Peixe Donzela-real, especie exótica del Indo-Pacífico, fue registrada en la costa de São Paulo y preocupa a especialistas por posibles impactos en los arrecifes brasileños.
La aparición de pequeños cardúmenes de Donzela-real (Neopomacentrus cyanomos) en áreas protegidas del litoral paulista puso a la especie en el centro de atención de la ciencia marina.
El pez, originario del Indo-Pacífico, fue documentado oficialmente en Brasil solo en 2023, pero ya muestra capacidad de adaptación y reproducción en el Atlántico Sur.
Investigadores monitorean la especie por temor a impactos sobre peces nativos, especialmente en ambientes sensibles como arrecifes de coral e islas costeras.
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Peixe Donzela-Real: Un descubrimiento reciente que exige vigilancia
Aunque se considera una especie recién llegada a Brasil, la Donzela-real no pasó desapercibida por mucho tiempo.
La alerta más reciente ocurrió a fines de enero de 2026, cuando el biólogo y buzo Eric Comin identificó un cardumen de la especie durante un buceo en la costa de São Paulo.
“Hice un buceo, por ser especialista, lo vi y supe que era una especie invasora y registré. Sí, se están reproduciendo con éxito, pero es necesario que haya un monitoreo continuo para ver si la especie se está estableciendo con éxito en nuestra región”, explica Comin.
La constatación de reproducción activa reforzó la necesidad de seguir con más atención la expansión del pez invasor.
¿Dónde la Donzela-real ya fue registrada?
Antes de este registro reciente, la Donzela-real ya había sido documentada en puntos estratégicos del litoral paulista.
Los primeros registros confirmados en el país ocurrieron en islas costeras como la Isla Queimada Grande, el Parque Estadual Marinho da Laje de Santos y la Estación Ecológica Tupinambás, en el Arquipélago de Alcatrazes.
Estas áreas son consideradas importantes refugios de la biodiversidad marina brasileña, lo que amplía la preocupación de los especialistas por los efectos de la presencia de una especie exótica en estos ambientes.
Una especie antigua fuera de su lugar
A pesar de ser una novedad en Brasil, la Donzela-real es conocida por la ciencia desde hace casi dos siglos.
El pez, cuyo nombre científico es Neopomacentrus cyanomos, fue descrito en 1856 por el especialista holandés Pieter Bleeker.
En su área de distribución original, la especie se encuentra en una vasta región que incluye el Océano Índico y el Océano Pacífico.
Se encuentra desde África Oriental, el Mar Rojo y el Golfo Pérsico hasta países como Filipinas, Indonesia, Malasia, sur de Japón, norte de Australia y Nueva Caledonia.
Características del pez Donzela-real
La Donzela-real es un pez de pequeño tamaño, de alrededor de 10 centímetros de longitud.
Su alimentación se basa principalmente en zooplancton, formado por pequeños animales que dependen de las corrientes marinas para desplazarse.
El cuerpo es alargado, con una coloración que varía del azul oscuro al negro, además de una mancha blanca cerca de la aleta dorsal.
Los individuos jóvenes presentan aletas amarillentas, que se oscurecen a medida que se desarrollan.
En la costa brasileña, los investigadores han observado cardúmenes con cinco a 30 individuos, generalmente en áreas más protegidas y resguardadas.
La ruta probable de la invasión
La principal hipótesis para la llegada de la Donzela-real a Brasil está relacionada con la navegación internacional.
Los investigadores creen que la especie pudo haber sido transportada en barcos provenientes del Caribe, donde ya se había establecido como invasora desde 2014.
El mecanismo más probable es el agua de lastre: agua captada del mar y almacenada en tanques internos de las embarcaciones para garantizar la estabilidad y seguridad operativa.
Cuando esta agua se descarta en los puertos de destino, especies exóticas pueden ser liberadas en el ambiente local, provocando desequilibrios biológicos.
¿Por qué la Donzela-real representa un riesgo?
Aunque es pequeña, la Donzela-real presenta un comportamiento que preocupa a los especialistas.
Durante el período de reproducción, la especie se vuelve extremadamente territorial, disputando espacio con peces nativos.
“En la desove establecen un comportamiento completamente territorial y defenderán el lugar de desove de manera feroz contra cualquier otra especie. Consecuentemente, luchan por el hábitat con las especies nativas. Tienen competencia por espacio y alimento. Es una especie muy territorial y agresiva”, comenta el biólogo Eric Comin.
Otro factor de alerta es la preferencia de la especie por estructuras artificiales, como plataformas petroleras.
En regiones como el Golfo de México, la Donzela-real forma cardúmenes de alta densidad, aumentando su potencial de impacto ambiental.
Monitoreo científico y próximos pasos
Por ahora, los censos realizados en Brasil indican la presencia de pequeños cardúmenes.
Aun así, los impactos exactos de la invasión están siendo evaluados, principalmente en relación a la competencia por alimento y espacio en los arrecifes.
Para orientar el monitoreo, los investigadores utilizan modelos que consideran las corrientes oceánicas y la tolerancia térmica de la especie.
La vigilancia incluye áreas naturales, estructuras artificiales y también la ciencia ciudadana, con informes de buzos ayudando a mapear la expansión de la Donzela-real.
“En realidad, es importante realizar un levantamiento de la ictiofauna, conjunto de especies de peces de determinada región, llevar a cabo estos programas de monitoreo de biodiversidad, principalmente en unidades de conservación para evaluar el impacto de estas invasiones sobre las especies nativas y tener una medida de control de todo esto”, argumenta Comin.
Encontrada entre cinco y 30 metros de profundidad, la Donzela-real puede alterar la dinámica poblacional local si se establece en gran densidad.
Aunque estudios iniciales en otras regiones indican un impacto limitado a corto plazo, el alto potencial de invasión mantiene a la especie bajo observación constante en la costa brasileña.
Fuente: g1


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