Los meteorólogos ya monitorean los impactos del calentamiento del Pacífico en el invierno brasileño, mientras que las proyecciones indican una estación menos rigurosa en temperaturas extremas, pero marcada por el aumento de la humedad, las lluvias y los cambios rápidos en el clima en diversas regiones del país
El invierno 2026 en el Hemisferio Sur comenzará oficialmente el día 21 de junio, a las 05h25 en el horario de Brasilia, marcando el solsticio de invierno y también la noche más larga del año. La estación seguirá hasta el 22 de septiembre, cuando comenzará la primavera.
Pero, al contrario de lo que muchos brasileños esperaban tras los episodios intensos de frío registrados en 2025, las proyecciones climáticas más recientes apuntan a un escenario bastante diferente este año. Según información divulgada por la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos), el invierno 2026 deberá ser más húmedo, menos riguroso y con menor frecuencia de olas de frío extremo en Brasil.
El cambio en el patrón climático ocurre en medio del avance gradual del fenómeno El Niño en el Océano Pacífico Ecuatorial, que ya comienza a influir directamente en los modelos meteorológicos monitoreados para los próximos meses.
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El Niño debe cambiar completamente el comportamiento del invierno en Brasil

De acuerdo con los datos más recientes del Centro de Previsiones Climáticas de la NOAA, el Pacífico Ecuatorial entrará en un proceso de calentamiento más intenso entre junio y agosto de 2026, justamente durante el período del invierno brasileño.
Los modelos meteorológicos indican que las probabilidades de consolidación de El Niño superan el 80% entre agosto y octubre, aumentando significativamente la posibilidad de impactos climáticos en varias regiones del país.
Mientras tanto, países del Hemisferio Norte enfrentaron recientemente un invierno marcado por nieve intensa y temperaturas extremadamente bajas, el escenario brasileño tiende a seguir una dinámica diferente.
Esto ocurre porque El Niño altera la circulación atmosférica global, influyendo directamente en los regímenes de lluvia, temperatura y formación de masas de aire frío en América del Sur.
Según especialistas, este calentamiento de las aguas del Pacífico podría incluso evolucionar hacia un “super El Niño” en el segundo semestre de 2026, escenario que suele provocar cambios significativos en el comportamiento climático brasileño.
Además, el fenómeno normalmente aumenta la humedad en el Sur de Brasil, favoreciendo lluvias más frecuentes y reduciendo los períodos prolongados de frío intenso.
Meteorólogo prevé invierno más cálido y más lluvioso en 2026

Al analizar las proyecciones climáticas actuales, el meteorólogo Piter Scheuer afirmó que no existen indicativos de un invierno extremadamente riguroso en 2026.
“El invierno va a ser, en realidad, más cálido que el de los últimos años”, alertó el especialista.
Según Scheuer, la estación debería registrar mayor frecuencia de lluvia, especialmente en los estados del Sur del país, escenario bastante diferente del observado en algunos períodos recientes de frío intenso.
“Va a ser un invierno más lluvioso. Habrá frío, pero va a ser mucho menos frío que el último invierno”, explicó.
Aún de acuerdo con el meteorólogo, 2025 presentó episodios de frío mucho más expresivos, incluyendo fuertes heladas e incluso ocurrencias relevantes de nieve en áreas serranas del Sur de Brasil.
Para 2026, sin embargo, la tendencia es de entradas de aire polar más rápidas y menos persistentes.
“Habrá algunos episodios de heladas, pero ni se compara con el último invierno”, afirmó Scheuer.
Este cambio puede impactar directamente sectores como agricultura, turismo y consumo de energía, especialmente en regiones que tradicionalmente registran temperaturas más bajas durante la estación.
Chances de nieve disminuyen y especialistas alertan para un invierno más inestable
Una de las mayores dudas entre los habitantes de la Región Sur involucra justamente la posibilidad de nieve en 2026.
Según Piter Scheuer, aunque la ocurrencia no está totalmente descartada, las chances disminuyeron considerablemente en comparación al año anterior.
La influencia del El Niño tiende a elevar la humedad y aumentar la frecuencia de las lluvias, dificultando la formación de las condiciones ideales para nieve en las sierras catarinense y gaúcha.
“Hay posibilidad de nieve, pero es pequeña. Mucho menor que el año pasado. No dudo que incluso pase desapercibida”, afirmó el meteorólogo.
En 2025, el Sur de Brasil registró tres episodios de nieve en ciudades como São Joaquim, Urupema y Bom Jardim da Serra, en Santa Catarina. Sin embargo, los modelos actuales indican que este patrón difícilmente debería repetirse con la misma intensidad este año.
“Este año, si hay uno, es mucho”, reforzó Scheuer.
Además, los expertos advierten que el invierno de 2026 deberá presentar cambios rápidos en el tiempo, alternando períodos cortos de frío con un retorno acelerado de las lluvias.
La tendencia predominante apunta a entradas de aire frío pasajeras, sin largas secuencias de temperaturas extremadamente bajas.
La primavera también puede sufrir impactos del El Niño en 2026
Las proyecciones actuales indican además que El Niño podría continuar influyendo en el clima brasileño incluso después del fin del invierno.
Según los modelos meteorológicos analizados por la NOAA, la primavera de 2026 podría comenzar bajo una fuerte influencia del calentamiento del Pacífico, ampliando los episodios de lluvia y aumentando la inestabilidad atmosférica en estados del sur del país, principalmente en Santa Catarina y en Río Grande del Sur.
En este sentido, los especialistas siguen con atención el comportamiento climático previsto para el segundo semestre, ya que los eventos asociados al El Niño suelen provocar impactos importantes en áreas urbanas, agrícolas y ambientales.
Con esto, el escenario actual apunta a un invierno menos riguroso en relación al frío extremo, pero potencialmente más húmedo, inestable y marcado por cambios climáticos frecuentes en diversas regiones brasileñas.

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