La cuarta intervención en la Playa Central de Balneário Piçarras reavivó el debate sobre obras de ensanchamiento de playas en Santa Catarina, tras nuevos registros de erosión y escarpas en área recién ensanchada.
El avance del mar sobre la Playa Central de Balneário Piçarras, en el Litoral Norte de Santa Catarina, volvió a poner en debate la eficacia de las obras de ensanchamiento de franja de arena en el estado.
La intervención más reciente comenzó el 23 de enero de 2026, fue concluida el 16 de abril y recibió más de 493 mil metros cúbicos de arena, con una inversión superior a R$ 53 millones.
Menos de dos meses después, registros hechos a principios de junio mostraron un retroceso de la franja ensanchada y formación de escarpas en tramos del área recién intervenida.
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La obra fue ejecutada entre el espigón de la Barra del Río Piçarras y la región después del espigón de la Avenida Getúlio Vargas.
Según informaciones divulgadas en la conclusión de los trabajos, el proyecto alcanzó 2,43 kilómetros de extensión y amplió el ancho promedio de la franja de arena en cerca de 30 metros.
La arena utilizada fue retirada de un yacimiento submarino ubicado a aproximadamente 10,5 kilómetros de la costa, en las proximidades de la Ponta da Vigia, en Penha.
La intervención de 2026 fue la cuarta engorda realizada en la Playa Central en 27 años.
Las etapas anteriores ocurrieron en 1998, 2008 y 2012, de acuerdo con el histórico citado por publicaciones sobre el caso.
Antes de la nueva obra, la playa ya había recibido cerca de 2,1 millones de metros cúbicos de sedimentos.
Este año, el incremento fue de más 493 mil metros cúbicos, número que amplió el debate técnico sobre la durabilidad y el mantenimiento de este tipo de intervención costera.
Avance del mar en la Playa Central tras la engorda
Las escarpas aparecieron en áreas de la franja de arena ensanchada durante períodos de marea alta.
La Municipalidad de Balneário Piçarras informó que el fenómeno está relacionado con la dinámica costera y a eventos de mayor energía del mar, más frecuentes en los meses de otoño e invierno.
En una nota reproducida por ND Mais, la administración afirmó que “la formación de escarpas erosivas observada en el lugar está asociada a la actuación de eventos de alta energía, proceso común en los meses de otoño e invierno”.
Según el municipio, este comportamiento puede ocurrir después de obras de alimentación artificial de playas, cuando el perfil costero pasa por una fase de reorganización.

El ayuntamiento también informó que el registro de las escarpas, de forma aislada, no indicaría inestabilidad o compromiso de la obra, pero requeriría seguimiento técnico continuo.
Aun con esta evaluación, la administración municipal orientó a bañistas y visitantes a evitar la base y el borde superior de las escarpas, debido al riesgo de desprendimiento de arena.
La recomendación muestra que el área pasó a demandar atención específica de seguridad tras los registros de erosión en la franja ensanchada.
Costo del engorde de la playa de Piçarras
El historial de intervenciones en Piçarras muestra que la reposición de arena no fue una medida puntual.
La Playa Central recibió obras similares en cuatro momentos desde finales de la década de 1990.
La etapa más reciente fue presentada por el poder público como una acción para ampliar el área de uso de la playa, reforzar la protección costera y mejorar la estructura turística del municipio.
El pliego lanzado en 2025 preveía inicialmente una inversión de R$ 38,2 millones para colocar 379.166,76 metros cúbicos de arena a lo largo de cerca de 2 kilómetros de costa.
Luego, el alcance fue ampliado en aproximadamente 430 metros hacia el norte, con una nueva inversión de cerca de R$ 9,57 millones.
Con el aditivo, el valor destinado al lanzamiento de arena llegó a R$ 47.849.999,98, según publicación del Jornal do Comércio, y la inversión total superó los R$ 50 millones.
El ayuntamiento informó que los recursos provinieron del Fondo de Mantenimiento de la Playa, el Fumpra, y de recursos propios del municipio.
La justificación oficial incluyó la ampliación del área disponible para bañistas, la protección contra la erosión provocada por marejadas y el fortalecimiento de la actividad turística.
La repetición de las obras, sin embargo, es citada por investigadores y ambientalistas como un punto que exige monitoreo y evaluación a largo plazo.
El cuestionamiento central involucra la capacidad de este tipo de intervención de contener procesos erosivos sin exigir nuevas reposiciones de arena y nuevos aportes de recursos públicos a lo largo de los años.

Alertas de la UFSC sobre rellenos en playas arenosas
Investigadores de la Universidad Federal de Santa Catarina ya habían señalado riesgos asociados a dragados y rellenos en playas arenosas.
En 2023, el programa Ecoando Sustentabilidade publicó una nota técnica sobre engordamientos en el litoral catarinense, con análisis de obras y licencias conducidas por el Instituto del Medio Ambiente de Santa Catarina.
El documento discutió el tema en el contexto de la erosión costera y los cambios climáticos.
La nota de 2023 afirmó que la evaluación de impacto de estas obras no debería tratarse solo como una cuestión localizada.
Para el grupo, es “errónea” la idea de que dragado y relleno de playa generan efectos restringidos al área directamente influenciada, ya que playas cercanas también pueden sufrir alteraciones relacionadas con el desplazamiento de sedimentos y otros impactos ambientales.
En 2025, otra nota técnica del mismo programa fue más directa al evaluar los resultados de obras similares en Santa Catarina.
Según los investigadores de la UFSC, emprendimientos de relleno de playa en el estado “no cumplen con los propios proyectos licenciados”.
El documento también afirmó que, “tras el relleno las playas presentan deterioro en la balneabilidad y aumento del riesgo de ahogamientos”.
El análisis de la universidad consideró datos de playas como Canasvieiras, Ingleses, Jurerê y Balneário Camboriú.
De acuerdo con el texto, entre 2020 y 2024, cuatro playas catarinenses recibieron obras licenciadas por el IMA: Canasvieiras, Ingleses y Jurerê, en Florianópolis, además de Balneário Camboriú.
Balneabilidad y seguridad en las playas ampliadas
La nota técnica de 2025 también señaló un aumento en el número de rescates en playas rellenadas.
Según los investigadores, todas las playas analizadas registraron un crecimiento significativo en las ocurrencias después de las intervenciones.
En Balneário Camboriú, por ejemplo, hubo 374 rescates en los tres años anteriores al relleno y 821 en los tres años posteriores.
En Ingleses, el número subió de 69 en el año anterior a la alimentación artificial a 185 en el año siguiente.
La balneabilidad también aparece entre los puntos evaluados por la UFSC.
Basado en datos del IMA, los investigadores informaron que todas las playas rellenadas analizadas tuvieron un aumento significativo en el número de muestras no aptas para baño durante o después de las obras.
La evaluación consideró el período de verano, de noviembre a marzo.
Estos datos no permiten concluir que los mismos efectos ocurrirán en Piçarras en la misma proporción.
Aun así, sirven como referencia técnica para el debate sobre obras de alimentación artificial en el litoral catarinense.
En el caso de la Playa Central, los registros de junio ampliaron la discusión sobre costo público, seguridad de bañistas, licenciamiento ambiental y necesidad de monitoreo continuo.
Obras de ampliación en el litoral catarinense
Santa Catarina concentra algunas de las obras de ampliación de playa más conocidas del país.
Balneário Camboriú, Canasvieiras, Ingleses y Jurerê aparecen en los análisis técnicos de la UFSC como ejemplos usados para evaluar efectos posteriores a rellenos y alimentación artificial.
En Piçarras, la realización de la cuarta intervención en menos de tres décadas pasó a integrar este mismo conjunto de casos observados por investigadores y gestores públicos.
El debate involucra la finalidad y la durabilidad de las obras.
Las alcaldías suelen defender la ampliación como forma de ampliar la franja de ocio, proteger estructuras urbanas y reducir daños asociados a marejadas.
Investigadores, por otro lado, defienden estudios ambientales más completos, monitoreo efectivo y revisión de las reglas de licenciamiento para intervenciones que mueven grandes volúmenes de sedimentos.
La UFSC propone que obras con más de 100 mil metros cúbicos de material sean consideradas de gran porte y pasen a exigir Estudio de Impacto Ambiental y Reporte de Impacto Ambiental, el EIA/Rima.
El cambio dependería de una modificación en la Resolución 98/2017 del Consejo Estatal del Medio Ambiente.
En el caso de Piçarras, la obra movió un volumen casi cinco veces mayor que ese límite sugerido por los investigadores.
La alcaldía afirma que el seguimiento técnico ya estaba previsto en el plan ambiental de la intervención y debe continuar en los próximos años.
Con los registros de erosión en junio, permanecen abiertas informaciones como el volumen de arena efectivamente perdido, el costo de mantenimiento de la franja ensanchada y las medidas previstas en caso de que nuevos temporales afecten el área.
