Brasil asume presidencia de Zopacas después de 32 años y recoloca Atlántico Sur en el centro de la estrategia naval y geopolítica.
Brasil asumió en abril de 2026 la presidencia de la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur, la Zopacas, mecanismo creado por la ONU en 1986 para mantener el Atlántico Sur libre de armas nucleares y ampliar la cooperación entre países de América del Sur y de la costa africana. La IX Reunión Ministerial del bloque tuvo lugar en Río de Janeiro los días 8 y 9 de abril, reuniendo representantes de 24 países bañados por el Atlántico Sur.
La presidencia brasileña marca el retorno del país al mando del foro tras más de tres décadas. Según el Itamaraty y el Ministerio de Defensa, la nueva fase de Zopacas ocurre en medio del crecimiento de las tensiones geopolíticas globales, la disputa por rutas marítimas, el avance de crímenes transnacionales en el mar y el aumento de la importancia estratégica del Atlántico Sur.
Zopacas reúne 24 países del Atlántico Sur en una de las mayores articulaciones marítimas del hemisferio sur
Zopacas fue creada por la Resolución 41/11 de la Asamblea General de la ONU en 1986 por iniciativa brasileña. El grupo reúne a Brasil, Argentina y Uruguay en América del Sur, además de 21 países de la costa occidental africana, desde Senegal hasta Sudáfrica.
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El principal objetivo original era impedir militarización nuclear del Atlántico Sur y evitar que disputas entre grandes potencias fueran transferidas a la región.
Con el paso de los años, sin embargo, el foro pasó a incorporar temas ligados a la seguridad marítima, cooperación naval, combate a la pesca ilegal, tráfico internacional, protección ambiental e infraestructura oceánica.
Hoy, Zopacas funciona como una articulación estratégica entre países que controlan una de las regiones marítimas más extensas y valiosas del planeta.
Brasil vuelve al mando del bloque en medio de la disputa global por rutas marítimas y recursos oceánicos
Según el Itamaraty, el Brasil sucede a Cabo Verde en la presidencia rotativa de Zopacas y permanecerá en el mando del foro por los próximos años.
El retorno brasileño ocurre en un escenario internacional marcado por la guerra en Ucrania, tensiones en Oriente Medio, disputa tecnológica entre Estados Unidos y China y aumento de la competencia geopolítica sobre océanos y cadenas logísticas marítimas.
Durante la reunión ministerial en Río de Janeiro, el canciller Mauro Vieira afirmó que el Atlántico Sur no debe importar rivalidades externas que “no tienen relación con los intereses de los pueblos de la región”.
La declaración fue interpretada como defensa de mayor autonomía regional ante el crecimiento de las tensiones militares globales.
Amazonía Azul brasileña entra en el centro de la nueva estrategia marítima nacional
El debate sobre la Zopacas también volvió a poner en evidencia el concepto de Amazonía Azul, área marítima bajo jurisdicción brasileña que supera 5,7 millones de km² e incluye rutas comerciales, biodiversidad, pesca y reservas energéticas offshore.
Según la Marina y documentos relacionados con la política de defensa nacional, esta región concentra parte relevante de la producción petrolera brasileña, además de infraestructura crítica instalada en el fondo del mar.
Entre los puntos más sensibles están cables submarinos de comunicación y áreas relacionadas con el pre-sal. El Atlántico Sur también alberga corredores utilizados por el comercio internacional brasileño.
En la práctica, proteger el Atlántico Sur significa proteger energía, internet, exportaciones, logística marítima y parte de la economía brasileña.
Cables submarinos e infraestructura oceánica pasaron a ser vistos como activos estratégicos
El crecimiento de las tensiones internacionales aumentó la preocupación global por la infraestructura submarina crítica. Hoy, cables instalados en el fondo del mar transportan gran parte del tráfico internacional de internet y comunicación digital. Cualquier daño en estos sistemas puede afectar finanzas, telecomunicaciones y conectividad internacional.
El tema ganó aún más atención tras episodios recientes de sabotaje y daños sospechosos en infraestructura submarina en otras regiones del mundo.
Aunque la Zopacas surgió durante la Guerra Fría con enfoque nuclear, el debate actual ya involucra seguridad marítima mucho más amplia, incluyendo monitoreo oceánico, vigilancia naval y protección de activos submarinos.
Brasil quiere impedir la creciente militarización del Atlántico Sur por potencias externas
Representantes brasileños afirmaron durante el encuentro que los propios países de la región deben garantizar estabilidad y cooperación en el Atlántico Sur.
La preocupación está ligada al avance de intereses militares y estratégicos de potencias extrarregionales en océanos considerados históricamente más estables. El Itamaraty destacó que la región debe permanecer libre de armas nucleares y otras armas de destrucción masiva, reafirmando los principios originales de la Zopacas.
La agenda actual de la Zopacas va mucho más allá de la defensa militar clásica. Según el Ministerio de Relaciones Exteriores, el grupo trabaja hoy en temas como combate al narcotráfico marítimo, piratería, pesca ilegal y crímenes transnacionales.
La región posee áreas oceánicas gigantescas con baja densidad de fiscalización, lo que aumenta la vulnerabilidad para actividades ilegales.
Además, países africanos y sudamericanos enfrentan desafíos similares ligados a la protección costera, vigilancia marítima y capacidad naval limitada.
Brasil intenta ampliar cooperación naval y diplomática entre América del Sur y África
Otro objetivo de la presidencia brasileña es fortalecer la cooperación Sur-Sur entre países atlánticos de África y América del Sur. El gobierno brasileño defiende integración en áreas como defensa, investigación oceánica, desarrollo sostenible y seguridad marítima.
Durante el encuentro en Río de Janeiro, también se discutieron acuerdos ambientales ligados al Atlántico Sur, incluyendo medidas contra la contaminación marina. Según el Itamaraty, el bloque intenta recuperar protagonismo internacional justamente en un momento de reconfiguración del orden global.
Durante muchos años, el Atlántico Sur quedó relativamente distante de las principales disputas geopolíticas globales. En los últimos años, sin embargo, cambios energéticos, expansión del presal, nuevas rutas marítimas, crecimiento de la minería offshore e importancia de los cables submarinos cambiaron este escenario.
Documentos recientes ligados al Ipea apuntan que la Zopacas volvió al centro del debate sobre seguridad marítima, gobernanza oceánica y competencia estratégica internacional. El océano que durante décadas parecía periférico ahora pasó a ser tratado como activo estratégico por gobiernos, fuerzas armadas y diplomacias internacionales.
Presidencia brasileña puede redefinir el peso de la Zopacas en la próxima década
La nueva presidencia brasileña ocurre justamente cuando el mecanismo completa 40 años de existencia. El desafío ahora es transformar la Zopacas en algo más relevante que solo un foro diplomático histórico.
Brasil intenta usar el bloque para ampliar la cooperación naval, reforzar la seguridad marítima, proteger el Atlántico Sur de disputas externas y fortalecer la presencia geopolítica en la región.
La pregunta que comienza a ganar fuerza en los círculos militares y diplomáticos es directa: en un mundo cada vez más disputado por océanos, energía, rutas marítimas e infraestructura submarina, ¿el Atlántico Sur seguirá siendo solo una región periférica o pasará a ocupar una posición estratégica central en las próximas décadas?


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