El Informe de Indicadores de Cambios Climáticos Globales muestra que el calentamiento global inducido por actividades humanas alcanzó 1,37°C en 2025. Con una tasa de 0,27°C por década, un presupuesto restante de 130 mil millones de toneladas de CO₂ y mares bajo presión, el límite de 1,5°C podría alcanzarse en aproximadamente cuatro años.
El calentamiento global ha entrado en una fase de aceleración que reduce rápidamente el margen de seguridad climática del planeta. La cuarta edición del informe Indicadores de Cambios Climáticos Globales, publicada en 2026, señala que la influencia humana elevó el calentamiento a 1,37°C en 2025.
El análisis reúne indicadores sobre emisiones, concentración de gases de efecto invernadero, temperatura, balance de energía de la Tierra, presupuesto de carbono, olas de calor marinas y nivel del mar. El dato más sensible es la proyección de que el límite de 1,5°C podría ser superado en aproximadamente cuatro años si la tendencia actual continúa.
El planeta está acumulando calor a un ritmo sin precedentes
El informe muestra que el sistema climático de la Tierra continúa reteniendo calor a gran velocidad. Esta acumulación aparece en el llamado desequilibrio energético del planeta, un indicador que mide la diferencia entre la energía que entra, principalmente por la radiación solar, y la energía que sale de vuelta al espacio.
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Cuando este saldo es positivo, el planeta se calienta. Según el informe, este desequilibrio ha estado creciendo desde la década de 1970 y ha alcanzado un nivel récord. En la práctica, esto significa que la Tierra está almacenando más energía de la que puede devolver, reforzando cambios en la atmósfera, los océanos, los glaciares y los patrones climáticos.
El calentamiento global no aparece solo como un aumento de temperatura en el aire, sino como una acumulación de energía en todo el sistema climático. Es por eso que los efectos también se extienden por los mares, el nivel del océano, las olas de calor y la intensidad de los extremos.
La tasa de calentamiento inducido por actividades humanas se estimó en aproximadamente 0,27°C por década. Este ritmo es central para la proyección sobre el límite de 1,5°C, porque pequeñas variaciones anuales pueden parecer discretas, pero acumuladas por décadas alteran rápidamente el nivel climático global.
El límite de 1,5°C se está acercando más rápido
El límite de 1,5°C ganó importancia internacional por estar asociado al Acuerdo de París y a los esfuerzos para contener impactos climáticos más graves. No representa una «línea mágica» en la que todo cambia de una vez, pero funciona como referencia para medir riesgo, intensidad de eventos extremos y presión sobre ecosistemas.
De acuerdo con la actualización del informe, la influencia humana ya llevó el calentamiento a 1,37°C en 2025, en relación al período preindustrial. Mantenido el ritmo observado, el calentamiento provocado por actividades humanas puede alcanzar 1,5°C alrededor de 2030, es decir, en aproximadamente cuatro años.
La diferencia entre 1,37°C y 1,5°C parece pequeña, pero es decisiva en escala climática. Fracciones de grado aumentan la probabilidad de olas de calor intensas, sequías prolongadas, lluvias extremas, pérdida de hielo y presión sobre regiones costeras.
También es importante separar dos cosas: un año aislado por encima de 1,5°C no significa necesariamente que la meta climática a largo plazo fue oficialmente superada. Lo que preocupa a los científicos es la tendencia persistente, medida en promedios a largo plazo, que indica una rápida aproximación a ese nivel.
Presupuesto de carbono restante cayó a 130 mil millones de toneladas

Otro punto central del informe es el presupuesto de carbono restante. Este concepto estima cuánto dióxido de carbono la humanidad aún podría emitir antes de hacer inevitable el sobrepaso de cierto límite de temperatura, dentro de las probabilidades consideradas por la ciencia climática.
Para el límite de 1,5°C, la actualización señala un presupuesto central de cerca de 130 mil millones de toneladas de CO₂ a partir del inicio de 2026. Este número no es una autorización para emitir, sino una alerta de escala: muestra que el margen restante se ha vuelto muy estrecho frente al volumen anual de emisiones globales.
El informe también informa que las emisiones globales de gases de efecto invernadero llegaron a 56,8 mil millones de toneladas de CO₂ equivalente en 2024, el dato más reciente disponible en el análisis. Considerando el ritmo actual de emisiones de CO₂, el presupuesto de 130 mil millones de toneladas podría agotarse en poco más de tres años.
El presupuesto de carbono funciona como un contador climático: cuanto más emisiones entran en la atmósfera, menor es la ventana para mantener el calentamiento bajo control. Esta es la razón por la cual el debate sobre reducción de emisiones ha ganado una urgencia aún mayor.
Los gases de efecto invernadero continúan en nivel récord
El avance del calentamiento global está ligado principalmente al aumento de la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Entre ellos están el dióxido de carbono, metano y óxido nitroso, todos asociados a diferentes actividades humanas, como la quema de combustibles fósiles, agricultura, industria, transporte y uso del suelo.
La actualización de 2026 indica que las concentraciones de estos gases siguieron en alza. El CO₂ alcanzó 425,6 partes por millón en 2025, mientras que el metano llegó a 1.936,3 partes por mil millones y el óxido nitroso a 339,4 partes por mil millones. Son indicadores técnicos, pero ayudan a entender por qué el calentamiento no desacelera.
Mientras las concentraciones aumentan, el planeta mantiene una tendencia de calentamiento acumulado. Incluso si las emisiones comenzaran a caer, el sistema climático aún respondería al volumen de gases ya presente en la atmósfera, especialmente en el caso del CO₂, que permanece por largos períodos.
El informe también destaca un factor menos intuitivo: la reducción de aerosoles de azufre puede dejar parte del calentamiento más evidente. Estos aerosoles tenían un efecto de enfriamiento parcial, al reflejar parte de la radiación solar. Con su caída, parte del calentamiento antes enmascarado queda más expuesta.
Océanos y nivel del mar muestran señales de presión
Los océanos son una pieza esencial del sistema climático porque absorben gran parte del calor acumulado por el planeta. Por eso, cuando la Tierra retiene más energía, los mares también responden, con aumento de la temperatura, cambios en la química del agua e impactos sobre ecosistemas marinos.
La edición más reciente del informe comenzó a seguir de forma destacada los días de olas de calor marinas. En 2025, se registraron 65 días bajo estas condiciones a escala global. El número más que se triplicó desde 1991, indicando que los episodios de calor extremo en el océano se han vuelto más frecuentes.
Las olas de calor marinas no afectan solo a peces y corales; también interfieren en la pesca, infraestructura costera, turismo, carbono oceánico y seguridad de comunidades costeras. El calor en el mar puede alterar hábitats, intensificar el estrés en especies y modificar cadenas ecológicas.
El nivel del mar también sigue en alza. Según el informe, la elevación acumulada llegó a 23 centímetros desde 1901, con una tasa actual en torno a 1,8 milímetros por año y tendencia de aceleración. El avance está asociado al derretimiento de hielo terrestre y a la expansión térmica del agua más caliente.
La ventana climática depende de las decisiones de esta década
Los datos del informe muestran que la ventana climática está disminuyendo, pero aún existe diferencia entre superar 1,5°C temporalmente y abandonar cualquier intento de limitar daños. La ciencia climática refuerza que cada fracción de grado evitada reduce riesgos para personas, ecosistemas e infraestructura.
El punto más importante es que el calentamiento global responde a la acumulación de emisiones. Esto significa que decisiones sobre energía, transporte, industria, uso de la tierra y producción de alimentos influyen directamente en el tamaño del calentamiento futuro. Cuanto más tarde caigan las emisiones, menor será el margen de maniobra.
El mensaje del informe no es de parálisis, sino de urgencia mensurable. Los números muestran cuánto calor ya se ha acumulado, cuánto carbono aún queda en el presupuesto estimado y qué indicadores se están deteriorando más rápido.
¿Crees que gobiernos, empresas y consumidores aún tratan el calentamiento global como un problema distante o los datos ya muestran que la década actual será decisiva?
Deja tu opinión en los comentarios y cuenta qué medidas deberían ser prioridad para reducir emisiones sin ignorar impactos sociales y económicos.
