El Intento de Coca-Cola de Sustituir Su Fórmula Original en 1985 Resultó en Uno de los Mayores Fracasos de la Historia del Marketing — y en Una Poderosa Lección Sobre Tradición y Marca
El 23 de abril de 1985, Coca-Cola anunció una decisión audaz: sustituir la fórmula original de su refresco. La empresa lanzaba la New Coke, intentando revertir décadas de caída en el mercado. El plan parecía bien estructurado. Pero se convirtió en uno de los mayores fracasos de la historia del marketing.
En los años 1940, Coca-Cola dominaba el 60% del mercado de refrescos en Estados Unidos. Pero, cuarenta años después, ese número había caído al 24%.
El principal rival, Pepsi, ganaba terreno, especialmente entre los jóvenes, con un sabor más dulce. Ya vendía más que Coca en supermercados. Era una señal de alerta clara.
-
Cambiaron la idea de una casa grande por un galpón de 35 m², gastaron US$ 12 mil en la estructura y crearon una minicasa en Colorado con espacio para vivir y trabajar.
-
Mientras las ciudades modernas dependen de bombas y energía eléctrica, en Irán túneles antiguos llevaban agua por el desierto solo con inclinación y gravedad.
-
En lugar de enviar a las familias lejos de la ciudad, un proyecto en Chile creó casas incompletas a propósito en terrenos urbanos caros y dejó espacio técnico para que cada una creciera.
-
General Motors Installs 50 Cobots in Electric Vehicle Plant After Laying Off Over 1,000 Workers; UAW Union Criticizes Automaker for Replacing Humans with Robots Amid Industry Automation Race
Para reaccionar, el entonces CEO de Coca-Cola, Roberto Goizueta, decidió reformular la bebida. La nueva fórmula fue probada con 200 mil personas. La mayoría gustó. La empresa pensó que había encontrado la solución. Pero la teoría no se confirmó en la práctica.
La New Coke fue lanzada oficialmente como sustituta de la fórmula original. La reacción del público fue inmediata y negativa. Hubo protestas, llamadas, cartas.
Los consumidores corrieron a los mercados para acaparar latas antiguas. El servicio al cliente de la empresa recibía alrededor de 1.500 quejas por día. En poco tiempo, más de 40 mil manifestaciones llegaron a la compañía.
El malestar creció. Un consumidor llegó a enviar una carta pidiendo el autógrafo del CEO. Dijo que la firma valdría en el futuro por ser “de uno de los ejecutivos más idiotas de la historia de EE.UU.”. La situación se volvió insostenible.
Mientras tanto, Pepsi aprovechó el momento. Lanzó comerciales provocativos. En uno de ellos, un consumidor decía: “¡Ahora sé por qué Coca hizo esto!”, tras probar la Pepsi. Las ventas de la rival crecieron un 14% en mayo de 1985 — un récord.
La presión aumentó. Solo 79 días después del lanzamiento de la New Coke, el 11 de julio de 1985, la empresa dio marcha atrás. Anunció el regreso de la fórmula clásica. La nueva bebida continuó siendo vendida, pero con menos destaque. En 1992, fue rebautizada como Coke II. En 2002, salió definitivamente del mercado.
El presidente de la empresa en ese momento, Don Keough, reconoció el error. Dijo: “Ni el dinero ni las investigaciones pudieron medir los lazos emocionales de los consumidores con la Coca-Cola original”. La declaración marcó el inicio de la recuperación de la marca.
El caso se convirtió en una lección. Coca-Cola descubrió que la tradición también es una fuerza. Las pruebas mostraron que a la gente le gustó el nuevo sabor, pero no querían perder el antiguo. El problema no fue lanzar la New Coke. El error fue intentar borrar un símbolo cultural.
A pesar de ser líder de mercado, la empresa cometió un grave error estratégico. Pero logró recuperarse. Reconoció el equívoco y revirtió la decisión. La Coca-Cola Classic volvió con fuerza. Y la competencia perdió el ritmo.
Hoy, el intento de la New Coke se estudia como uno de los mayores errores — y también una de las mayores vueltas — del marketing mundial. Un fracaso que casi costó caro. Pero que, al final, ayudó a reforzar aún más el valor de la marca original.
Con información de Usted Conectado.
