Científicos Revelan Catálogo Estelar Griego de los Primeros Tiempos de la Astronomía
En el corazón del Laboratorio Nacional de Aceleradores SLAC, en California, el pasado y el futuro colisionaron de forma espectacular. Lo que parecía ser solo un antiguo manuscrito religioso de piel de animal se reveló, bajo el bombardeo de rayos X de alta potencia, como uno de los tesoros más valiosos de la astronomía antigua: el catálogo estelar perdido de Hiparco de Nicea, datado en aproximadamente 150 a.C.
Cómo un Acelerador Atómico Reveló un Mapa Estelar Perdido Hace 1.500 Años
El documento en cuestión es el Codex Climaci Rescriptus, un palimpsesto. En la Edad Media, el pergamino era un material caro, escaso y accesible solo para unos pocos. Por eso, era común que los monjes rasparan textos antiguos para reutilizar la piel de cabra u oveja. En este caso, un tratado monástico del siglo IX o X fue escrito sobre un poema griego y coordenadas astronómicas que nadie había visto en casi un milenio y medio.
El equipo, liderado por los físicos Minhal Gardezi y Uwe Bergmann, de la Universidad de Wisconsin-Madison, utilizó la infraestructura del SLAC para “mirar a través” de la capa superficial. El resultado fue la visualización de garabatos naranjas brillantes en pantallas de computadora, letras griegas que forman un apéndice al poema “Fenómenos”, de Arato de Soli.
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La Ciencia Detrás de los Rayos X
¿Cómo es posible leer algo que ha sido raspado? La respuesta está en la química básica. Incluso si la tinta se ha eliminado de la superficie, sus residuos minerales, como el calcio y el hierro, penetraron profundamente en las fibras del pergamino.
Los investigadores proyectaron rayos X enfocados, que pueden ser un millón de veces más intensos que los utilizados en consultorios dentales. Esta radiación excita los átomos de los metales presentes en la tinta antigua, haciendo que emitan una luz infrarroja (fluorescencia). Al mapear esta respuesta química, los científicos pueden reconstruir el texto original con precisión milimétrica, sin dañar el frágil cuero milenario.
Hiparco: El Padre de la Astronomía Moderna
El descubrimiento es monumental porque casi nada ha sobrevivido de las obras originales de Hiparco. Se le atribuye la invención de la trigonometría y ser el primero en crear un catálogo sistemático de las estrellas.
Las coordenadas encontradas en el manuscrito muestran una precisión impresionante para la época. Más que eso, ayudaron a resolver una polémica histórica: ¿había Ptolomeo, el famoso astrónomo romano-egipcio, plagiado a Hiparco? El análisis de los datos reveló que Ptolomeo utilizó el trabajo de Hiparco como base, pero lo amplió. Como define Victor Gysembergh, historiador del CNRS: “Eso no es plagio, es ciencia: la construcción progresiva del conocimiento”.
¿Qué Aún Está por Venir?
El uso de aceleradores de partículas para leer documentos antiguos apenas está comenzando. En experimentos anteriores, la misma tecnología reveló que Arquímedes ya coqueteaba con conceptos de cálculo casi dos mil años antes que Isaac Newton.
Ahora, el equipo planea digitalizar el resto del códice y aplicar algoritmos de inteligencia artificial para limpiar el “ruido” de las imágenes y extraer cada dato estelar posible. Para la ciencia de 2026, estos garabatos naranjas no son solo poesía; son el ADN del pensamiento científico occidental.

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