Expertos reunidos en el Foro de Shanghái 2026 afirman que China y Europa tienen responsabilidad directa en la reconfiguración del orden global, en la defensa de una gobernanza basada en reglas y en el fortalecimiento de la ONU ante el aumento de los riesgos geopolíticos, el proteccionismo y la transición hacia una estructura internacional menos centrada en Estados Unidos
El orden global entró en el centro del debate internacional después de que expertos defendieran que China y Europa actúen juntas para reorganizar la gobernanza mundial. La evaluación fue presentada en el Foro de Shanghái 2026, celebrado en Shanghái y organizado, entre otras instituciones, por la Universidad de Fudan, en un momento marcado por tensiones geopolíticas, conflictos regionales y cuestionamientos sobre el papel de Estados Unidos en la conducción de la agenda internacional.
El peso de la discusión radica en el alcance político y económico de esta propuesta. Según los participantes, la cooperación entre China y Europa puede influir en el comercio, la economía, las nuevas tecnologías, el clima y la gobernanza global, precisamente cuando crece la percepción de que el sistema internacional avanza hacia una configuración más multipolar y menos concentrada en Washington.
El orden global se convierte en eje de la aproximación entre China y Europa
Los expertos consultados en el foro afirmaron que China y Europa comparten visiones importantes sobre multilateralismo y gobernanza global. En este escenario, la reconfiguración del orden global fue presentada como una necesidad concreta, no como una hipótesis distante, con ambas partes siendo vistas como actores centrales para sostener una estructura internacional de cogobernanza.
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La idea central es defender un orden internacional basado en reglas y frenar la lógica de que la fuerza define el derecho. En el debate, este punto apareció como respuesta directa a un ambiente internacional más inestable, en el cual países más pequeños y frágiles tienden a sufrir más cuando el multilateralismo pierde espacio.
Qué significa esto en la práctica para la ONU y el multilateralismo
Uno de los mensajes más directos del encuentro fue la defensa de un sistema multilateral centrado en la ONU. Enrico Letta afirmó que China y Europa ven esta estructura como la única solución para problemas relacionados con el comercio, la economía, las nuevas tecnologías y la geopolítica, además de defender planes conjuntos para fortalecer el papel de las Naciones Unidas.
Wu Xinbo, de la Universidad de Fudan, reforzó esta lectura al decir que ambas partes comparten posiciones sobre una arquitectura internacional centrada en la ONU y sobre la cooperación ante desafíos globales, como el cambio climático. En la práctica, esto sitúa a la ONU en el centro de la propuesta de reorganización institucional defendida en el foro.
Por qué EE. UU. aparece en el centro de la discusión sobre el nuevo orden global
El debate tuvo lugar bajo la evaluación de que el gobierno de Estados Unidos ha aumentado la presión sobre la prosperidad y la paz globales, al mismo tiempo que los conflictos regionales elevan los riesgos geopolíticos. En este contexto, Letta afirmó que el mundo atraviesa un terremoto geopolítico y que este cambio exige nuevas formas de coordinación internacional.
Thomas Fingar añadió que la retirada de EE. UU. de ciertos frentes de liderazgo crea un vacío difícil de llenar. Según él, convencer a otros países para que asuman los costos, riesgos y responsabilidades de la gobernanza conjunta será uno de los mayores desafíos de esta era, aunque Washington siga siendo un actor crucial en cualquier esfuerzo de integración.
Comercio, tecnología y clima entran como áreas decisivas de cooperación
Además del plano diplomático, los expertos destacaron que China y Europa pueden ampliar la cooperación en gobernanza global, comercio e intercambios culturales y educativos. Wu Xinbo afirmó que existe un gran potencial de mejora en esta relación, sobre todo porque ambas partes defienden un sistema económico internacional abierto y se oponen al proteccionismo de EE. UU.
La base económica de esta aproximación también fue destacada. Según los expertos, Europa ha pasado a ver a China cada vez más como una fuente relevante de tecnología e inversión, además de un mercado importante. Esto amplía el peso de la asociación no solo en el discurso político, sino también en la disputa por el crecimiento, la competitividad y el acceso a sectores estratégicos.
Los números que explican la magnitud del debate en Shanghái

El Foro de Shanghái 2026 tuvo una duración de tres días y reunió a participantes de centros de investigación, universidades y gobiernos de más de 50 países y regiones. El encuentro tuvo como tema “La era de la reconfiguración: innovación y gobernanza global”, con debates centrados en IA, transición verde y desarrollo del Sur Global.
Estos números ayudan a mostrar que la discusión no se limitó a la relación bilateral entre China y Europa. El foro buscó reunir diferentes visiones sobre cómo reorganizar la gobernanza internacional en áreas consideradas decisivas para el próximo ciclo global.
Qué cambia con la transición a un mundo multipolar
Wu Xinbo afirmó que la relación entre China, Europa y Estados Unidos tiende a volverse más simétrica en el futuro, alejándose de un modelo centrado en EE. UU. y avanzando hacia un mundo multipolar. Esta lectura resume un cambio estructural importante: la reorganización de la influencia internacional entre distintos polos de poder.
En este escenario, China y Europa aparecen como piezas relevantes para rediseñar reglas, instituciones y mecanismos de coordinación global. La propuesta discutida en el foro sugiere que el nuevo orden global podrá depender menos de un centro único de poder y más de arreglos negociados entre grandes actores con intereses convergentes en áreas sensibles.
Las próximas etapas pasan por IA, tecnología cuántica y desarrollo sostenible
Letta afirmó que las experiencias y opiniones intercambiadas en el foro sobre inteligencia artificial y tecnologías cuánticas deben orientar a países e instituciones en la formulación de planes de desarrollo en estas áreas. Esto indica que la reconfiguración defendida por los especialistas no se limita a la diplomacia tradicional y avanza también sobre sectores tecnológicos que pueden redefinir el poder económico y la capacidad de gobernanza.
Al mismo tiempo, los debates sobre transición verde y desarrollo inclusivo muestran que la propuesta de cooperación entre China y Europa busca combinar estabilidad política, coordinación económica y respuesta a desafíos globales a largo plazo. Es esta combinación la que sustenta la idea de un orden global más compartido y menos sujeto a la fragmentación.
En su opinión, ¿China y Europa tienen suficiente fuerza política y económica para impulsar un nuevo orden global más multilateral en un mundo cada vez más dividido?

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