Hallazgos en Gornja Tuzla indican que comunidades neolíticas ya dominaban técnicas de evaporación de salmuera en recipientes cerámicos, revelando una relación antigua entre sal, permanencia humana, alimentación y organización social en el interior de los Balcanes.
Vestigios analizados en el sitio arqueológico de Gornja Tuzla, en Bosnia y Herzegovina, indican que comunidades neolíticas explotaban sal alrededor de 5700 a.C., usando recipientes de cerámica para evaporar salmuera.
El descubrimiento refuerza la importancia de la sal en la formación de asentamientos antiguos y coloca la región de Tuzla entre los lugares más relevantes para el estudio de la producción prehistórica de este recurso en Europa Oriental.
Publicada en 2024 en la revista Quaternary Science Reviews, la investigación fue conducida por Ivana Pandžić, Rejhana Dervišević y Bojan Šarac, quienes investigaron fragmentos cerámicos de Tuzla y Gornja Tuzla.
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En los materiales examinados, los investigadores buscaron sodio y cloruro, elementos asociados al uso de vasijas en procesos de ebullición de agua salada y obtención de sal.
Aunque la expresión “fábrica de sal” aparece con frecuencia en textos de divulgación, el hallazgo se describe de forma más precisa como evidencia de explotación y producción neolítica de sal.
La diferencia es importante porque no se trata de una instalación industrial, sino de un sistema antiguo de aprovechamiento de la salmuera, basado en repetición, conocimiento técnico y uso organizado de cerámica.
Arqueología de la sal en Gornja Tuzla
El estudio partió de un sitio ya conocido por su relación con depósitos de sal y fuentes de salmuera, característica que ayuda a explicar la presencia humana prolongada en esta área de los Balcanes.
En la región de Tuzla, la ocurrencia de sal gema y de agua salada creó condiciones favorables para que comunidades antiguas explotaran un recurso valioso lejos de las zonas costeras.
El análisis químico buscó verificar si determinados fragmentos de vasijas podrían haber sido usados en la evaporación de la salmuera, técnica en la que el agua salada era calentada hasta quedar el sal.
Para interpretar los vestigios, los investigadores compararon los materiales arqueológicos con recipientes experimentales hechos de arcilla local y usados en pruebas de ebullición de agua salada.
Esta comparación ayudó a observar cómo sodio y cloruro permanecían en las superficies cerámicas después del uso, creando una referencia para comprender los fragmentos prehistóricos encontrados en el sitio.
Las capas más antiguas estudiadas en Gornja Tuzla fueron situadas en el Neolítico Medio, alrededor de 5700 a.C., período ligado a comunidades agrícolas ya establecidas y capaces de manipular cerámica.
En ese contexto, el sitio pasó a ser relacionado con grupos que dependían de recursos locales para organizar alimentación, almacenamiento y posibles intercambios mucho antes del surgimiento de las civilizaciones clásicas.
Por qué la sal moldeó asentamientos antiguos
Mucho antes de la refrigeración, la sal era fundamental para conservar alimentos y ampliar la seguridad alimentaria de grupos humanos, porque permitía preservar carnes, pescados y otros productos por más tiempo.
Además de condimento, este mineral podía reducir pérdidas en períodos de escasez o desplazamiento, haciendo su obtención estratégica para comunidades que necesitaban planificar reservas de alimento.
En el contexto prehistórico, la presencia de la sal también podía influir en la elección de los lugares de residencia, especialmente en áreas donde el recurso no estaba disponible en abundancia.
Según el estudio, los depósitos de sal tuvieron un papel importante en la formación de los asentamientos de Tuzla y Gornja Tuzla, en una región con disponibilidad limitada cuando se compara con zonas costeras.
Esta relación entre sal, territorio y permanencia humana explica el interés arqueológico del hallazgo, que apunta a una cadena técnica más compleja que la simple recolección de un recurso natural.
Detrás de los fragmentos de cerámica, aparecen etapas como localizar salmuera, fabricar recipientes adecuados, controlar el calentamiento y transformar el agua salada en un producto aprovechable por la comunidad.
Historia de la sal en Tuzla
La conexión de Tuzla con la sal continuó por muchos siglos, como muestran registros de Solana Tuzla, empresa local dedicada a la producción salinera y a la preservación de esta memoria regional.
De acuerdo con la institución, los datos más antiguos sobre producción organizada en Gornja Tuzla y Donja Tuzla se remontan a 1478, cuando habrían sido producidas 13 toneladas de sal bajo dominio otomano.
Este registro histórico no sustituye las evidencias neolíticas, pero muestra que la relación entre la región y la sal permaneció relevante en diferentes períodos de ocupación humana.
La preservación de este patrimonio interesa a la arqueología porque ayuda a reconstruir técnicas de producción, formas de ocupación del territorio y relaciones antiguas entre alimentación, economía y recursos naturales.
También hay una dimensión cultural importante, ya que la sal conecta la historia local de Tuzla a debates más amplios sobre cómo ingredientes esenciales influenciaron sociedades a lo largo del tiempo.
Por eso, la lectura más segura es que el hallazgo aproxima ciencia, patrimonio y alimentación, sin atribuir apoyo institucional o movilización específica a grupos que no aparecen confirmados en las fuentes consultadas.
Lo que el descubrimiento aún no revela
A pesar de los avances, los datos disponibles no permiten afirmar con seguridad cuál era la capacidad de producción del sitio, cómo se dividía el trabajo o cómo circulaba la sal entre comunidades vecinas.
Estas respuestas dependen de nuevas evidencias, comparaciones regionales y estudios más amplios sobre los vestigios materiales ligados a la explotación de sal en Gornja Tuzla.
También es necesario separar la explotación neolítica de la producción industrial moderna en Tuzla, ya que los vestigios antiguos involucran cerámica y evaporación de salmuera, no estructuras fabriles contemporáneas.
La producción industrial aparece mucho después, con registros históricos y unidades abiertas en el período austrohúngaro, como la planta de Simin Han, inaugurada en 1885.
Incluso con estas diferencias, Gornja Tuzla ocupa una posición central para entender cómo la sal ayudó a organizar asentamientos, técnicas productivas y posibles redes de intercambio en un período anterior a la escritura.
En la historia de la alimentación, un ingrediente común en las cocinas actuales surge como clave para investigar economía, tecnología y supervivencia hace milenios.
Si la sal ya ayudaba a comunidades neolíticas a asentarse, producir e intercambiar recursos, ¿qué otras prácticas antiguas aún pueden cambiar la forma en que entendemos el origen de la alimentación?
