Multinacional del sector avícola critica políticas públicas y señala obstáculos para contratar en Brasil, como el exceso de burocracia, la alta carga tributaria y la dependencia de programas sociales.
El empresario Ricardo Faria, fundador de Global Eggs y considerado uno de los mayores productores de huevos del mundo, afirma que la escasez de mano de obra en Brasil y el entorno económico desfavorable han frenado el desarrollo del sector productivo.
Él señala la burocracia estatal, la alta carga tributaria y los programas sociales como factores que dificultan el crecimiento sostenible de las empresas.
En una entrevista concedida a Folha de S. Paulo este domingo (15), Faria hizo críticas contundentes al actual modelo de políticas públicas dirigidas al trabajo y defendió una flexibilización en las relaciones formales de empleo como solución a lo que califica como un “desastre para contratar en el país”.
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Burocracia y entorno hostil para el emprendimiento
A la cabeza de una multinacional que produce alrededor de 13 mil millones de huevos al año y opera en tres continentes, Faria compara el desafío de emprender en Brasil a remar contra la corriente en un río lleno de obstáculos.
“Es árbol caído, serpiente, caimán. Ese es el entorno de negocios aquí”, afirmó a la Folha. Critica la actuación estatal, que, según él, dificulta el funcionamiento del mercado.
“Mientras el gobierno aumenta impuestos ante las crisis, las empresas necesitan recortar costos”, completó.
Según el empresario, la escasez de mano de obra calificada y los obstáculos burocráticos impiden que las empresas brasileñas tengan la misma agilidad y eficiencia operativa observada en Estados Unidos o Europa.
Críticas al Bolsa Família y a la nueva generación de trabajadores
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la crítica de Faria al programa Bolsa Família, que, según él, estaría creando dependencia en parte de la población económicamente activa.
“Las personas están adictas al Bolsa Família. No logramos ni capacitarlas porque están atrapadas en el programa”, afirmó.
También destacó un cambio de comportamiento en los más jóvenes, que han rechazado el vínculo laboral tradicional con contrato fijo.
“Hoy, muchos no quieren trabajar ocho horas al día en el mismo lugar. Buscan flexibilidad, algo que el modelo formal ya no permite.”
Esta combinación de factores, según él, profundiza la dificultad para contratar trabajadores en el país, especialmente en los sectores operativos de la industria y del agronegocio.
Diferencia entre emprender en Brasil, EE.UU. y Europa
Al comparar los entornos de negocios entre continentes, Faria es categórico: “En Estados Unidos, abres una empresa en dos horas y la cierras en una hora y media. Aquí, lleva meses.”
También relató que en EE.UU. un trabajador del sector de huevos puede recibir hasta US$ 20 por hora, con libertad para definir su carga de trabajo.
En Europa, según él, el escenario es estable y transparente, mientras que en Brasil, la inseguridad jurídica y el exceso de regulaciones hacen que el proceso empresarial sea extremadamente arriesgado.
Estos factores contribuyen al crecimiento de un fenómeno que, como él refuerza varias veces, es visible: el déficit de trabajadores formales en el país, lo que agrava la escasez de mano de obra en Brasil.
Justicia laboral e inseguridad jurídica
El empresario observa con preocupación lo que considera un retroceso en las conquistas de la reforma laboral, aprobada en 2017.
Según él, incluso después de la promulgación de nuevas leyes, decisiones judiciales aisladas han invalidado normas, generando incertidumbre entre los empleadores.
“El Poder Judicial, a veces, actúa como si no existiera Parlamento. Brasil sigue teniendo una de las legislaciones laborales más rígidas del mundo”, declaró.
Para Faria, el resultado de esta inestabilidad es el desánimo hacia la formalización y la intensificación de la informalidad, alimentando aún más la dificultad para contratar trabajadores en el país.
Presión tributaria y decisión de salir de Brasil
Ricardo Faria trasladó su residencia fiscal a Uruguay, manteniendo, no obstante, su nacionalidad brasileña.
Él niega que el cambio tenga relación con medidas del actual ministro de Hacienda, Fernando Haddad, y justifica la decisión como una estrategia para seguir el 80% de sus negocios que están fuera de Brasil.
Critica el reciente aumento del IOF y afirma que no ha realizado financiamientos en el país desde hace al menos dos años.
Según Faria, Brasil castiga a las empresas que quieren crecer, con tributos progresivos y poco incentivo para la innovación.
“Creamos una cultura donde es mejor seguir pequeño. Si se quiere crecer, la carga fiscal cambia completamente. Eso frena la ambición empresarial y refuerza aún más la escasez de mano de obra en Brasil.”
Financiación política y polarización
Aunque afirma mantenerse alejado de contratos públicos, Faria reveló que realiza donaciones a campañas de candidatos con perfil liberal, como Kim Kataguiri (União Brasil-SP) y Marcel Van Hattem (Novo-RS).
Defiende que el empresariado no debe alejarse de la política, pero tampoco debe alinearse completamente a ella.
En cuanto a la polarización política, fue categórico: “Esta disputa entre derecha e izquierda desgasta el debate público e impide la construcción de soluciones concretas.”
Aumento en el precio del huevo y crisis en la oferta
El empresario también comentó sobre el reciente aumento en el precio del huevo, que se convirtió en tema de debate nacional.
Según él, el aumento fue puntual, causado por la mortalidad de aves durante un calor extremo y el aumento del consumo en la cuaresma.
El presidente Lula llegó a declarar que le gustaría “encontrar al pillastre que aumentó el precio del huevo”, lo que Faria minimizó.
“Ni estaba en Brasil. Estaba en medio de una adquisición. Me enteré días después. Lula siempre ha sido un entusiasta de las empresas brasileñas en el exterior.”
Concluye señalando que el sector avícola brasileño mantiene estándares sanitarios superiores a los de muchos países, y que casos como el de la gripe aviar en EE.UU. — donde fueron sacrificadas 50 millones de gallinas — refuerzan la solidez de la producción nacional.
Con tantos desafíos estructurales, ¿cómo puede Brasil superar la escasez de mano de obra y volver a generar empleos de calidad?
