La nueva tecnología desarrollada en Singapur utiliza micelio y bambú como alternativa ecológica al cemento y al aire acondicionado. Azulejos de hongos están inspirados en la piel de elefante.
Investigadores de la Universidad Tecnológica de Nanyang (NTU), en Singapur, desarrollaron una solución innovadora que puede reducir la temperatura de edificios sin el uso de energía eléctrica. Se trata de azulejos de hongos producidos con micelio de hongos ostra y residuos de bambú, moldeados con una superficie arrugada inspirada en la piel de elefante.
La propuesta combina biomateriales sostenibles con diseño funcional, buscando atenuar el calor en los centros urbanos y reducir la dependencia de materiales tradicionales de alta emisión de carbono, como el cemento. Las pruebas iniciales indican que el nuevo material es capaz de retardar el calentamiento y acelerar el enfriamiento, funcionando como un aislante térmico natural.
Azulejos de hongos son alternativa ecológica a la climatización convencional
La iniciativa parte de un problema cada vez más urgente: el calentamiento de las ciudades y el alto consumo energético causado por el uso de sistemas de aire acondicionado. Al buscar alternativas más sostenibles, el equipo de científicos apostó por la utilización de hongos y fibras vegetales, creando un azulejo con doble función: enfriamiento pasivo e impacto ambiental reducido.
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El material fue desarrollado con base en micelio, parte subterránea de los hongos, que actúa como aglutinante natural al ser combinado con residuos de bambú. El resultado es un producto ligero, poroso y con buena resistencia térmica.
La superficie arrugada de los azulejos, inspirada en la piel de elefante, aumenta el área de retención de humedad, permitiendo mayor eficiencia en el enfriamiento evaporativo — técnica que simula la disipación de calor por la evaporación del agua.
Inspiración en la naturaleza: cómo la piel de elefante ayuda a refrescar los edificios
Los elefantes, animales de gran porte que viven en ambientes calurosos, no poseen glándulas sudoríparas. Para mantener la temperatura corporal, cuentan con una piel profundamente rugosa, que acumula agua y facilita la evaporación, actuando como un sistema de regulación térmica pasiva.
Los investigadores de NTU replicaron esta textura en los azulejos de micelio, creando canales y huecos que retienen el agua de las lluvias y favorecen la evaporación continua. En pruebas de laboratorio, los azulejos con textura arrugada mostraron mejor desempeño térmico que superficies planas convencionales.
Además, simulaciones mostraron que las gotas de agua permanecen más tiempo en la superficie arrugada, lo que potencia el enfriamiento sin necesidad de electricidad.
Azulejos ecológicos pueden sustituir el cemento en fachadas y cubiertas
Con potencial para uso en fachadas, techos y ambientes internos, los azulejos de hongos y bambú ofrecen una alternativa viable a los materiales tradicionales de la construcción civil. El cemento, por ejemplo, es responsable de alrededor del 8% de las emisiones globales de CO₂, según datos del sector.
Al sustituir o complementar el cemento, estos nuevos azulejos contribuyen a reducir la huella de carbono en la construcción. Además, el micelio es biodegradable, y la materia prima vegetal puede ser reutilizada de residuos agrícolas, haciendo el proceso más circular y menos dependiente de fuentes no renovables.
Crecimiento de los azulejos de micelio lleva hasta un mes por unidad
A pesar de los resultados prometedores, los científicos enfrentan un desafío logístico: el tiempo de producción. Cada unidad de azulejo lleva alrededor de 30 días para crecer, ya que el micelio necesita tiempo para desarrollarse sobre los moldes y formar una estructura sólida.
Para sortear esta limitación, el equipo trabaja en asociación con una startup local especializada en biotecnología, con el objetivo de acelerar el proceso de cultivo. Entre las estrategias en prueba están el uso de variedades de hongos más resistentes y técnicas de incubación controlada para ganar escala.
Si el tiempo de producción se reduce, la tecnología podría ser aplicada a gran escala en proyectos arquitectónicos urbanos, como escuelas, hospitales y viviendas populares.
Resultados de laboratorio indican eficiencia en el enfriamiento pasivo
En condiciones simuladas, los azulejos demostraron absorber el calor de forma más lenta que materiales convencionales. Además, después del pico de calentamiento, el tiempo de enfriamiento fue significativamente menor, lo que reduce la carga térmica en los edificios.
La porosidad del micelio, combinada con la superficie texturizada, facilita el intercambio de calor con el ambiente, sin depender de ventiladores o sistemas de climatización. Simulaciones en ambientes externos sugieren que los azulejos pueden ayudar a reducir en varios grados Celsius la temperatura interna de los edificios.
Esta característica los hace especialmente útiles en ciudades tropicales y regiones de clima árido, donde el calor urbano agrava los problemas de salud pública, consumo energético y calidad de vida.
Micelio y bambú refuerzan tendencia global de biomateriales en la construcción
La utilización de micelio como material constructivo se ha expandido en los últimos años, apareciendo también en empaques, aislantes acústicos y diseño de interiores. El bambú, por su parte, ya es reconocido como una fuente renovable y resistente, con ciclo de crecimiento rápido y bajo costo.
Al combinar estas dos materias primas, los investigadores de NTU se alinean con una tendencia global: el uso de biomateriales en la arquitectura sostenible. La propuesta es desarrollar soluciones que sean eficientes, accesibles y de bajo impacto ambiental, atendiendo a los desafíos de las ciudades del futuro.
La innovación de los azulejos de hongos para enfriamiento natural representa una contribución significativa al sector de la construcción sostenible. En lugar de depender de sistemas eléctricos costosos y emisores de gases de efecto invernadero, los edificios podrán contar con soluciones naturales, eficientes y biodegradables.
Con el avance de las investigaciones y el desarrollo de técnicas de producción acelerada, es posible que, en pocos años, techos y fachadas hechos de micelio estén presentes en proyectos urbanos alrededor del mundo, haciendo las ciudades más resilientes al calor y menos dependientes de energía artificial para el confort térmico.

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