Una imagen sin precedentes capturada por el telescopio espacial Euclid reveló el retrato más detallado jamás producido del corazón de la Vía Láctea, registrando cerca de 60 millones de estrellas en una única composición y abriendo nuevas posibilidades para el descubrimiento de exoplanetas y para el estudio de la estructura de nuestra galaxia.
Mirar al cielo nocturno siempre ha despertado la curiosidad de la humanidad. Incluso después de décadas de avances tecnológicos, la Vía Láctea aún guarda innumerables secretos sobre su origen, evolución y composición. Ahora, un nuevo logro de la astronomía promete cambiar la forma en que los científicos estudian nuestra galaxia.
Según información divulgada por la Agence France-Presse (AFP) y la Agencia Espacial Europea (ESA) el miércoles, una de las imágenes más impresionantes jamás producidas del Universo acaba de ser presentada al público. El registro fue obtenido por el telescopio espacial Euclid, que capturó el mayor y más detallado retrato jamás hecho del centro de la Vía Láctea en luz visible.
El resultado impresiona no solo por la belleza de la imagen, sino también por el enorme valor científico. La fotografía reúne aproximadamente 60 millones de estrellas, permitiendo a los investigadores investigar desde la distribución de materia en la galaxia hasta la presencia de planetas ubicados mucho más allá del Sistema Solar.
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El corazón de la Vía Láctea aparece en detalles nunca vistos

Las observaciones fueron realizadas a principios de 2025 con la cámara VIS del Euclid, mientras que los colores fueron añadidos posteriormente utilizando datos de la cámara MegaCam, del Canada-France-Hawaiʻi Telescope (CFHT), en Hawái. La combinación de la información de los dos telescopios proporcionó una imagen de altísima resolución, esencial para estudios sobre la estructura de la Vía Láctea y la distribución de sus estrellas.
Crédito: ESA/Euclid/Euclid Consortium/NASA, CFHT. Procesamiento de imagen por J.-C. Cuillandre y E. Bertin (CEA Paris-Saclay).
En el centro de la Vía Láctea se encuentra una estructura conocida como bulbo galáctico, una gigantesca concentración de estrellas que forma una especie de burbuja luminosa alrededor del núcleo de la galaxia.
Esta región siempre ha representado un enorme desafío para los astrónomos.
La intensa concentración de estrellas, nubes de polvo y gas dificulta la observación detallada utilizando telescopios convencionales.
Fue precisamente para superar este obstáculo que entró en acción el telescopio espacial Euclid, misión científica de la Agencia Espacial Europea lanzada en 2023.
Aunque su principal objetivo es investigar los misterios de la materia oscura y la energía oscura, responsables de gran parte de la composición del Universo, la misión también ha estado produciendo imágenes extraordinarias de diferentes regiones del cielo.
Según el astrónomo francés Jean-Charles Cuillandre, integrante de la misión Euclid, el equipo decidió dirigir el telescopio hacia una de las áreas más brillantes del firmamento.
El resultado superó todas las expectativas.
Cómo se produjo la mayor imagen del centro de la galaxia
La fotografía fue registrada el 23 de marzo de 2025, cuando el Euclid permaneció observando continuamente la región central de la Vía Láctea durante aproximadamente 26 horas.
En el momento del registro, el telescopio se encontraba a unos 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, posición que ocupa cerca del punto de equilibrio gravitacional conocido como L2.
La imagen final no corresponde a una única fotografía.
En realidad, se trata de un enorme mosaico compuesto por nueve imágenes individuales, cada una cubriendo un área del cielo mayor que el disco aparente de la Luna llena observado desde la Tierra.
Inicialmente, todas las fotografías fueron obtenidas en blanco y negro utilizando la cámara de luz visible del Euclid.
Posteriormente, especialistas añadieron colores basados en observaciones realizadas por el Canada-France-Hawaii Telescope, ubicado en Hawái.
El resultado final revela un paisaje cósmico impresionante, repleto de estrellas distribuidas en diferentes tonalidades e intensidades luminosas.
Según Cuillandre, el objetivo del trabajo nunca fue solo crear una imagen bonita.
Cada detalle registrado posee enorme importancia científica.
Mucho más allá de la belleza: una herramienta para descubrir nuevos mundos
La riqueza de información contenida en la imagen permitirá que los investigadores estudien con mucha más precisión el comportamiento de las estrellas existentes en el centro de la Vía Láctea.
Aunque Euclid difícilmente descubra directamente nuevos exoplanetas en esta fotografía específica, los datos obtenidos tendrán un papel fundamental en la investigación de sistemas planetarios ya conocidos y de aquellos que aún serán identificados.
Esto ocurre gracias a un fenómeno llamado microlente gravitacional.
Previsto por la Teoría de la Relatividad General, este efecto ocurre cuando una estrella pasa exactamente frente a otra.
La gravedad de la estrella más cercana curva la luz emitida por el astro ubicado al fondo, funcionando como una gigantesca lente de aumento cósmica.
Cuando existe un planeta orbitando esta estrella, su gravedad provoca pequeñas alteraciones adicionales en el brillo observado.
Aunque son extremadamente sutiles, estas variaciones pueden ser detectadas por los instrumentos modernos y utilizadas para revelar la existencia de mundos invisibles a los métodos tradicionales de observación.
En las últimas dos décadas, esta técnica permitió el descubrimiento de casi 300 exoplanetas, todos ubicados en la dirección del centro de la Vía Láctea e identificados por telescopios instalados en la Tierra.
Con la calidad de las imágenes producidas por Euclid, los científicos creen que será posible hacer estas mediciones mucho más precisas y ampliar significativamente el conocimiento sobre sistemas planetarios distantes.
La técnica que transforma estrellas en verdaderas lentes naturales
Entre las mayores contribuciones de la misión Euclid está la capacidad de perfeccionar los estudios basados en la llamada microlente gravitacional, un fenómeno previsto por Albert Einstein y considerado una de las herramientas más eficientes para detectar exoplanetas muy distantes de la Tierra.
Este efecto ocurre cuando una estrella pasa exactamente frente a otra desde la perspectiva del observador.
En este raro alineamiento, la gravedad de la estrella ubicada en primer plano curva el espacio-tiempo y desvía la luz emitida por la estrella situada al fondo, funcionando como una gigantesca lente de aumento cósmica.
El resultado es un pequeño aumento temporal en el brillo observado por los telescopios.
Si existe un planeta orbitando la estrella más cercana, su gravedad también interfiere en este haz luminoso, produciendo una variación aún más sutil.
Es precisamente esta pequeña alteración la que permite a los astrónomos identificar mundos invisibles por otros métodos de observación.
Aunque la nueva imagen de Euclid no haya sido producida para descubrir directamente nuevos exoplanetas, representa una base de datos extremadamente valiosa para futuras investigaciones.
Más de 50 sistemas planetarios ya aparecen en el nuevo mosaico
Según la Agencia Espacial Europea, la gigantesca fotografía obtenida por Euclid ya reúne 51 sistemas planetarios conocidos dentro de la región observada.
Estos sistemas servirán como referencia para análisis futuros, permitiendo medir con mucha más precisión las masas de los planetas y comprender mejor sus características orbitales.
El astrónomo francés Jean-Philippe Beaulieu, uno de los especialistas involucrados en la misión, destacó que la técnica de la microlente gravitacional ya permitió el descubrimiento de casi 300 exoplanetas a lo largo de los últimos 20 años.
Todos ellos fueron encontrados por observatorios terrestres enfocados en el centro de la Vía Láctea.
Entre estos descubrimientos está un planeta helado identificado por el propio equipo de Beaulieu, cuya apariencia fue comparada al planeta ficticio Hoth, de la franquicia Star Wars, debido a sus temperaturas extremadamente bajas.
Ahora, con la precisión del Euclid, los científicos esperan ampliar significativamente ese número y estudiar estos sistemas con un nivel de detalle nunca alcanzado anteriormente.
La misión Euclid va mucho más allá de la búsqueda de exoplanetas
Lanzado en 2023, el telescopio espacial Euclid fue desarrollado principalmente para investigar dos de los mayores misterios de la cosmología moderna: la materia oscura y la energía oscura.
Juntas, estas dos componentes invisibles representan aproximadamente 95% del Universo, pero continúan prácticamente desconocidas por los científicos.
Durante su misión, el observatorio espacial deberá mapear cerca de un tercio de todo el cielo, produciendo uno de los mayores levantamientos astronómicos jamás realizados.
Este gigantesco banco de datos permitirá comprender cómo las galaxias evolucionaron a lo largo de miles de millones de años y cómo la gravedad moldeó la estructura del Universo desde sus primeras fases.
Al mismo tiempo, cada imagen registrada también podrá contribuir a investigaciones que involucren estrellas, nebulosas, cúmulos estelares, agujeros negros, exoplanetas y numerosos otros objetos celestes.
Un retrato histórico de la Vía Láctea
Más allá del impacto visual, la nueva fotografía representa un hito para la astronomía moderna.
Al registrar cerca de 60 millones de estrellas en una única composición de altísima resolución, el Euclid ofrece a los investigadores una oportunidad inédita para estudiar la región más populosa de nuestra galaxia.
Cada punto luminoso presente en el mosaico corresponde a una estrella cuya luz recorrió enormes distancias hasta alcanzar los sensores del telescopio.
En las próximas décadas, esta imagen deberá servir como referencia para cientos de estudios científicos, ayudando a comprender desde la dinámica del bulbo galáctico hasta la formación de nuevos sistemas planetarios.
Más que un registro impresionante, el mosaico demuestra el enorme potencial de las futuras observaciones del Euclid y refuerza cómo la exploración espacial continúa expandiendo los límites del conocimiento humano sobre el Universo.
La imagen fue divulgada por la Agencia Espacial Europea (ESA) con información de la Agence France-Presse (AFP), habiendo sido producida a partir de observaciones realizadas el 23 de marzo de 2025 por el telescopio espacial Euclid.
