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Olvídense de los semiconductores: este nuevo componente vital podría paralizar la producción automovilística a nivel global ya en julio, advierten fabricantes como GM, Mercedes y BMW.

Escrito por Jefferson Augusto
Publicado el 10/06/2025 a las 09:50
Cientista com expressão de surpresa segurando um pequeno ímã de neodímio brilhante em um laboratório moderno
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Mientras la crisis de los chips aún resuena en la memoria de la industria, la escasez de imanes de tierras raras, dominados por China, amenaza con paralizar fábricas en Europa, EE.UU. y Japón y impactar a Brasil con el aumento de precios y desabastecimiento

La industria automotriz global está al borde de una nueva crisis de proporciones históricas, y esta vez, el villano no son los semiconductores. Imanes de tierras raras, componentes indispensables en vehículos modernos, están a punto de desaparecer de las cadenas de suministro globales debido a restricciones severas impuestas por China. El colapso logístico amenaza con interrumpir la producción de coches eléctricos y de combustión en fábricas de Europa, Estados Unidos y Asia ya en el mes de julio.

Gigantes como General Motors, BMW y Mercedes-Benz entraron en modo de emergencia, iniciando paralizaciones, activando inventarios estratégicos y buscando alternativas tecnológicas que aún están a años de ser viables. Como si no bastara, países como Brasil, dependientes de piezas importadas, también pueden sentir el impacto con aumento en los precios y retrasos en las entregas. La fuente del problema: los poderosos, pero discretos, imanes de tierras raras.

Una crisis anunciada: el pánico en las montadoras

En 2025, montadoras como Ford, Suzuki y Mercedes-Benz ya iniciaron paralizaciones puntuales de sus líneas de ensamblaje por falta de imanes permanentes, según reportajes de Reuters y Motor Show. En Alemania, el CEO del fabricante de imanes Magnosphere informó que «toda la industria está en pánico total» y que «ejecutivos están dispuestos a pagar cualquier precio» para garantizar el abastecimiento.

El motivo del colapso inminente es la dependencia extrema de China. El país asiático detenta el 70% de la minería mundial de tierras raras, el 85% de la capacidad de refinado y el 90% de la producción de imanes que equipan motores eléctricos, sensores, frenos y más de 30 sistemas en coches modernos, desde vehículos premium hasta compactos urbanos.

La situación se agravó en abril, cuando Pekín impuso nuevas restricciones a la exportación de siete elementos críticos, exigiendo licencias especiales para el envío de imanes al exterior. Solo el 25% de las solicitudes han sido aprobadas, bloqueando embarques y generando un efecto cascada en las cadenas de suministro globales.

Montadoras norteamericanas ya solicitaron intervención directa de la Casa Blanca, y la Unión Europea aceleró el debate sobre su Ley de Materias Primas Críticas (Critical Raw Materials Act), buscando extraer y refinar tierras raras en el propio continente.

¿Qué son los imanes de tierras raras y por qué son tan importantes?

Los imanes de tierras raras, especialmente los de neodimio (NdFeB), son los más potentes del mundo. Desarrollados en la década de 1980 por General Motors y Sumitomo, han sustituido a imanes de ferrita y alnico en aplicaciones modernas que exigen un altísimo rendimiento magnético, con una densidad de energía hasta 18 veces mayor.

Compactos, ligeros y con enorme fuerza magnética, son esenciales en motores eléctricos, turbinas eólicas, discos duros, equipos médicos y, por supuesto, en automóviles. Un coche eléctrico puede contener entre 1 kg y 2 kg de estos elementos. Incluso los modelos de combustión, como el Jeep Compass, utilizan hasta 1 kg en sensores de freno, dirección eléctrica, altavoces, cámaras, ajuste de asientos, entre otros.

El gran problema: la producción de estos imanes es altamente concentrada y difícil de replicar fuera de China. El refinado es complejo, ambientalmente sensible y caro. Heraeus, empresa de reciclaje en Alemania, opera con solo el 1% de su capacidad por falta de demanda competitiva frente a la hegemonía china.

Empresas como Tesla, Renault y BMW trabajan para reducir o eliminar el uso de metales de tierras raras en sus motores, pero alternativas como imanes de ferrita o motores sin imanes permanentes aún no alcanzan el mismo rendimiento o coste.

Brasil en riesgo: dependencia y aumento de precios

Aunque Brasil aún no ha registrado paralizaciones por falta de imanes, el riesgo es inminente. El crecimiento del 100% en las ventas de vehículos electrificados en 2024 aumentó la exposición nacional a la crisis global. Modelos como el Toyota Corolla Cross Hybrid, BYD Dolphin y Volvo XC40 Recharge dependen fuertemente de estos componentes importados.

El país importa piezas de proveedores norteamericanos y europeos, justamente los que ya enfrentan cuellos de botella. En un escenario de escasez prolongada, hay expectativas de aumento en los precios y reducción en la disponibilidad de modelos híbridos y eléctricos.

A pesar de poseer reservas de tierras raras en Minas Gerais y en la región Norte, Brasil aún no ha desarrollado una cadena productiva robusta para explotarlas o refinarlas. Iniciativas como la fábrica de imanes en Lagoa Santa (MG) aún son embrionarias.

Soluciones alternativas: ¿innovación o ilusión?

Algunas startups intentan romper la hegemonía de China. La norteamericana Niron, por ejemplo, levantó más de US$ 250 millones para desarrollar imanes libres de tierras raras. Su primer modelo podría llegar al mercado en 2029. Mientras tanto, la inglesa Warwick Acoustics desarrolla altavoces magnéticos sin tierras raras, con previsión de uso en coches de lujo aún en 2025.

Otras montadoras buscan alternativas como motores síncronos de reluctancia o imanes de ferrita, pero estas tecnologías aún no ofrecen el mismo rendimiento magnético necesario en modelos premium o SUV. General Motors, a pesar de haber creado los imanes de neodimio, ahora se apresura a sustituirlos.

La realidad es que sustituir un componente tan estratégico requiere tiempo, capital, escala industrial e innovación disruptiva, elementos que no están listos en 2025. Analistas como Andy Leyland afirman que el dominio de China va más allá de los imanes: el país controla también una buena parte del suministro global de manganeso, grafito y aluminio.

Si no hay una diversificación real de las cadenas de suministro, la industria puede vivir una repetición, tal vez peor, de la crisis de semiconductores. Y esta vez, sin chips ni imanes, no hay coche que ande.

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Colaboro con Click Petróleo e Gás aportando análisis y contenidos relacionados con Geopolítica, Curiosidades, Industria, Tecnología e Inteligencia Artificial. Para sugerencias de temas, escriba a: jasgolfxp@gmail.com

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