Programa de la Marina de los EE. UU. transforma buques comerciales en plataformas autónomas de hasta 2.000 toneladas, con navegación avanzada, ciberprotección y supervisión humana para misiones navales de alto riesgo
El Ghost Fleet Overlord convierte buques comerciales en grandes embarcaciones no tripuladas, los llamados buques fantasma de la Marina de los Estados Unidos, de hasta aproximadamente 2.000 toneladas, para ampliar la autonomía, reducir costos y disminuir los riesgos humanos en misiones peligrosas.
Programa apuesta por la conversión de buques comerciales
El Ghost Fleet Overlord es un programa del Departamento de Defensa de los Estados Unidos y de la Marina enfocado en la creación de grandes buques fantasma de superficie no tripulados, llamados LUSVs.
La iniciativa transforma cascos comerciales en plataformas navales autónomas, en lugar de desarrollar embarcaciones completamente nuevas desde cero.
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La propuesta reduce costos, acelera los cronogramas y concentra los esfuerzos en sistemas operativos.
El programa es dirigido por la Strategic Capabilities Office, una estructura orientada a soluciones de rápida aplicación operacional. Las embarcaciones utilizadas provienen del mercado civil, especialmente buques de apoyo rápido.
Con esta base, el desarrollo se concentra en autonomía, comunicaciones seguras, integración de combate y ciberprotección. La lógica es crear medios capaces de actuar en misiones de alto peligro con menor exposición humana.
Ranger y Nomad abrieron la fase inicial
La primera fase del Ghost Fleet Overlord involucró la conversión de dos buques comerciales: Ranger, identificado como OUSV 1, y Nomad, identificado como OUSV 2.
Los equipos integraron sistemas de navegación autónoma, realizaron actualizaciones en cascos, maquinaria y sistemas eléctricos y validaron los requisitos de seguridad y prevención de colisiones.
En la segunda fase, el programa amplió la duración de las misiones y la interoperabilidad con medios tripulados. Ranger y Nomad realizaron travesías de miles de millas.
Estos viajes incluyeron el paso por el Canal de Panamá en modo mayoritariamente autónomo. El control humano se restringió a los tramos críticos, manteniendo la supervisión en puntos sensibles de la operación.
Cómo funciona la autonomía de los buques fantasma
Los LUSVs del Ghost Fleet Overlord operan en un modelo semiautónomo. Los operadores humanos permanecen siempre “en el circuito”, especialmente en decisiones relacionadas con el uso de la fuerza.
La navegación y la gestión de cargas útiles están automatizadas. Aun así, la supervisión humana sigue siendo obligatoria, preservando la última palabra de los operadores en las acciones más sensibles.
El ciclo operacional comienza con la percepción. Radares y cámaras identifican objetivos, obstáculos y condiciones del mar en tiempo real, proporcionando datos para la conducción de la misión.
En la etapa de autonomía, algoritmos de inteligencia artificial proponen maniobras evasivas y rutas optimizadas. El objetivo es cumplir la misión con el apoyo del procesamiento local.
La supervisión se realiza por control remoto, con operadores siguiendo el sistema a distancia. La resiliencia depende de comunicaciones cifradas y virtualización de combate, como el Aegis.
Buques tienen hasta 90 metros y módulos variados
Los LUSVs tienen entre 60 y 90 metros y hasta aproximadamente 2.000 toneladas de desplazamiento. También cuentan con gran capacidad de combustible y larga permanencia en el mar.
Las plataformas son relativamente baratas y están diseñadas para recibir diferentes “cargas útiles” modulares. Estos módulos incluyen sensores de vigilancia, sistemas de comando y control y armamento.
Algunos modelos pueden emplear lanzadores verticales con 16 a 32 celdas. Esta configuración permite el uso de misiles antibuque, ataque terrestre y apoyo de fuego a grupos de tarea navales.
Mariner y Vanguard amplían las pruebas del programa
Entre los cuatro buques, el Mariner, identificado como OUSV 4, se destaca por la integración de navegación autónoma avanzada y una versión virtualizada del sistema de combate Aegis.
Esta combinación permite probar el LUSV como nodo de defensa aérea y de superficie en redes navales ya existentes. El avance amplía el papel experimental del programa.
Ranger, Nomad, Vanguard y Mariner reciben apoyo de empresas como Austal USA, L3Harris, Leidos y Lockheed Martin. Las primeras unidades fueron transferidas a la Armada en 2022.
Nuevas pruebas hasta 2026 deben orientar futuras generaciones de buques de superficie no tripulados, manteniendo el Ghost Fleet Overlord como base de evaluación para la autonomía naval.
Con información de O Antagonista.

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