Investigadores de la Universidad de Colorado crearon un cristal de tiempo observable a simple vista usando cristales líquidos y luz azul. El material repite patrones de forma autosostenible y puede ser usado en sistemas de seguridad como billetes y documentos oficiales.
Uno de los mayores hitos de la física es la creación de un cristal de tiempo visible, pero los investigadores hacen una advertencia importante: este sistema no es una máquina de movimiento perpetuo.
Según información de Olhar Digital, aunque el material presenta un patrón de rayas que se repite cíclicamente en el tiempo de forma autosostenible, depende de la energía proveniente de una fuente de luz externa para mantener sus moléculas en movimiento.
El experimento realizado en la Universidad de Colorado en Boulder (CU Boulder) prueba que es posible «cristalizar el tiempo» de forma tangible, transformando una teoría abstracta en un fenómeno que puede ser observado incluso a simple vista, sin generar energía gratuita ni violar la termodinámica.
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Cristal de tiempo: El fin del mito del movimiento perpetuo
La luz azul constante dirige las moléculas en la superficie de una celda de vidrio, permitiendo que se organicen en un ritmo perpetuo.
Por lo tanto, el sistema posee características muy específicas:
- Consumo de energía: El material no produce trabajo útil; solo organiza la luz recibida en un patrón temporal.
- Estabilidad rítmica: El movimiento es continuo mientras haya iluminación.
- Escalabilidad: Estudios futuros aún necesitan definir cómo mantener este orden en dispositivos de grandes proporciones.
La evolución de una idea
El concepto de que la materia podría repetirse en el tiempo, así como la sal se repite en el espacio, fue propuesto originalmente en 2012 por el físico Frank Wilczek.
En ese momento, la idea parecía imposible y falló en diversas pruebas teóricas iniciales. Sin embargo, sirvió de chispa para la búsqueda de versiones «impulsadas» de la materia.

Antes del éxito en CU Boulder, las demostraciones estaban limitadas al campo de la computación cuántica — como el uso del procesador Sycamore por Google — donde el fenómeno era invisible y necesitaba lecturas indirectas.
Según Hanqing Zhao, responsable de la documentación visual del nuevo experimento: “Pueden ser observadas directamente al microscopio e incluso, en condiciones especiales, a simple vista.”
La mecánica de la celda de vidrio y el «mundo de cristales»
La estructura física que permitió esta observación inédita consiste en una celda de vidrio ultrafina que contiene cristales líquidos en forma de bastón, posicionados estratégicamente entre placas con colorante.
El profesor Ivan Smalyukh, de CU Boulder, describió la fascinante simplicidad del proceso en un comunicado oficial: “Todo nace de la nada. Basta con proyectar una luz, y todo este mundo de cristales de tiempo emerge.”
Esta configuración permitió que el patrón de rayas en movimiento fuera rastreado y confirmado como una forma observable de cristal de tiempo. Mientras los cristales comunes son fijos, esta versión líquida y dinámica regresa al mismo estado a cada instante, funcionando como un reloj molecular visible.
Con la tangibilidad del fenómeno, el foco ahora se dirige hacia la utilidad comercial. El equipo identificó que el ritmo preciso de estas oscilaciones puede usarse para crear sistemas de seguridad de alta fidelidad.
Dado que un patrón que cambia con el tiempo es mucho más difícil de copiar que una imagen estática, su uso en billetes de dinero o documentos oficiales es uno de los objetivos más cercanos. Así, lo que comenzó como una curiosidad matemática sobre la simetría del universo avanza para convertirse en una herramienta de autenticación.
Con información de Olhar Digital y videos de Smalyukh Lab

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