Señales recientes de la economía argentina reavivan el debate sobre Javier Milei, con datos de actividad, inflación, cambio, riesgo-país y depósitos en dólar siendo usados por Fernando Ulrich para evaluar si el país vive una estabilización real o solo un alivio temporal.
La economía de Argentina entró en 2026 con señales de estabilización en algunos indicadores, después de años de alta inflación, desequilibrio fiscal e inestabilidad cambiaria.
La actividad económica volvió a crecer, la inflación mensual desaceleró, el riesgo-país retrocedió y el comercio exterior pasó a contribuir con la entrada de dólares en el país.
En un video publicado en el canal de Fernando Ulrich en YouTube, Fernando Ulrich, el economista y analista financiero afirmó que estos datos indican una mejora en parte del panorama económico, pero no significan, en su evaluación, que los problemas argentinos estén resueltos.
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“Algunos ya comentarán que Milei aumentó la pobreza y está destruyendo la economía del país, lo cual no es verdad. Otros quizás dirán que todo va de maravilla, lo cual tampoco es la realidad”, dijo Fernando Ulrich al presentar su evaluación.
En el análisis de Ulrich, el punto central es observar los indicadores con cautela y sin conclusiones definitivas.
Según él, el programa económico argentino presenta avances en áreas específicas, pero aún enfrenta riesgos en el cambio, en las reservas internacionales, en la inflación anual y en la necesidad de mantener el ajuste fiscal.
Economía argentina vuelve a crecer y alcanza máximo histórico
Uno de los principales datos citados por Fernando Ulrich fue el desempeño de la actividad económica, usado por él como evidencia de recuperación a corto plazo.
En marzo de 2026, el Estimador Mensual de Actividad Económica, indicador usado como previa del PIB argentino, subió 3,5% en relación a febrero y avanzó 5,5% en comparación con marzo de 2025.
El resultado llevó la serie a un nuevo nivel máximo, de acuerdo con datos divulgados por el Indec y seguidos por analistas del mercado argentino.
“El PIB de Argentina registró el máximo histórico. El indicador de actividad económica, con ajuste estacional, alcanzó el mayor nivel de toda la serie, incluso por encima de los picos recientes de 2025 y de 2022”, afirmó Fernando Ulrich en el video.
El alza fue impulsada por sectores como agropecuaria, industria, minería y energía, según la lectura presentada por Ulrich a partir de los datos económicos disponibles.
Parte del avance mensual, sin embargo, reflejó la base más débil de febrero, cuando la actividad había retrocedido, lo que requiere seguimiento de los próximos resultados para evaluar la consistencia de la recuperación.
De acuerdo con Ulrich, la mejora de la producción no debe ser analizada de forma aislada, porque también aparece asociada a la recuperación de activos financieros argentinos, a la menor volatilidad cambiaria y a la caída del riesgo percibido por inversores.
En la evaluación del economista, este conjunto de indicadores ayuda a explicar por qué parte del mercado comenzó a demostrar menor desconfianza en relación con Argentina.
La inflación en Argentina desacelera, pero aún sigue elevada
La inflación también mostró desaceleración en los datos citados por Fernando Ulrich, aunque el nivel anual permanece elevado para estándares internacionales.
En abril de 2026, los precios al consumidor subieron 2,6%, por debajo del 3,4% registrado en marzo, mientras que la inflación acumulada en 12 meses se situó en 32,4%.
Este nivel anual sigue alto, pero está por debajo de los picos observados tras la toma de posesión de Javier Milei, periodo en el que la liberación de precios reprimidos provocó una fuerte aceleración de los índices.
“La inflación volvió a caer por debajo del 3% y registró un 2,6% en el mes. En la lectura anual, aún está en 32,4%, que es un nivel elevado, pero lejos del pico visto después de la liberación de los precios”, dijo Ulrich.
Según explicó el economista, la inflación actual aún refleja parte de la expansión monetaria acumulada en periodos anteriores.
En su evaluación, la trayectoria futura de los precios depende no solo de la inflación ya medida, sino también del comportamiento de la base monetaria y del M2, agregado que incluye dinero en circulación y depósitos bancarios.
“La inflación que vemos hoy en Argentina es resultado de la impresión pasada de dinero. Si ahora el dinero está estabilizando y el M2 crece mucho menos, la tendencia de la tasa de aumento de los precios es de caída”, afirmó.
La relación entre moneda y precios fue tratada por Ulrich como un punto central del análisis, especialmente porque el país convivió durante años con una expansión monetaria elevada.
Según el economista, cuando la oferta de moneda pasa a crecer a un ritmo menor, la presión sobre los precios tiende a disminuir con desfase, siempre que la demanda por moneda no se deteriore.
Este efecto, sin embargo, no es inmediato y depende de la continuidad de la política monetaria.
Para que la inflación retroceda de forma más consistente, la estabilización de los agregados monetarios necesita mantenerse por varios meses, según la interpretación presentada por Fernando Ulrich.
Cambio y riesgo-país indican menor desconfianza de los inversores
Otro indicador mencionado por Ulrich fue el comportamiento del cambio, que pasó por un fuerte ajuste al inicio del gobierno de Milei.
Después de la devaluación promovida para acercar la cotización oficial a la realidad del mercado, el peso argentino entró en un período de menor volatilidad en comparación con fases anteriores.
Según Ulrich, la tasa de cambio se mantuvo relativamente estable en los últimos meses, especialmente cuando se observa en relación al histórico argentino de crisis cambiarias.
“La tasa de cambio está relativamente estable, especialmente considerando los estándares históricos de Argentina. Desde que Milei asumió, se permitió que el cambio reflejara la realidad”, comentó Fernando Ulrich.
La percepción de riesgo también retrocedió en el período analizado. En mayo de 2026, el riesgo-país argentino cayó a la franja de 498 puntos básicos, después de haber superado los 1.400 puntos en septiembre de 2025, en medio de incertidumbres políticas y dudas sobre la aprobación de reformas.
A pesar de la caída, Argentina aún presenta un riesgo superior al de economías más estables de la región, lo que indica que la normalización financiera permanece incompleta.
El propio gobierno argentino señaló que no pretende volver inmediatamente al mercado internacional de deuda y prefiere esperar condiciones consideradas más favorables.
La recomposición de las reservas internacionales sigue siendo uno de los principales puntos de atención, porque afecta la capacidad del país de sostener la política cambiaria, honrar compromisos externos y reducir la dependencia de medidas emergenciales.
Comercio exterior argentino refuerza entrada de dólares
La balanza comercial también fue citada por Fernando Ulrich como un factor favorable al programa económico de Javier Milei.
En abril de 2026, Argentina registró un superávit comercial de cerca de US$ 2,7 mil millones, con exportaciones cercanas a US$ 8,9 mil millones y crecimiento en relación al mismo mes del año anterior.
“Desde que el gobierno de Milei comenzó, las importaciones en volumen crecieron un 45%, y el superávit comercial está en el máximo desde 2009, impulsado por el agro, la energía y la minería”, afirmó Ulrich.
El avance del comercio exterior es relevante porque amplía la entrada de dólares y puede ayudar a Argentina a recomponer reservas internacionales, uno de los principales desafíos del programa económico.
El país necesita fortalecer su posición en moneda extranjera para reducir la vulnerabilidad cambiaria, cumplir compromisos externos y sostener la retirada de controles adoptados en gobiernos anteriores.
Según Fernando Ulrich, este es uno de los puntos decisivos de la estabilización. El economista recordó que Milei asumió nuevos compromisos con el Fondo Monetario Internacional para apoyar la transición cambiaria y, por eso, necesita fortalecer la caja en moneda extranjera.
“Milei tiene el objetivo y el deber de aumentar las reservas, porque asumió una deuda externa mayor como contrapartida del Fondo Monetario Internacional para estabilizar el cambio y liberar el control cambiario”, dijo.
Depósitos en dólar muestran mayor confianza de los argentinos
El dato que Fernando Ulrich clasificó como más relevante para medir la confianza interna fue el aumento de los depósitos en dólar en el sistema bancario argentino.
En Argentina, a diferencia de Brasil, los ciudadanos pueden mantener cuentas en moneda extranjera dentro del propio país, lo que convierte a este indicador en importante para evaluar la percepción de riesgo de la población.
“Cuanto más dispuestos estén los argentinos a mantener sus saldos en dólares en el país, más significa confianza de que el programa es sostenible y de que no habrá una gran devaluación o confiscación”, afirmó.
El recuerdo del “corralito”, como se conoció la restricción a los retiros bancarios en 2001, aún influye en la relación de los argentinos con el sistema financiero.
Por este motivo, el retorno de dólares a los bancos locales puede indicar, según analistas, menor temor a medidas extremas y mayor confianza institucional.
De acuerdo con Ulrich, la participación de los depósitos en dólar en el agregado monetario volvió a subir y se acercó a niveles observados durante el gobierno de Mauricio Macri.
En su evaluación, este comportamiento sugiere que parte de los argentinos ha comenzado a confiar más en la continuidad del plan de estabilización.
“Esto significa confianza del ciudadano de que no habrá confiscación, de que la economía se está estabilizando y de que el programa económico es sostenible. Milei está logrando estabilizar Argentina, pero el trabajo aún no está terminado”, concluyó.
La lectura de los datos recientes, según la evaluación presentada por Fernando Ulrich, no sostiene la tesis de un colapso inmediato de la economía argentina bajo Javier Milei.
Al mismo tiempo, los indicadores tampoco permiten afirmar que la crisis histórica del país haya sido superada, ya que la mejora depende de factores aún en evolución.
El cuadro económico muestra avances en actividad, inflación mensual, riesgo-país, comercio exterior y confianza bancaria.
Para los analistas, la continuidad de este proceso dependerá de la caída persistente de la inflación, de la recomposición de las reservas, de la estabilidad cambiaria y del mantenimiento de las reformas económicas.
Argentina presenta señales de estabilización en algunos indicadores relevantes, pero aún enfrenta desafíos estructurales relacionados con la renta, la pobreza, la previsibilidad regulatoria y la confianza de empresas, trabajadores e inversores.

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