1. Inicio
  2. / Ciencia y tecnología
  3. / Elon Musk podría comprometer la observación del cielo nocturno con un plan de US$ 2,4 billones que prevé más de 1 millón de satélites; una simulación indica hasta 14.072 objetos visibles en São Paulo y los astrónomos emiten una alerta preocupante.
Tiempo de lectura 7 min de lectura Comentarios 0 comentarios

Elon Musk podría comprometer la observación del cielo nocturno con un plan de US$ 2,4 billones que prevé más de 1 millón de satélites; una simulación indica hasta 14.072 objetos visibles en São Paulo y los astrónomos emiten una alerta preocupante.

Escrito por Alisson Ficher
Publicado el 17/06/2026 a las 18:29
Actualizado el 17/06/2026 a las 18:31
¡Sé la primera persona en reaccionar!
Reaccionar al artículo

Proyecto de centros de datos orbitales de SpaceX reaviva debate sobre ocupación de la órbita baja, visibilidad de las estrellas y límites de la regulación espacial ante una constelación que podría multiplicar objetos iluminados en el cielo nocturno.

SpaceX, empresa aeroespacial dirigida por Elon Musk, ha puesto los centros de datos orbitales en el centro de su nueva apuesta de crecimiento y ha solicitado autorización a los reguladores de Estados Unidos para lanzar hasta 1 millón de satélites dedicados al procesamiento de datos en el espacio.

Aún dependiente de aprobación regulatoria, el proyecto ha ampliado las críticas de astrónomos sobre la iluminación artificial en el cielo nocturno y sobre los riesgos ambientales ligados a una constelación de esta escala, capaz de alterar la observación a simple vista e investigaciones terrestres.

Con la oferta pública inicial de acciones de la compañía, la propuesta ganó más peso en el mercado financiero, ya que SpaceX fijó el precio de su IPO en US$ 135 por acción, recaudó US$ 75 mil millones y pasó a ser valorada en US$ 1,77 billones, según Reuters.

Las acciones de la empresa estaban previstas para comenzar a negociarse en el Nasdaq el 12 de junio, bajo el código SPCX, en un debut que presentó la infraestructura orbital como parte de la estrategia de expansión de la compañía.

En el material presentado a inversores, SpaceX asoció el uso de satélites para procesamiento al avance de la inteligencia artificial y a la oferta de servicios digitales de baja latencia, con aprovechamiento de energía solar en órbita y menor presión sobre centros de datos terrestres.

Centros de datos orbitales y el impacto en el cielo nocturno

Entre astrónomos, la principal preocupación está en la cantidad de objetos iluminados en órbita, que podría alterar la observación del cielo a simple vista y afectar investigaciones científicas realizadas por telescopios instalados en la superficie terrestre.

El riesgo señalado por especialistas ocurre porque satélites posicionados en determinadas órbitas pueden continuar reflejando luz solar incluso después del anochecer, volviéndose visibles en gran número durante períodos importantes para la observación astronómica.

Para medir este posible efecto en una gran metrópoli brasileña, la profesora Samantha Lawler, astrónoma de la Universidad de Regina, en Canadá, simuló el impacto de la constelación sobre el cielo de São Paulo.

En el escenario calculado para el solsticio de verano, el 21 de diciembre, el número de satélites de SpaceX visibles en el cielo paulistano podría pasar de cero a 14.072 objetos, si el plan se ejecutara en su totalidad.

“Todavía subestimamos los tamaños de los satélites, de acuerdo con los datos que SpaceX presentó posteriormente, después de que finalizara el período de comentarios de la FCC”, afirmó Lawler.

En la latitud canadiense analizada en el estudio original, la proyección citada por astrónomos se aproxima a 40 mil satélites visibles, frente a cerca de 5 mil estrellas observables, escenario que intensificó alertas sobre la escala del proyecto.

Pedido de SpaceX avanza en la FCC

El avance del proyecto depende de la FCC, la Comisión Federal de Comunicaciones de los Estados Unidos, órgano responsable de analizar solicitudes relacionadas con sistemas espaciales de comunicación por satélite en el país.

Durante la evaluación regulatoria, la agencia abrió un período de comentarios públicos sobre la propuesta, etapa necesaria para recibir manifestaciones de investigadores, empresas, organizaciones civiles y ciudadanos interesados en los impactos de una red orbital de este tamaño.

La revista especializada Sky & Telescope informó que el plazo para manifestaciones sobre la solicitud de SpaceX terminó el 6 de marzo, después de un trámite considerado rápido por astrónomos y competidores que siguen el proceso.

Esta velocidad provocó reacción de astrónomos, ambientalistas, periodistas especializados y observadores del cielo nocturno, que cuestionan la falta de detalles sobre dimensiones de los satélites, trayectorias orbitales y efectos acumulados sobre la visibilidad de las estrellas.

El proceso reunió más de 1.500 peticiones, según los datos citados en el caso, con mayoría contraria al proyecto y manifestaciones concentradas en los impactos potenciales de la constelación sobre ciencia, medio ambiente y observación nocturna.

En paralelo, otra startup, Starcloud, apoyada por Google y Nvidia, también presentó solicitud para lanzar 88 mil satélites con finalidad similar, aunque la propuesta no había avanzado para consulta pública al mismo ritmo atribuido al caso de SpaceX.

Argumento ambiental es contestado por investigadores

SpaceX defiende que los centros de datos orbitales podrían economizar agua y electricidad en la Tierra, ya que usarían radiación solar casi continua para alimentar los equipos y reducirían parte de la demanda por grandes estructuras de procesamiento en suelo.

También forma parte de la defensa de la empresa la promesa de reducir retrasos en servicios digitales, especialmente en aplicaciones que requieren procesamiento rápido y distribuido, como operaciones financieras, plataformas de streaming y sistemas ligados a la inteligencia artificial.

Entre investigadores, sin embargo, esta justificación enfrenta resistencia, principalmente porque el mantenimiento de equipos de computación en órbita exigiría sustituciones frecuentes de componentes y un volumen elevado de lanzamientos espaciales a lo largo de los años.

El profesor Hanno Rein, astrónomo de la Universidad de Toronto, calificó la defensa ambiental del proyecto como “el mayor greenwashing de la historia”, al cuestionar la idea de que la constelación representaría una solución sostenible para la expansión de los centros de datos.

Para Rein, el cambio frecuente de chips usados en inteligencia artificial presionaría la logística espacial, pues estos componentes se vuelven obsoletos rápidamente ante el avance tecnológico y necesitarían ser renovados para mantener la capacidad de procesamiento.

Además de las emisiones asociadas a los cohetes, los críticos citan posibles impactos de la reentrada de satélites en la atmósfera, etapa en la que materiales pueden desintegrarse y generar residuos o subproductos químicos aún poco estudiados a gran escala.

Otro obstáculo técnico involucra la disipación de calor en el vacío, ya que los centros de datos espaciales no tendrían agua o aire para enfriamiento y dependerían de grandes áreas radiativas para evitar el sobrecalentamiento de los equipos.

Con estructuras mayores para generación de energía solar y control térmico, los satélites podrían reflejar más luz hacia la Tierra, ampliando justamente el problema de brillo que preocupa a astrónomos y observadores del cielo nocturno.

Regulación espacial no cubre brillo de los satélites

Por las reglas actuales, los lanzamientos de satélites dependen principalmente de la autorización de órganos nacionales de telecomunicaciones, aunque sus efectos puedan traspasar fronteras y afectar observaciones astronómicas en diferentes regiones del planeta.

En Estados Unidos, este papel recae en la FCC; en Brasil, los sistemas de comunicación por satélite pasan por la Anatel en sus competencias regulatorias, mientras que la gobernanza internacional involucra a la Unión Internacional de Telecomunicaciones, vinculada a la ONU.

En la práctica, sin embargo, la aprobación suele ser delegada a los países, modelo que preocupa a especialistas porque las reglas estadounidenses no traen criterios amplios para evaluar brillo en el cielo, interferencia en telescopios o impactos ambientales a largo plazo.

Para los críticos, una decisión sobre constelación de hasta 1 millón de satélites no debería depender solo de normas creadas para redes mucho más pequeñas, sobre todo cuando los efectos potenciales se extienden por la órbita baja y la observación terrestre.

Lucas Fonseca, CEO de la empresa aeroespacial Airvantis, resumió el problema regulatorio al afirmar que, en los moldes actuales, una entidad nacional puede liberar una cantidad masiva de satélites para una compañía ubicada en su territorio.

La observación refuerza el debate sobre quién debe decidir proyectos con consecuencias globales para la órbita baja de la Tierra, especialmente cuando involucran empresas privadas, infraestructura digital estratégica e impactos posibles sobre ciencia y medio ambiente.

Antes de transformar el plan en operación comercial, SpaceX aún necesita superar incertidumbres técnicas y regulatorias ligadas al desarrollo del Starship, cohete considerado esencial para reducir costos de transporte de hardware al espacio.

Según Reuters, ejecutivos de la empresa dijeron a inversores que pruebas iniciales de computación orbital podrían ocurrir hasta finales de 2027, antes de un despliegue comercial descrito como posible a partir de 2028.

Suscribir
Notificar de
guest
0 Comentarios
Más reciente
Más viejo Más votado
Alisson Ficher

Periodista graduado desde 2017 y activo en el área desde 2015, con seis años de experiencia en revista impresa, experiencia en canales de televisión abierta y más de 12 mil publicaciones en línea. Especialista en política, empleos, economía, cursos, entre otros temas y también editor del portal CPG. Registro profesional: 0087134/SP. Si tiene alguna duda, quiere reportar un error o sugerir un tema sobre los asuntos tratados en el sitio, contáctenos por correo electrónico: alisson.hficher@outlook.com. ¡No aceptamos currículos!

Compartir en aplicaciones
Descargar aplicación
0
Nos encantaría conocer tu opinión sobre este tema, ¡deja tu comentario!x