Impulsado por el pre-sal, el país lidera una expansión productiva que debe superar el ritmo de crecimiento de regiones como Oriente Medio y Estados Unidos hasta 2030.
La producción de petróleo en América del Sur está en rápida ascensión. La región no solo ha batido récords históricos, sino que las previsiones indican que tendrá el crecimiento más rápido del mundo en el sector. Este avance es impulsado principalmente por proyectos en el pre-sal brasileño, en Guyana y en Argentina, colocando al continente en una nueva posición en el escenario energético global.
El nuevo epicentro del crecimiento petrolero mundial
América del Sur se está consolidando como la región de crecimiento más acelerado en la producción de petróleo. Expertos prevén un salto del 30% entre 2024 y 2030. Este ritmo de expansión supera al de Oriente Medio y el de Estados Unidos.
Según la Agencia Internacional de Energía (IEA), este auge compensará la caída en campos más antiguos de la región, que ya han alcanzado su pico. La consultora Rystad estima que la producción sudamericana pasará de 7,4 millones de barriles por día a casi 9,6 millones hasta el final de la década.
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Los tres motores de la expansión: Brasil, Guyana y Argentina
El crecimiento regional está liderado por tres países: Brasil, Guyana y Argentina. Ellos son responsables de impulsar los números, mientras que otras naciones como Colombia, Ecuador y Venezuela enfrentan una perspectiva de reducción en la producción del combustible fósil.
Aproximadamente la mitad de todo el crecimiento proyectado provendrá del subsuelo marítimo. Flávio Menten, de Rystad, afirma que “América del Sur es la mayor región productora en aguas profundas marinas a nivel mundial”. Esta característica atrae a grandes petroleras. Los proyectos combinan alta productividad con baja intensidad de carbono, un diferencial competitivo importante.
Cómo Brasil lidera con producción e inversiones récords
El Brasil es el mayor productor de petróleo de la región y el gran protagonista de esta expansión. El país batió récord de producción en junio, extrayendo casi cinco millones de barriles diarios de petróleo y gas natural, según datos de ANP.
El gran imán de inversiones es el pre-sal. Esta formación geológica submarina, con sus gruesas capas de sal, alberga yacimientos de petróleo y gas de alta productividad. Petrobras, la estatal brasileña, está haciendo inversiones significativas para ampliar la capacidad productiva en campos estratégicos.
Los grandes proyectos que impulsan el continente
Diversos proyectos de gran escala sostienen esta proyección de crecimiento.
- En Brasil: Campos como Búzios, Mero, Sépia y Atapu están entre los mayores del mundo en aguas profundas.
- En Guyana: La producción en el bloque Stabroek, operado por un consorcio liderado por ExxonMobil, debe duplicarse hasta 2030.
- En Argentina: La reserva de Vaca Muerta, enfocada en gas de esquisto extraído por fracturación hidráulica, puede elevar su producción a un millón de barriles por día. El desarrollo, sin embargo, depende de inversiones en infraestructura, como un nuevo oleoducto previsto para 2026.
La paradoja de la transición energética y el futuro de la producción
Este auge petrolero ocurre en medio de debates sobre el cambio climático. Científicos y organizaciones ambientales critican la expansión de los combustibles fósiles y defienden más inversiones en energías limpias.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva afirmó que los ingresos del petróleo son necesarios para financiar las energías verdes. Para él, “de esta riqueza obtendremos el dinero para construir la soñada transición energética“.
A pesar de las presiones, los expertos alertan sobre un riesgo de escasez de petróleo en la economía global después de 2030 si no se ponen en operación nuevos campos. Sin nuevas exploraciones, la dependencia de países de la OPEP, como Arabia Saudita, podría aumentar. Por eso, la industria petrolera sigue considerando a América del Sur como una frontera atractiva, donde los barriles son relativamente más baratos de producir que en otras partes del mundo.
