Operación con mediciones en el aire, recolección de agua, análisis del suelo marino y seguimiento continuo refuerza los protocolos brasileños de seguridad nuclear, protección radiológica y preservación ambiental durante el paso del portaaviones USS Nimitz por la Bahía de Guanabara, en Río de Janeiro
El paso del portaaviones estadounidense USS Nimitz por la Bahía de Guanabara, en Río de Janeiro, movilizó una operación técnica de monitoreo radiológico conducida por la Marina de Brasil.
La acción fue acompañada por la Secretaría Naval de Seguridad Nuclear y Calidad, órgano responsable de la regulación y fiscalización nuclear naval en el país.
Además, el trabajo se realizó en colaboración con el Instituto de Radioprotección y Dosimetría, vinculado a la Autoridad Nacional de Seguridad Nuclear.
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La operación tuvo como objetivo garantizar la seguridad de la población, la protección radiológica y la preservación ambiental durante la permanencia del buque en aguas jurisdiccionales brasileñas.
El monitoreo técnico comenzó antes del fondeo
Según la Marina de Brasil, el proceso de seguimiento comenzó incluso antes del fondeo del USS Nimitz en la Bahía de Guanabara.
Además, las actividades deben continuar hasta un día después de la salida de la embarcación del lugar.

Durante la operación, equipos especializados realizaron mediciones de la tasa de dosis en el aire en puntos estratégicos.
Además, se recolectaron muestras ambientales del agua de la superficie y del suelo del fondo marino.
Estos puntos incluyeron áreas de circulación, embarque y desembarque de tripulantes, donde hubo un seguimiento continuo de las condiciones radiológicas.
Instituciones militares y civiles actuaron juntas
La recolección de las muestras fue realizada por el 2º Batallón de Protección y Defensa Nuclear, Biológica, Química y Radiológica, del Cuerpo de Infantería de Marina.
El análisis de laboratorio quedó bajo la responsabilidad del Instituto de Radioprotección y Dosimetría.

De esta forma, la operación reunió estructuras militares y civiles en una acción integrada de control, fiscalización y seguridad.
Según el Capitán de Corbeta Marcos William Magalhães Leiras de Carvalho, jefe del Departamento de Radioprotección de la SecNSNQ, las actividades siguieron los protocolos definidos por el organismo.
Para él, este conjunto de recolecciones es esencial para confirmar que el ambiente permanece seguro.
La seguridad nuclear fue el foco de la operación
Además del seguimiento ambiental, la visita del USS Nimitz también permitió demostrar cómo funciona el sistema brasileño de control de embarcaciones con reactor nuclear a bordo.
Por lo tanto, la acción reforzó la capacidad nacional de respuesta en eventos que involucran medios navales con propulsión nuclear.
La operación también evidenció la importancia de la coordinación entre defensa, ciencia y protección ambiental.
En este contexto, el trabajo de la Marina, la SecNSNQ, el IRD y la ANSN mostró la preparación técnica brasileña ante situaciones de alta complejidad tecnológica.
La Bahía de Guanabara recibió seguimiento continuo
Mientras el portaaviones permaneció en la región, los equipos mantuvieron el seguimiento de las condiciones radiológicas en áreas previamente definidas.
Las muestras recolectadas en el agua y en el suelo marino aún se enviarán para análisis de laboratorio.
Aun así, la operación ya reforzó la aplicación de los protocolos brasileños de seguridad nuclear naval.
De esta manera, el paso del USS Nimitz por la Bahía de Guanabara no solo implicó una visita militar.
También mostró cómo Brasil acompaña, fiscaliza y monitorea embarcaciones de gran porte con tecnología nuclear a bordo.
Al final, en un escenario de embarcaciones cada vez más avanzadas, ¿cómo debe Brasil ampliar sus protocolos de seguridad nuclear y ambiental?

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