Con una facturación superior a R$ 8 mil millones en el país, White Martins quiere ampliar su presencia en sectores como siderurgia, minería y petroquímica y fortalecer proyectos relacionados con la transición energética.
White Martins quiere entrar en 2026 con un paquete de inversiones de R$ 1 mil millones en el radar y una estrategia clara: crecer con gases industriales, ampliar proyectos de hidrógeno verde y abrir nuevas frentes para atender sectores pesados de la economía brasileña. El movimiento se produce incluso en un escenario de altas tasas de interés, que normalmente presiona las decisiones de expansión.
El plan de la compañía gana peso porque la empresa ya opera a gran escala en el país. Hoy son más de 70 plantas de producción y más de 120 unidades de negocios, con actuación en segmentos que dependen de suministro continuo, como siderurgia, minería, papel y celulosa, vidrio y petroquímica.
Según exame.com, la previsión es de una facturación anual superior a R$ 8 mil millones en Brasil este año, además de cerca de US$ 2 mil millones en América del Sur. El mercado brasileño representa aproximadamente el 70% de los ingresos regionales.
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La empresa ve espacio para crecer incluso con altas tasas de interés
El CEO de White Martins, Gilney Bastos, afirma que la compañía mantiene una visión optimista para Brasil y para América del Sur. La idea, según él, es seguir invirtiendo sin recurrir a un endeudamiento pesado.
“Somos una empresa muy robusta. No necesitamos endeudarnos para invertir. Por el contrario, queremos crecer con la industria brasileña”, dijo el ejecutivo.
Además de los R$ 1 mil millones previstos para el próximo año, la empresa también trabaja con un portafolio de más de R$ 1,5 mil millones en oportunidades a corto y mediano plazo.
Nueva planta en Campo Bom ya se ha convertido en vitrina de la estrategia
Entre los destacados más recientes está la unidad inaugurada en octubre, en Campo Bom (RS). El proyecto recibió US$ 40 millones, el equivalente a más de R$ 200 millones, y fue diseñado para atender a una industria de vidrio y también al mercado regional.
La planta tiene capacidad para producir cerca de 250 toneladas por día de oxígeno, nitrógeno y argón. Según la empresa, se trata de la primera unidad con el nuevo modelo tecnológico tras la fusión entre Praxair y Linde.
El objetivo, de acuerdo con Bastos, es combinar mayor eficiencia con menor costo de producción. La estrategia también pasa por estar físicamente cerca de los clientes, reduciendo gastos logísticos y ampliando la confiabilidad del suministro.
Hidrógeno verde gana espacio en la operación brasileña
White Martins también quiere acelerar la producción de hidrógeno verde, aunque el segmento aún depende de regulación en Brasil. Aun así, la compañía inauguró a principios de este mes su segunda planta de este tipo en el país, en Jacareí (SP).
La primera unidad había sido abierta en Pernambuco, en 2022. Juntas, las dos plantas suman más de 1.000 toneladas de capacidad productiva por año.
La planta paulista tiene capacidad para producir 800 toneladas por año. De ese volumen, el 20% va para el fabricante de vidrios Cebrace, en el interior de São Paulo, y el 80% se destinará a clientes de los sectores metalúrgico, alimenticio y químico de la región Sudeste.
La empresa afirma que la unidad está totalmente abastecida por energía renovable y que el hidrógeno pasará por certificación alineada a normas internacionales. El valor de la inversión no fue divulgado.
El costo del gas natural sigue como obstáculo para la industria
Aunque avanza en soluciones energéticas, el ejecutivo ve el costo del gas natural en Brasil como uno de los principales obstáculos a la competitividad industrial. Bastos compara el precio practicado en el país con el de otros mercados y dice que la diferencia es demasiado grande.
Según él, en promedio, el gas natural en Brasil cuesta entre US$ 13 y US$ 14 por millón de BTU. En Estados Unidos, el rango está entre US$ 2 y US$ 3. En Argentina, el valor sería de US$ 1.
Para el CEO, este desajuste afecta la capacidad de producir internamente artículos como plásticos, químicos y termoplásticos. La lectura de la empresa es que Brasil acaba perdiendo valor al importar productos que podrían ser fabricados en el país.
Con más inversiones, nuevas plantas y una apuesta creciente en hidrógeno, White Martins quiere mantener el ritmo de expansión y seguir pegada a la industria brasileña. Si el plan sale como proyectado, 2026 debe marcar una nueva fase para la operación en el país. Si quieres, comparte esta noticia con quienes siguen la industria, energía e inversiones en Brasil.
