En 2022, la NASA lanzó una nave contra un asteroide para desviarlo de su ruta — ahora la sonda Hera de Europa viaja hasta allí para inspeccionar el daño de cerca y transformar la prueba en una técnica real de defensa planetaria
Hace cuatro años, la humanidad hizo algo inédito. El 26 de septiembre de 2022, la nave DART, de la NASA, colisionó intencionalmente contra el asteroide Dimorphos a una velocidad de 6,6 kilómetros por segundo. El impacto alteró la órbita del asteroide en 33 minutos — 25 veces más de lo mínimo necesario para probar que la técnica funciona.
Pero probar que funciona fue solo el primer paso. Ahora Europa quiere entender exactamente cómo y por qué.
La sonda Hera, de la Agencia Espacial Europea, llega al sistema Didymos-Dimorphos en noviembre de 2026, tras un viaje de dos años desde su lanzamiento en octubre de 2024.
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Qué hará Hera cuando llegue al asteroide
La misión de Hera es sencilla de entender, pero extraordinariamente difícil de ejecutar.
Necesita encontrar dos asteroides pequeños y oscuros en medio del espacio profundo, acercarse a solo 1 kilómetro de la superficie y estudiar cada detalle de lo que DART dejó atrás.
La sonda mapeará el cráter del impacto, medirá la masa y la estructura interna de los asteroides y analizará si el choque excavó material de la superficie o expuso capas más profundas.
La investigación tendrá una duración de seis meses. Durante ese período, Hera también liberará dos mini-satélites llamados CubeSats:
- Juventas — analizará la superficie del asteroide de cerca
- Milani — equipado con una cámara hiperespectral que capta luz en longitudes de onda invisibles al ojo humano, revelando la composición del asteroide
Los datos recopilados alimentarán modelos de impacto de la ESA y la NASA, permitiendo calcular con precisión el llamado «factor beta» — la eficiencia real de desvío por impacto.

Lo que DART hizo en 2022 — y por qué no fue suficiente
DART pesaba 570 kilogramos. Dimorphos tiene unos 160 metros de diámetro. Es como lanzar una pelota de tenis contra una montaña — y hacer que la montaña se mueva.
Y funcionó. El período orbital de Dimorphos alrededor del asteroide mayor Didymos cambió de 11 horas y 55 minutos a 11 horas y 22 minutos.
Pero los telescopios terrestres solo pueden medir el cambio orbital. No pueden ver el tamaño del cráter, la composición del material eyectado o cómo la estructura interna del asteroide absorbió el impacto.
Sin esos datos, la técnica de desvío por impacto es un tiro en la oscuridad. Sabemos que funcionó una vez, pero no sabemos predecir cómo funcionaría en otro asteroide con tamaño, composición o estructura diferente.
Eso es exactamente lo que Hera resolverá.
El viaje de dos años y la maniobra que equivale a «ir de parado a supersónico»
Hera fue lanzada desde Cabo Cañaveral el 7 de octubre de 2024, a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX.
Durante el viaje, la sonda tuvo una sorpresa: pasó por la cola cometaria del objeto interestelar 3I/ATLAS en octubre de 2025, recolectando datos extra sobre un visitante proveniente de fuera del Sistema Solar.
Entre febrero y marzo de 2026, Hera ejecutó su mayor maniobra de espacio profundo, descrita por los ingenieros de la ESA como «equivalente a acelerar de estacionario a supersónico».
La sonda mide solo 2,2 por 2 por 1,8 metros — más pequeña que un coche popular — y pesa hasta 1.214 kilogramos con combustible. Sus paneles solares cubren 8,7 metros cuadrados y alimentan 12 instrumentos científicos.
En octubre de 2026, quemas precisas de motor harán la transición de crucero a encuentro con el asteroide.

Por qué proteger la Tierra de asteroides importa — incluso sin amenaza actual
No existe ningún asteroide conocido en ruta de colisión con la Tierra en los próximos siglos.
Pero la historia geológica muestra que los impactos ocurren. Hace 66 millones de años, un asteroide de 10 kilómetros extinguió a los dinosaurios. Y asteroides menores — de 100 a 300 metros — podrían devastar ciudades enteras o generar tsunamis catastróficos.
La diferencia entre un escenario de ciencia ficción y una catástrofe real es justamente tener una técnica validada y predecible de desvío lista antes de que aparezca la amenaza.
Eso es lo que la combinación DART + Hera representa: la primera prueba completa de defensa planetaria de la historia.
DART probó que es posible mover un asteroide. Hera transformará esa prueba en una técnica que puede ser repetida y calculada con precisión.
14 años de colaboración entre NASA y ESA
El proyecto comenzó a planificarse en 2013, cuando NASA y ESA discutieron por primera vez misiones complementarias de defensa planetaria.
Fueron 14 años desde el concepto inicial hasta la llegada de Hera al asteroide — una de las colaboraciones más largas entre las dos mayores agencias espaciales de Occidente.
Ninguna otra agencia espacial — ni la rusa Roscosmos, ni la china CNSA — tiene una misión equivalente en curso.
La combinación DART-Hera coloca a Estados Unidos y Europa en el liderazgo absoluto en defensa planetaria.
Hera integra el Programa de Seguridad Espacial de la ESA, y la red Estrack de estaciones terrestres de la agencia rastrea la sonda durante toda la misión.

Qué esperar a partir de noviembre de 2026
Cuando Hera llegue, los primeros datos del cráter de impacto serán los más esperados.
Saber el tamaño y la profundidad del cráter revelará cuánta energía transfirió el impacto al asteroide — y cuánta se perdió en la eyección de material.
La estructura interna de Dimorphos también es crucial. Si el asteroide es un aglomerado suelto de rocas, el impacto se disipa de forma diferente que en un cuerpo sólido.
Entender esa diferencia es lo que separa una técnica de defensa planetaria «probable» de una que puede ser calculada con certeza.
Sin embargo, la misión enfrenta desafíos técnicos considerables. Dimorphos es pequeño y oscuro — difícil de localizar incluso para instrumentos avanzados. Las maniobras de aproximación exigen precisión extrema, y se están enviando actualizaciones de software a la sonda continuamente para optimizar las operaciones cercanas al asteroide.
Si todo sale según lo planeado, la humanidad tendrá, por primera vez en la historia, no solo probado que puede desviar un asteroide — sino entendido exactamente cómo hacerlo de nuevo.

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