Las voçorocas que avanzan en el interior del Nordeste exponen una crisis urbana marcada por suelo frágil, lluvias intensas, ocupación desordenada y fallas de drenaje. El problema amenaza a cerca de 1.200 habitantes y coloca cientos de casas en áreas de alto riesgo.
La tierra está cediendo.
En Buriticupu, en el interior de Maranhão, enormes voçorocas avanzan cerca de casas, calles y edificios, creando una de las imágenes urbanas más impactantes del país. El problema no nació ahora. Según el Servicio Geológico de Brasil, el proceso erosivo se sigue desde 2014, pero se arrastra desde hace décadas y ganó fuerza con lluvias, suelo arenoso, ocupación desordenada y falta de drenaje adecuado.
El dato más fuerte aparece en el Decreto nº 002/2025 de la Municipalidad de Buriticupu. El municipio declaró calamidad pública en áreas afectadas por erosiones y señaló a cerca de 1.200 personas, en aproximadamente 250 viviendas, viviendo en situación de alto riesgo.
-
Un hombre de más de 70 años en la India rural cavó solo un canal de 3 km durante casi 30 años para convertir tierra seca en área agrícola.
-
Ruins of a submerged town reappear in São Paulo’s interior as reservoir levels drop, uncovering the memories of 200 displaced families.
-
Astronauts Returning from Space Show Altered Gut Bacteria and Loss of Protective Microbes, Highlighting Potential Risks for Mars Missions
-
La ciudad de São Paulo convertirá un edificio histórico en 80 viviendas asequibles para familias de bajos ingresos en el centro de la ciudad.
Qué son los cráteres que avanzan por la ciudad

A pesar de ser llamadas popularmente cráteres, las formaciones son voçorocas, erosiones profundas provocadas principalmente por la acción del agua de lluvia sobre suelos frágiles y desprotegidos.
El Servicio Geológico de Brasil explica que el fenómeno puede avanzar rápidamente, especialmente en el período lluvioso. En Buriticupu, el terreno tiene un sustrato arenoso y muy friable, condición que facilita el crecimiento de erosiones de pequeña, mediana y gran proporción.
Esta combinación ayuda a entender por qué el paisaje cambió tanto. Lo que comienza como una abertura en el suelo puede transformarse en un gran barranco, engullendo tramos de calles y dejando casas al borde del vacío.
1.200 habitantes viven bajo riesgo en áreas afectadas
El decreto municipal cita barrios como Caeminha, Centro, Vila Isaías, Santos Dumont, Eco Buriti, Terra Bela, Sagrima y Tercera Vicinal entre las áreas afectadas. La situación llevó a la Municipalidad a autorizar medidas de emergencia, como evacuación en caso de riesgo inminente, uso de propiedades particulares en situación de peligro público y contratación de emergencia para obras y servicios relacionados con el desastre.
Los números varían según la fuente y el año analizado. El Servicio Geológico de Brasil ya había señalado, en una evaluación de 2018, a cerca de 1,4 mil personas en diez localidades de alto riesgo geológico. Ya el decreto de 2025 habla de 1.200 personas y cerca de 250 viviendas en alto riesgo.
De 26 a 33 cárcavas, conforme los levantamientos

En 2023 y 2025, fuentes oficiales y reportajes citaban 26 cárcavas en Buriticupu, algunas con hasta 600 metros de extensión y 70 metros de profundidad, según información reunida por el Ministerio de Integración y del Desarrollo Regional.
En 2026, el Instituto de Investigaciones Tecnológicas informó que el municipio ya sumaba 33 cráteres. Técnicos analizaron cerca de 25 puntos con procesos erosivos activos para preparar diagnóstico y recomendaciones de contención.
Un estudio sobre la evolución espacial de las cárcavas entre 2014 y 2022 señaló un crecimiento de 74,76% en el largo total y de 104,01% en el área degradada. La misma investigación identificó riesgo a la integridad de edificaciones en 18 cárcavas.
Lluvias, suelo frágil y ciudad sin drenaje adecuado
La explicación no está en un único factor. Estudios citados por la Revista GeoUECE relacionan el avance de las cárcavas con la erodibilidad del suelo, el relieve irregular, la impermeabilización de vías, el direccionamiento de aguas pluviales y desagües hacia laderas y la ocupación de áreas vulnerables.
La Agencia Brasil escuchó al profesor Marcelino Farias, de la Universidad Federal de Maranhão, quien clasificó Buriticupu como un caso de mal uso del suelo urbano. La evaluación apunta a una mezcla peligrosa: terreno frágil, deforestación, falta de planificación y ausencia de proyectos eficientes de drenaje.
El resultado aparece en el día a día de los residentes. Las casas están cerca de bordes inestables, las calles pierden continuidad y las familias viven con miedo de que una nueva lluvia amplíe las grietas en el terreno.
Obras, Justicia y presión por respuestas
El Ministerio de Integración y del Desarrollo Regional reconoció la situación de emergencia en febrero de 2025, permitiendo que el municipio solicitara recursos federales para acciones de defensa civil. La cartera informó además la transferencia de R$ 32,9 millones, en agosto de 2024, para acciones de defensa civil, proyectos y obras de drenaje en Buriticupu.
En la esfera judicial, el Ministerio Público de Maranhão presentó una Acción Civil Pública en 2022. En 2025, la Justicia determinó medidas como el aislamiento y señalización de las áreas de riesgo, actualización del registro de las familias, alquiler social para residentes en riesgo inminente y un plan de obras.
En 2026, el Ministerio Público informó que la Justicia negó un nuevo plazo al Ayuntamiento y exigió la comprobación de las obligaciones, con previsión de multa en caso de incumplimiento.
Buriticupu es más que una ciudad marcada por enormes agujeros. El caso muestra cómo la falta de planificación urbana, drenaje y protección ambiental puede transformar la lluvia en una amenaza permanente, empujando a las familias a una convivencia diaria con el riesgo de ver su propio barrio desaparecer poco a poco.

