Leonardo Sakamoto criticó la decisión del gobierno brasileño de autorizar investigaciones de petróleo en la Foz do Amazonas, comparando la postura del país a la de naciones del Oriente Medio y exigiendo coherencia entre el discurso ambiental y la práctica política.
El debate sobre el petróleo en Brasil volvió a cobrar fuerza tras la decisión del gobierno federal de autorizar investigaciones en la Foz do Amazonas. La medida reavivó la polémica entre el desarrollo económico y la preservación ambiental, especialmente a las vísperas de la COP30, que se llevará a cabo en Belém.
Para el periodista y columnista Leonardo Sakamoto, el país estaría repitiendo una lógica exploratoria típica del Oriente Medio, priorizando ganancias inmediatas e ignorando las consecuencias ambientales a largo plazo. En un análisis en UOL News, afirmó que Brasil está actuando “como si no hubiera un mañana”.
Contradicciones del gobierno y el impasse en la Foz do Amazonas
El tema ganó protagonismo tras el Ibama negar licencia para que la Petrobras condujera estudios en la región amazónica. Aun así, el gobierno mantuvo el discurso favorable a la explotación, lo que expuso contradicciones internas entre la agenda ambientalista defendida por Lula en foros internacionales y las presiones económicas internas.
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Según Sakamoto, la decisión evidencia un conflicto entre discurso y práctica. “En lugar de estar pidiendo al mundo dinero para mantener el petróleo donde está para evitar la contaminación, estamos prospectando y ayudando a bombear la atmósfera de eventos extremos que luego también votarán en contra de nosotros. Brasil es uno de los países más vulnerables a eventos extremos. No vamos a desaparecer en las aguas del Pacífico, solo que nos vamos a hundir”, afirmó el columnista.
Con esta crítica contundente, coloca en perspectiva los impactos climáticos de la expansión de la exploración de petróleo, recordando que el país sufre cada vez más con sequías, inundaciones y olas de calor intensas.
Sakamoto critica a la izquierda por repetir viejos modelos de explotación
Para el periodista, la contradicción no está solo en la política ambiental, sino también en el modelo de desarrollo adoptado por sectores que se dicen progresistas. Compara la postura actual a la de gobiernos militares que, hace décadas, apostaron por una lógica de crecimiento basada en la explotación de recursos naturales.
“Hay mucha gente que se dice de izquierda y se dice progresista y abraza la misma política y los mismos discursos de los generales de hace 50 años. Y ahí tenemos que recordar una cosa —y yo insisto mucho en esto en mis textos— que hay una parte de los que se dicen progresistas, hay una parte de los que se dicen de izquierda, que abrazan sin problema alguno el mismo modelo de desarrollo que era impulsado por aquellos que los torturaban hace 50 años.”
Esta declaración destaca el paradoja de un gobierno que busca posicionarse como líder global en sostenibilidad, pero que, al mismo tiempo, defiende la ampliación de la producción y exportación de petróleo.
Brasil y el espejo del Oriente Medio: una estrategia a corto plazo
Sakamoto va más allá y compara la actual política brasileña a la de países del Oriente Medio, conocidos por sostener sus economías en la explotación intensiva de petróleo. Para él, el país sigue la misma lógica de lucro inmediato, sin considerar las consecuencias climáticas.
“Sí, Brasil hoy es un gran país productor de petróleo. Sí, actúa exactamente como los países del Oriente Medio, pensando en qué? Pensando como si no hubiera un mañana. Vamos a explorar el petróleo y mañana nos apañamos”, afirmó.
Esta crítica refuerza la preocupación por el futuro energético de Brasil, que podría beneficiarse de una transición más acelerada hacia fuentes renovables, como la energía eólica, solar y biogás, en lugar de aumentar la dependencia de combustibles fósiles.
COP30 y el riesgo de desgaste internacional para Brasil
La proximidad de la COP30, que se llevará a cabo en Belém, hace que el debate sea aún más delicado. El gobierno, según Sakamoto, intenta equilibrar su imagen ambientalista con intereses económicos y políticos, pero la estrategia puede generar críticas internacionales.
“El gobierno de Lula estaba muy preocupado por garantizar que esos vetos a la flexibilización de la ley de licencias ambientales no fueran derribados antes de la COP30. La cuestión es que el gobierno de Lula renuncia a ser criticado por algo que hizo el Congreso y va a ser criticado en la COP por algo que él hizo”, destacó el periodista.
Incluso comparó a Brasil con los países que albergaron las últimas conferencias climáticas — Azerbaiyán y Emiratos Árabes Unidos —, ambos grandes productores de petróleo. Para Sakamoto, Brasil corre el riesgo de ser visto de la misma manera: como una nación que habla de sostenibilidad, pero actúa de manera contradictoria.
El desafío de encontrar un nuevo camino para el desarrollo
Concluyendo su análisis, Sakamoto hace un llamado para que Brasil repiense su modelo de crecimiento. Reconoce que hay presiones externas sobre el país, pero subraya que parte de la responsabilidad es interna.
“Lamentablemente, Brasil será cuestionado, será criticado y mucha gente dirá: esto sucede porque las grandes naciones extranjeras tienen interés en crear problemas para el desarrollo brasileño. En parte, sí. Pero en parte, también tenemos que hacer nuestra parte para intentar buscar formas de desarrollo que no pasen por los errores y las trampas cometidas por el centro global en los últimos 200 años. No estamos haciendo eso.”
Con esta advertencia, el periodista refuerza que el debate sobre el petróleo trasciende la economía y toca directamente el futuro ambiental, político y ético del país.

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