El consumo invisible de aparatos en standby puede elevar la factura de la luz y aumentar los riesgos eléctricos en casa, especialmente cuando equipos de alta potencia permanecen conectados sin necesidad en instalaciones antiguas o sobrecargadas durante largos periodos.
Mantener los aparatos conectados al enchufe después de usarlos parece un hábito inofensivo de la rutina moderna, pero los expertos advierten que la práctica puede aumentar el desperdicio de energía y ampliar los riesgos eléctricos silenciosos dentro de las residencias, dependiendo del tipo de equipo y de la estructura de la instalación.
Además del impacto en la factura de la luz, los equipos conectados continuamente a la red quedan más expuestos a sobretensiones eléctricas provocadas por oscilaciones de la compañía, tormentas y fallos internos de la instalación, situación que puede comprometer componentes electrónicos y reducir la seguridad del ambiente doméstico.
Electrodomésticos que exigen más atención en el día a día
Entre los aparatos que merecen mayor cuidado se encuentran los equipos que utilizan resistencia eléctrica para generar calor y no poseen un apagado automático eficiente, condición que aumenta el riesgo de sobrecalentamiento en caso de fallo, olvido o mal contacto en el enchufe.
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En esta lista aparecen la plancha de ropa, la sandwichera, la parrilla, la cafetera eléctrica simple, los calentadores portátiles, la plancha de pelo y el secador de pelo, aparatos que trabajan a temperaturas elevadas y pueden representar peligro cuando permanecen conectados sin supervisión durante muchas horas.

A CNN Brasil, el ingeniero y profesor Clever Approbato, del Centro Universitario FMU, afirmó que “los electrodomésticos que realmente deben desconectarse del enchufe son la plancha de ropa, la sandwichera o parrilla, la cafetera eléctrica simple, los calentadores portátiles y los artículos de cuidado personal como la plancha de pelo y el secador”.
Según el especialista, el principal problema radica en la combinación entre calor constante e instalaciones eléctricas inadecuadas, escenario que favorece el calentamiento excesivo, el desgaste de los cables y fallos silenciosos capaces de provocar cortocircuitos o incluso principios de incendio en situaciones extremas.
La freidora de aire y el microondas funcionan de manera diferente
Aunque mucha gente adopta el hábito de retirar todos los aparatos del enchufe inmediatamente después de usarlos, los equipos más modernos suelen operar con sistemas internos de protección que reducen los riesgos cuando no están en funcionamiento activo dentro de la residencia.
Modelos actuales de freidora de aire y microondas, por ejemplo, interrumpen el calentamiento automáticamente después del uso y permanecen solo conectados a la red eléctrica, situación considerada menos preocupante en comparación con aparatos que siguen energizados continuamente.
Aun así, Clever Approbato explicó a CNN Brasil que “si la freidora de aire y el microondas no están en funcionamiento, no hay problemas, pero la sandwichera y la cafetera no deben permanecer siempre conectadas”.
Aunque se consideran más seguros en el día a día, los aparatos con placas electrónicas siguen siendo vulnerables a las sobretensiones causadas por rayos u oscilaciones de la red eléctrica, especialmente durante temporales o periodos en los que la casa permanecerá vacía durante varios días.

El consumo fantasma puede aumentar la factura de la luz
Además de las cuestiones relacionadas con la seguridad, los especialistas también llaman la atención sobre el llamado consumo fantasma, un gasto silencioso provocado por el modo standby que mantiene los relojes digitales, sensores, luces indicadoras y sistemas de inicialización funcionando incluso con el aparato aparentemente apagado.
Televisores, videoconsolas, equipos de sonido, monitores, routers, microondas con pantalla digital y cargadores conectados sin móvil se encuentran entre los equipos que más contribuyen a este consumo invisible repartido por toda la residencia.
Individualmente, el gasto suele parecer irrelevante en el día a día, pero el escenario cambia cuando muchos aparatos permanecen encendidos continuamente, sobre todo en casas con varias habitaciones equipadas con electrónicos conectados veinticuatro horas al día.
Según el profesor consultado por CNN Brasil, un aparato en standby puede consumir entre 0,5 W y 5 W, mientras que una residencia con unos diez equipos en esa condición puede registrar un gasto mensual entre 15 kWh y 40 kWh.
Aunque el valor varía según la tarifa de energía, la cantidad de aparatos conectados y las reglas de la distribuidora local, los especialistas afirman que el consumo continuo merece atención porque representa un desperdicio acumulado a lo largo del mes sin beneficio práctico para el residente.
Instalaciones eléctricas antiguas aumentan los riesgos

Más que una cuestión de economía doméstica, desconectar ciertos aparatos de la toma también funciona como medida preventiva contra daños eléctricos provocados por oscilaciones bruscas, fallas en la red de la concesionaria y descargas atmosféricas registradas durante tormentas.
Computadoras, televisores, videojuegos, routers, módems y electrodomésticos con placas electrónicas sofisticadas se encuentran entre los equipos más vulnerables a las sobretensiones eléctricas, principalmente en inmuebles antiguos que no poseen una toma de tierra adecuada o un mantenimiento frecuente de la instalación.
Según establece la norma ABNT NBR 5410:2004, las instalaciones eléctricas de baja tensión deben seguir criterios específicos de seguridad para evitar el calentamiento de cables, la sobrecarga de circuitos y fallas capaces de comprometer a personas, equipos y la propia estructura del inmueble.
En muchos casos, el problema no está directamente en el aparato conectado, sino en tomas improvisadas, empalmes mal ejecutados, extensiones inadecuadas y circuitos que reciben más carga eléctrica de la que fueron originalmente diseñados para soportar dentro de la residencia.
El filtro de línea es más seguro que el ladrón
Para ampliar el número de tomas disponibles, muchos consumidores recurren a accesorios simples del día a día, pero los especialistas advierten que no todas las opciones ofrecen protección adecuada contra sobrecarga o sobretensiones eléctricas provocadas por oscilaciones de la red.
Entre las alternativas consideradas más seguras aparece el filtro de línea certificado, equipo que puede incluir fusible, protección contra sobrecorriente e incluso sistemas de protección contra sobretensiones, dependiendo del modelo elegido por el consumidor.
Por otro lado, las regletas simples solo multiplican el número de entradas sin ofrecer protección adicional, mientras que el ladrón, conocido popularmente como “T”, concentra una elevada carga eléctrica en un único punto de la instalación doméstica.
Equipos de alta potencia, como freidoras de aire, microondas, secadores, calentadores y planchas, no deben funcionar simultáneamente en la misma toma o adaptador, ya que la práctica favorece el calentamiento excesivo y aumenta significativamente el riesgo de sobrecarga eléctrica.
Otro cuidado importante implica la forma correcta de retirar el enchufe de la toma, ya que tirar directamente del cable puede dañar los cables internos, provocar un mal contacto y acelerar el desgaste de la conexión eléctrica con el tiempo.
Cuidados recomendados antes de viajes largos
Refrigeradores, congeladores y bodegas fueron desarrollados para operación continua y, en la mayoría de las situaciones, deben permanecer encendidos durante viajes cortos, principalmente cuando aún almacenan alimentos y bebidas que necesitan refrigeración constante.
Cuando la ausencia sea prolongada y el equipo esté vacío, los especialistas recomiendan desconectar el electrodoméstico de la toma, realizar la limpieza interna y dejar la puerta entreabierta para evitar la formación de moho, humedad excesiva y olores desagradables.
Mientras tanto, televisores, computadoras, cargadores, pequeños electrodomésticos y aparatos de audio y video pueden permanecer desconectados durante períodos largos fuera de casa, reduciendo tanto el consumo fantasma como los riesgos provocados por sobretensiones eléctricas inesperadas.
Dependiendo de la configuración de la residencia, también existe la posibilidad de desconectar los disyuntores de circuitos no esenciales, manteniendo solo lo necesario para refrigeradores y congeladores, además del cierre del registro de gas antes de la salida de los residentes.

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