En París, criminales invadieron el Museo del Louvre y dañaron una corona de 170 años valorada como pieza histórica rara, exigiendo inversión US$ 47 mil para restauración y provocando movilización de especialistas y autoridades culturales.
Una de las piezas más emblemáticas del acervo del Museo del Louvre, en París, sufrió daños tras un robo registrado el 19 de octubre. Se trata de una corona imperial con 170 años de historia, ligada a Napoleón III y a la emperatriz Eugenia.
El objeto fue creado para la Exposición Universal de París de 1855 e integra un grupo extremadamente restringido de solo tres coronas de gobernantes franceses aún existentes en el país. El episodio generó un impacto inmediato en el escenario cultural francés.
La restauración ya ha sido anunciada oficialmente y debe costar cerca de US$ 47 mil, lo equivalente a aproximadamente R$ 245 mil en la cotización actual.
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Invasión a la Galería Apolo involucró a cuatro hombres y uso de esmeriladora
La acción criminal ocurrió en la tradicional Galería Apolo. Cuatro hombres invadieron el espacio tras saltar por una ventana.
Usaron una esmeriladora para intentar cortar las vitrinas de vidrio que protegían las joyas vinculadas a la colección de Napoleón III y de su esposa, la emperatriz Eugenia. En total, ocho piezas fueron sustraídas.
Lo que parecía imposible llamó la atención: el vidrio resistió al ataque. Esto obligó a los criminales a retirar los objetos por un orificio muy estrecho.
Durante la fuga, la corona cayó en la acera. Inicialmente, se pensó que la deformación había sido causada por la caída externa. Sin embargo, las autoridades explicaron que el daño principal ocurrió cuando la pieza fue forzada a pasar por la abertura reducida.

estructura metálica deformada, pero piedras preciosas permanecen intactas
La corona impresiona por los números. Son 56 esmeraldas, 1.354 diamantes y ocho águilas doradas que simbolizan el imperio.
A pesar del impacto del robo, la mayor parte de la ornamentación permanece intacta. Los principales diamantes y esmeraldas continúan en sus posiciones originales.
Pequeños fragmentos de diamante están desaparecidos, así como una de las águilas doradas. Cuando la armadura metálica se deformó, un ornamento en forma de palma se desprendió.
El detalle que más llamó la atención es que, incluso con varios trozos sueltos, pocos elementos están realmente faltando.
Comité científico y joyerías tradicionales supervisarán restauración
Para conducir el proceso, el Louvre creará un comité científico. El grupo reunirá profesionales de la propia institución y especialistas de museos como el d Orsay y el Museo de Historia Natural.
También participarán representantes de cinco joyerías históricas francesas: Mellerio, Chaumet, Cartier, Boucheron y Van Cleef y Arpels.
Según la evaluación de los especialistas, como casi todos los elementos continúan fijos, la intervención deberá requerir solo remodelación de la estructura metálica, sin necesidad de reconstrucción completa.
La expectativa es concluir los trabajos hasta fin de año, cuando la pieza volverá a la exposición pública.
Símbolo del Segundo Imperio y pieza rara de la historia francesa

La corona fue encargada por Napoleón III al joyero oficial de la familia imperial, Alexandre Gabriel Lemonnier, con apoyo de un escultor y otro joyero.
Era más ligera que la corona del emperador. Tras la muerte de la emperatriz Eugenia, en 1920, el Louvre adquirió la pieza.
Hoy, se trata de uno de los tres únicos ejemplares de coronas de gobernantes franceses aún existentes en el país. Los cuatro sospechosos del robo fueron arrestados, pero las demás joyas llevadas continúan desaparecidas.
Cuando regrese a la Galería Apolo, la joya llevará no solo el peso simbólico del siglo XIX, sino también la marca de uno de los episodios más dramáticos recientes de la historia del museo.
El caso refuerza cómo incluso aquellos patrimonios históricos altamente protegidos pueden convertirse en blanco de acciones audaces, y muestra el desafío constante de preservar reliquias que han atravesado siglos.
¿Cree que los museos deberían reforzar aún más la seguridad de piezas históricas raras? Deje su opinión en los comentarios.

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