Historiador de la Unicamp critica la expansión del agronegocio, alerta sobre emisiones de metano y quemas y defiende la agroecología y la agricultura familiar sostenible
El historiador Luiz Marques, de la Universidad Estatal de Campinas (Unicamp), evalúa que la principal amenaza al equilibrio climático en el Brasil es el propio agronegocio.
Él explica que la tala de bosques para abrir espacio a pastos y monocultivos aumenta las emisiones de gases de efecto invernadero.
“Estás quitando el bosque que captura gases de efecto invernadero y aún poniendo en su lugar pasto […] que genera gases de efecto invernadero”, afirma.
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La declaración ocurrió en una entrevista al podcast Manual de Supervivencia, de Brasil de Fato.
Más bóvidos que personas
Según datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), en 2024 Brasil contaba con 238,2 millones de cabezas de ganado. Marques compara este número con la población nacional: “Hay más ganado que gente en el país”.
El gobierno federal, al mismo tiempo, reservó R$ 516,2 mil millones para el Plan Safra 2025/2026. La mayor parte de estos recursos sigue destinada al agronegocio, algo criticado por el investigador porque concentra inversiones en un sector considerado por él como el principal emisor de contaminantes.
“Brasil tiene condiciones de disminuir las emisiones mucho más que otros países. Nuestro enemigo es el agronegocio”, señala.
Peso de la agropecuaria en las emisiones
El Sistema de Estimaciones de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero (Seeg), del Observatorio del Clima, indica que el 74% de las emisiones brasileñas provienen de la agropecuaria. El problema se agrava por el metano.
“El toro y la vaca son rumiantes, ellos eructan metano”, explica Marques. El gas, de acuerdo con informes de la Comisión Europea y de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (Unece), puede calentar el planeta hasta 87 veces más que el dióxido de carbono en un período de 20 años.
Quemas y fallas en el inventario
Otro punto citado por el profesor son las quemas asociadas a la producción de carne. Para él, “el 99% de los incendios en Brasil son provocados por acción humana, y el agronegocio está detrás de esto”.
Monitoreos recientes confirman la prevalencia de causas humanas en los incendios forestales. Marques critica aún las lagunas en los inventarios oficiales: “El dióxido de carbono liberado en estas quemas no se contabiliza, y la degradación forestal también queda fuera”.
Alternativas propuestas
A pesar de las críticas, el historiador señala caminos. Él defiende la reforma agraria, el incentivo a la agroecología y el fortalecimiento de la agricultura familiar y quilombola.
En su visión, experiencias como las del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) muestran que Brasil tiene modelos agrícolas sostenibles y capaces de reducir drásticamente las emisiones.
Con información de Brasil de Fato.

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