El aplazamiento del Drex para 2026 y la exclusión de tecnologías como blockchain y tokenización cambiaron la propuesta inicial del Banco Central, transformando la moneda digital en una herramienta restringida al sistema financiero y alejando su uso por el público.
El Banco Central ha aplazado para 2026 la primera entrega del Drex y ha reducido el alcance del proyecto.
La fase inicial no tendrá blockchain, ni tokenización, ni acceso directo de la población.
En lugar de circular como “real digital” para el día a día, la plataforma debutará como herramienta interna del sistema financiero, priorizando la reconciliación de gravámenes, mecanismo que verifica si las garantías usadas en operaciones de crédito ya están atadas a otros compromisos.
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El anuncio fue hecho en agosto por el presidente del BC, Gabriel Galípolo, y rebaja las expectativas construidas en torno a un lanzamiento amplio.

Qué cambia con la nueva ruta del Drex
En la configuración actual, el Drex deja de ser una moneda programable para el retail y pasa a operar en el backoffice bancario.
El enfoque inicial será reducir fricciones en la verificación de garantías, etapa que suele alargar los plazos de concesión de crédito y elevar los costos de información.
Aunque otras funcionalidades siguen en estudio, la autoridad monetaria no ha establecido un cronograma para ampliar el uso más allá del ámbito institucional. El giro también altera la narrativa que acercaba el Drex al éxito del Pix.
Si el arreglo de pagos se convirtió en sinónimo de masificación rápida, el real digital adopta una estrategia incremental, con pruebas controladas antes de cualquier exposición al público.
La ambición de integración internacional o de reducción de dependencia del dólar, citada en debates sobre monedas digitales de banco central, queda en segundo plano.
Por qué se redujo el proyecto
Expertos señalan que la decisión refleja cautela tecnológica y regulatoria.
El intento de conciliar requisitos rígidos de conformidad con tecnologías originalmente diseñadas para funcionar de manera descentralizada trajo limitaciones prácticas.
Pedro Magalhães, emprendedor y creador de la fintech Pixley, resume la dificultad: unir el compliance del BC a una base pensada para operar fuera del alcance de instituciones centrales resultó “extremadamente desafiante”.
A pesar de los avances en soluciones de privacidad, las alternativas probadas no cumplieron plenamente con los estándares de seguridad, confidencialidad y trazabilidad exigidos por el regulador.
Ricardo Teixeira, coordinador del MBA de Gestión Financiera de la FGV, considera que Brasil está a la vanguardia de la agenda, pero necesita calibrar las expectativas.
En sus palabras, “por la población, por el volumen de la economía, la tecnología del Drex debe ser algo probado y reprobado. Quizás no debieron haber creado la expectativa más amplia”.
El comentario refuerza la lectura de que la fase inaugural será deliberadamente contenida para reducir riesgos operacionales.

Presión política y reacción pública
El cambio no se explica solo por criterios técnicos. En el Congreso, las críticas al diseño de una CBDC centralizada han ganado fuerza.
La diputada Júlia Zanatta (PL-SC) presentó el PL 3341/2024, que prohíbe la extinción del papel moneda, y ha protocolado la discusión de una propuesta de enmienda constitucional para exigir aprobación calificada en cualquier creación de moneda digital de banco central.
“Cada tiempo que ganamos para discutir es una victoria”, afirmó la parlamentaria. El movimiento expone resistencias de parte del electorado a un arreglo que permita el rastreo integral de transacciones.
Seguridad cibernética en alerta
Otro vector relevante es el ambiente de amenazas digitales.
En julio, ataques a gran escala contra instituciones financieras generaron dudas sobre el momento de llevar a la producción una arquitectura apoyada en contratos inteligentes.
Para el abogado Victor Valente, especialista en blockchain y criptoactivos, la combinación de tecnologías recientes, pocos profesionales con experiencia comprobada y altos costos en los contratos aumenta la probabilidad de incidentes.
Observa que los responsables públicos podrían ser responsabilizados civil, penal y administrativamente por contrataciones fallidas de tecnologías poco dominadas, argumento que, según su evaluación, favorece una implementación más gradual.
Aunque el BC no ha hecho un vínculo oficial entre los ataques y el retroceso en el uso de blockchain en el Drex, episodios de este tipo tienden a elevar la barrera de riesgo operativo para proyectos críticos del Estado.
En la práctica, la primera entrega debe privilegiar capas con gobernanza conocida y control estricto de acceso, aplazando la adopción de componentes más experimentales.
Transparencia, centralización y privacidad
Aún con el alcance reducido, persisten cuestionamientos sobre centralización y trazabilidad.
Para Valente, la falta de claridad pública sobre objetivos y gobernanza ha mantenido el debate vivo.
La crítica central apunta que, en un modelo completamente controlado por el Banco Central, el histórico de transacciones podría ser verificable en detalles.
Teixeira, de la FGV, añade que, aunque el regulador imponga barreras, siempre habrá quienes intenten superarlas, razón por la cual el perfeccionamiento legal se considera esencial para resguardar los derechos de los usuarios.
En contraste, defensores del enfoque gradual recuerdan que la infraestructura del BC opera con trazas de auditoría, controles de acceso y supervisión prudencial, a diferencia de redes abiertas y sin permisos.
La validación en un ambiente restringido permitiría, en esta lógica, madurar estándares de seguridad y privacidad antes de cualquier expansión a casos de uso mayoristas o minoristas.
Qué es el Drex y cómo fue rediseñado
El Drex es el proyecto brasileño de moneda digital de banco central.
Las directrices originales preveían experimentos con Tecnología de Registro Distribuido (DLT) y contratos inteligentes, además de la tokenización de activos, de depósitos y del propio dinero, uno a uno con el real.
A diferencia de criptomonedas como Bitcoin o Ethereum, la propuesta no contemplaba descentralización plena: la red sería permitida y bajo control del BC, con funcionalidades de creación y extinción de activos y posibilidad de congelamiento de carteras en casos previstos.
Con el rediseño, la etapa de 2026 excluirá blockchain y tokenización.
La plataforma pasará a servir como un riel interno para chequear las garantías, sin cartera para el ciudadano ni liquidación programada entre diferentes tipos de activos.
Los contratos inteligentes, cuando existan, quedan fuera del horizonte de corto plazo.
Efectos prácticos para bancos y clientes
Al principio, el usuario final no verá novedades: no habrá aplicación del Drex, saldo visible ni pagos en real digital.
Los cambios ocurren en los bastidores, donde bancos y registradoras podrán automatizar las conferencias de gravámenes.
Si tiene éxito, la medida puede acortar plazos en operaciones con garantías y reducir costos de información.
La transmisión de beneficios al consumidor dependerá de la competencia y de cómo el sector incorporará ganancias de eficiencia.
Mientras tanto, el ecosistema que invirtió en soluciones basadas en tokenización deberá adaptar productos o redirigir esfuerzos a otros proyectos hasta que el BC vuelva a discutir funcionalidades más amplias.
Qué observar a partir de ahora
El Banco Central afirma que otras utilidades seguirán en desarrollo, sin fecha definida.
La secuencia del proyecto dependerá de la madurez tecnológica, de la evolución del debate legislativo y del cuadro de seguridad cibernética.
También pesará el diálogo internacional sobre estándares de interoperabilidad entre infraestructuras financieras, en caso de que Brasil avance en integraciones transfronterizas en el futuro.
Con este nuevo diseño, la cuestión es clara: en su opinión, ¿la estrategia más conservadora abrirá espacio para un Drex más completo o consolidará la moneda digital como una solución de bastidor por tiempo indeterminado?

Imagina o tanto de ataque Hacker que vai ter isso, acho que todas as formas devem coexistir.
Edvaldo junior eu não gostei do drex para ficar monitorando nosso dinheiro . é pra agente usar o governo não tem nada ver fica monitorando nosso dinheiro