¿Sabías que algunas plantas están prohibidas en Brasil? Descubre qué especies están en la lista, los efectos peligrosos y las reglas legales que prohíben el cultivo.
¿Sabías que algunas especies vegetales tienen cultivo prohibido en territorio brasileño? Lo que motiva estas restricciones son los efectos psicoactivos, potencial de uso ilícito y riesgos a la salud pública. Entre las plantas prohibidas en Brasil, destacan la marihuana, la coca, la trombeteira, la sálvia y otras listadas por legislación específica.
En este texto, explicamos cuáles son, por qué están prohibidas y qué prevén las normas legales.
¿Cuáles son las plantas prohibidas y por qué?
La lista de plantas prohibidas en Brasil incluye especies cuyas sustancias químicas ejercen acción sobre el sistema nervioso y pueden ser usadas como drogas.
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País ‘rasga’ el mar con túneles subacuáticos de 340 metros bajo el Atlántico para captar agua salada y levantar un megaproyecto capaz de producir hasta 100 millones de litros de agua potable por día en África Occidental.
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Fin de la escasez de agua: tubería colosal de 4,2 km en el Mediterráneo abastece mega planta capaz de producir 200 millones de litros por día con ósmosis inversa, depósito de 25 millones de litros y estructura para atender a 600 mil personas en Túnez.
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O fim língua portuguesa: premiado escritor propõe trocar o nome do idioma e reacende debate sobre herança colonial, cultura africana e identidade brasileña tras destacar influencias de más de 6 lenguas africanas, indígenas y árabes en la formación del portugués moderno.
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Las bicicletas se convierten en ‘fiebre’ en SP, sinónimo de agilidad en el tráfico, pero el gobierno quiere limitar las eléctricas a 20 km/h, reducir la velocidad a 6 km/h cerca de peatones e incluso prohibir la circulación en vías rápidas tras un aumento de 212 mil unidades en el mercado brasileño.
Estas plantas están reguladas para evitar abusos, tráfico y daños sociales.
Entre las más conocidas, están:
- Marihuana (Cannabis sativa): planta objeto de controversia, pero cuyo cultivo sigue prohibido, salvo excepciones farmacéuticas.
- Coca (Erythroxylum coca): planta de la cual se extrae la cocaína; el cultivo está vetado en Brasil por ley.
- Trombeteira (Datura suaveolens): contiene alcaloides peligrosos como la escopolamina, y causa delirios en dosis menores.
- Sálvia (Salvia divinorum): especie con compuestos psicoactivos (salvinorina) que puede provocar alteraciones en la conciencia.
- Papaver somniferum (Papaver somniferum L.): origen de opio y derivados; su cultivo está altamente regulado.
- Peiote (Lophophora williamsii): cactus con mescalina; prohibido por su efecto psicodélico.
- Prestonia amazonica: especie amazónica cuyas propiedades psicoactivas la convierten en objetivo de control legal.
- Cravagem do centeio (Claviceps paspali): hongo que infecta cereales y produce alcaloides tóxicos; también está bajo restricción.
Estas especies no son solo plantas ornamentales: su prohibición se debe a las sustancias que contienen y a los riesgos que representan cuando se manipulan o ingieren.
¿Cómo funciona la legislación sobre plantas?
La prohibición del cultivo de estas plantas está amparada en leyes federales, entre las cuales se encuentra la Ley de Drogas (Ley nº 11.343/2006), en la que cultivo, posesión y uso de plantas psicoactivas están regulados.
Además, la Anvisa y órganos gubernamentales reguladores pueden emitir normas específicas para restringir o autorizar usos medicinales y científicos.
De esta forma, incluso cuando hay propuestas para liberación controlada, el cultivo indiscriminado sigue prohibido.
¿Por qué es importante saber sobre plantas prohibidas en Brasil?
Entender cuáles son las plantas prohibidas en Brasil y los motivos de su regulación ayuda a evitar involucramiento con actividades ilegales y a difundir la concienciación.
El cultivo clandestino o el comercio indebido de estas especies puede resultar en penalidades graves, incluidas prisiones, multas y decomiso de material.
Además, políticas públicas bien definidas son esenciales para distinguir entre uso terapéutico, investigación científica y abuso.
La sociedad y el poder público necesitan dialogar para que haya equilibrio entre control y acceso responsable.

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