qué Países Serán los Contribuyentes? ¿Quién Pagará la Cuenta?
El evento finalizó con la creación de un fondo internacional para ayudar a los países más afectados por los cambios climáticos, pero el fondo solo existe sobre papel, en este caso, no se definieron qué países contribuirían al monto.
“Lo importante es que haya recursos, y que este fondo efectivamente reciba recursos para que no quede solo como una decisión burocrática”, expresó Pedro Côrtes, profesor del Instituto de Energía y Ambiente de la USP.
Con el creciente interés por la agenda ESG, también crece el interés de los inversores en el tema.
Vitor Souza, analista del sector eléctrico y de saneamiento de Genial Investimentos, señala que en Brasil hay muchas empresas de capital abierto con fuentes de energía limpias y renovables. “Entonces aquellas que operan con energías sucias son más una excepción que la regla”, añade.
