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China lidera novamente em supercomputadores com o LineShine, superando o El Capitan dos EUA em 20% sem usar GPUs, apesar do alto consumo energético.

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Escrito por Carla Teles Publicado el 29/06/2026 a las 18:24 Actualizado el 29/06/2026 a las 18:25
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Los supercomputadores volvieron al centro de la disputa entre China y Estados Unidos después de que el LineShine asumiera el liderazgo mundial sin GPUs, superara al El Capitan y mostrara fuerza, pero el consumo elevado reveló que la eficiencia energética también pesa en la carrera tecnológica.

China volvió a la cima de los supercomputadores en junio de 2026 con el LineShine, máquina instalada en el Centro Nacional de Supercomputación de Shenzhen. El sistema superó al El Capitan, de los Estados Unidos, asumió el liderazgo del ranking TOP500 y colocó nuevamente al país asiático en el primer lugar de la computación de alto rendimiento.

Según Época Negócios, el logro implica una disputa tecnológica directa entre China y Estados Unidos, en un momento marcado por restricciones estadounidenses al acceso chino a chips avanzados. El LineShine llamó la atención porque alcanzó la cima sin usar GPUs, apostando en cerca de 45 mil procesadores y en una red propia de alta velocidad.

LineShine recoloca a China en la cima del ranking mundial

Supercomputadores: LineShine recoloca China à frente dos Estados Unidos sem GPUs, mas alto consumo expõe custo da vitória.
Imagen: National Supercomputing Center in Shenzhen

El LineShine pasó a ocupar la primera posición entre los supercomputadores más rápidos del mundo al superar al El Capitan, sistema americano que venía siendo tratado como referencia global en rendimiento. La máquina china alcanzó la marca de 2.198 exaflops en la prueba HPL, convirtiéndose en la primera en superar el umbral de 2 exaflops sostenidos.

Este resultado tiene peso técnico y simbólico. No se trata solo de una máquina más rápida, sino de una demostración de fuerza en un área considerada estratégica para ciencia, industria, defensa, inteligencia artificial y simulaciones complejas, sectores en los cuales la capacidad de procesamiento puede significar una ventaja competitiva real.

La victoria llama la atención por el camino elegido

El aspecto más sorprendente del LineShine radica en el hecho de que no utiliza GPUs, componentes que se han vuelto fundamentales en muchos supercomputadores modernos. En su lugar, China apostó por una estructura basada en CPUs, con aproximadamente 45 mil procesadores LX2, cada uno con 304 núcleos operando a 1,55 GHz.

Esta arquitectura muestra una respuesta técnica a un escenario de restricciones internacionales. Al desarrollar una solución sin depender de los componentes más disputados del mercado, China transformó una limitación en una vitrina de ingeniería propia, reforzando el discurso de autonomía tecnológica en medio de la competencia con los Estados Unidos.

La disputa con los Estados Unidos va más allá de la velocidad

El liderazgo del LineShine reaviva la rivalidad tecnológica entre China y Estados Unidos, especialmente porque el avance ocurre en un período de barreras comerciales y controles sobre chips de alto rendimiento. Washington intentó limitar el acceso chino a componentes avanzados, mientras que Pekín buscó fortalecer sus propias alternativas.

Incluso con la llegada del LineShine a la cima, los Estados Unidos aún mantienen una fuerte presencia en el ranking, con máquinas entre las primeras posiciones. La diferencia es que China volvió a ocupar el lugar de mayor prestigio, algo que no ocurría desde 2018, y eso cambia el peso político de la disputa.

Potencia inédita vino acompañada de un consumo elevado

Aunque el rendimiento del LineShine ha impresionado, el consumo de energía se ha convertido en un punto delicado. La máquina requiere alrededor de 42,2 megavatios, un número muy por encima de los 29,7 megavatios atribuidos al El Capitan. Esto significa que el sistema chino es más rápido, pero también menos eficiente energéticamente.

Este detalle impide una lectura puramente triunfalista. En los supercomputadores, la potencia bruta no es el único criterio relevante, ya que el costo operativo, la refrigeración, la infraestructura eléctrica y la sostenibilidad entran cada vez más en la cuenta de gobiernos, centros de investigación y empresas que dependen de este tipo de tecnología.

Por qué los supercomputadores importan fuera de los rankings

Los supercomputadores se utilizan para resolver problemas que las computadoras comunes no pueden procesar en un tiempo viable. Pueden actuar en simulaciones climáticas, investigaciones de nuevos materiales, estudios de energía, modelado de desastres naturales, biotecnología, seguridad digital y desarrollo de sistemas avanzados de inteligencia artificial.

Por eso, el liderazgo en el ranking TOP500 va más allá del orgullo nacional. Quien domina la computación de alto rendimiento gana la capacidad de acelerar investigaciones, probar escenarios extremos y anticipar soluciones en áreas críticas, lo que transforma estas máquinas en instrumentos de influencia científica, económica y geopolítica.

LineShine muestra fuerza, pero también expone un desafío

El LineShine prueba que China ha logrado retomar el liderazgo mundial de los supercomputadores con una ruta técnica diferente a la más común. Sin GPUs, con procesadores propios y una red interna llamada LingQi, el sistema logró superar al El Capitan en aproximadamente un 20% y alcanzar una marca inédita de rendimiento.

Al mismo tiempo, el consumo de 42,2 megavatios revela el dilema de la nueva carrera tecnológica. La próxima generación de supercomputadores no será juzgada solo por la velocidad, sino por la capacidad de entregar fuerza computacional con eficiencia, autonomía y menor costo energético, especialmente en un mundo cada vez más presionado por la energía.

El hito chino abre una nueva fase de la carrera computacional

El regreso de China a la cima de los supercomputadores muestra que la disputa global por tecnología no depende solo de quién tiene acceso a los chips más deseados. También depende de estrategia, escala, arquitectura propia y capacidad de sortear obstáculos impuestos por mercados y gobiernos competidores.

El LineShine, por lo tanto, no cierra la carrera entre China y Estados Unidos. Abre una nueva etapa, en la cual rendimiento, eficiencia energética e independencia tecnológica caminan juntos. ¿Crees que esta victoria china cambia el equilibrio de la tecnología mundial o es solo una etapa temporal en esta disputa? Deja tu opinión en los comentarios.

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Carla Teles

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