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Decisión de China enciende señal de alerta en Brasil: plan para reducir en un 25% las importaciones de soja para 2030 puede afectar ventas, precios y el agro brasileño.

Publicado el 10/06/2026 a las 19:04
Actualizado el 10/06/2026 a las 19:05
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O governo chinês quer aumentar a produção local de soja e reduzir a dependência de importações. Para isso, pretende investir em tecnologia agrícola, oferecer crédito subsidiado aos produtores e estabelecer metas de produção.

Essas medidas visam não apenas garantir o abastecimento interno, mas também pressionar os preços globais, impactando diretamente os produtores brasileiros.

O Brasil, portanto, precisa se preparar para um cenário de maior competição e buscar diversificar seus mercados de exportação para mitigar os riscos associados à dependência do mercado chinês.

El objetivo de Pekín es enfrentar un déficit comercial agrícola de US$ 124,5 mil millones, equivalente a R$ 631,2 mil millones. Para ello, el país adopta la doctrina llamada “Alimentación Expandida”, con foco en resiliencia soberana y autonomía tecnológica.

China reconoce que la autosuficiencia total es imposible, debido a la escasez de tierra y agua. El país tiene el 8% de las tierras cultivables del mundo para el 15% de la población. Aun así, busca una “dependencia segura”, basada en diversificación e innovación.

El plan prevé capital de bajo costo de bancos estatales, subsidios dirigidos y financiamiento continuo en investigación y desarrollo.

La idea es reducir riesgos en las etapas iniciales y permitir que las empresas amplíen producción antes de la comprobación comercial completa.

Metas incluyen granos, semillas y cambios en la alimentación animal

Según Marcos Jank, coordinador del Núcleo Insper Agro Global, las metas chinas son concretas. Incluyen producción de 725 millones de toneladas de granos por año, expansión de tierras de alto estándar, irrigación, mecanización, semillas soberanas, seguro, crédito e infraestructura rural.

El gobierno chino también activó la llamada “Acción de Capacidad de 50 Millones de Toneladas”. El plan impone metas de productividad a las provincias para elevar la producción doméstica de granos hasta 2030.

En biotecnología, China ha comenzado a tratar las semillas como un área estratégica, en un nivel comparable al de los semiconductores.

El país aprobó variedades locales de maíz y soja genéticamente modificados, con el objetivo de aumentar el rendimiento por hectárea entre 6% y 13%.

Otra frente es la alimentación animal. El gobierno determinó que la inclusión de harina de soja caiga del 14,5% a menos del 10% hasta 2030.

Muyuan Foods, el mayor productor de cerdos del mundo, redujo el uso de soja al 5,7% en 2023, ahorrando 31 kg del grano por animal producido.

Especialistas ven riesgo, pero señalan límites de la transformación

Patricia Ellen, socia y CEO en Brasil de Systemiq, afirma que negar el tamaño de estas transformaciones puede ser nocivo. Según ella, no hay en Brasil un sentido de urgencia para enfrentar las nuevas directrices chinas.

Ricardo Abramovay, coordinador del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología, destaca que, a pesar de la propiedad estatal de las tierras en China, hay estímulo a inversiones privadas e innovadoras, como cultivos y producción de proteína animal en estructuras verticales cercanas a las ciudades.

Abramovay también afirma que los líderes chinos quieren replicar en el sector de alimentos lo que hicieron en la industria.

La motivación tiene peso histórico, incluyendo la memoria de la Gran Hambruna entre 1959 y 1961, causada por factores climáticos y políticas fallidas del Gran Salto Adelante.

Jank, sin embargo, evalúa que las proyecciones de Systemiq pueden ser vistas con escepticismo. Para él, los sistemas agroalimentarios dependen de biología, agronomía y cultura, siendo más resistentes a cambios rápidos que sectores como baterías, paneles solares y vehículos eléctricos.

Aun así, afirma que la prudencia recomienda buscar otros mercados. El material también señala que, a largo plazo, China proyecta convertirse en exportador neto de aves, lácteos, huevos y productos acuáticos para 2040.

Se contactó al Ministerio de Agricultura y Ganadería, pero no comentó sobre las nuevas directrices chinas. La Asociación de Productores de Soja y Maíz de Mato Grosso, estado líder en la producción de granos, tampoco se manifestó.

Este artículo fue elaborado con base en información de Folha, del informe “China’s Food Future” de Systemiq, y declaraciones de Patricia Ellen, Ricardo Abramovay, Marcos Jank y Eduardo Martins, con datos, números y declaraciones preservados según el material consultado.

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Romário Pereira de Carvalho

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