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Estados Unidos intentaron controlar huracanes lanzando yoduro de plata en las nubes y enviando aviones a tormentas gigantes durante casi 20 años.

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Escrito por Valdemar Medeiros Publicado el 29/06/2026 a las 10:16 Actualizado el 29/06/2026 a las 10:17
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En 1969, el Huracán Debbie proporcionó resultados que entusiasmaron a los científicos. Durante dos días consecutivos, los aviones sembraron la tormenta con ioduro de plata, y los vientos disminuyeron significativamente. Este éxito inicial llevó a un renovado interés en el Project STORMFURY, aunque las limitaciones tecnológicas y la variabilidad natural de los huracanes complicaron la interpretación de los datos.

A pesar de los desafíos, el proyecto continuó durante más de una década, con la esperanza de que la modificación de huracanes pudiera convertirse en una herramienta viable para mitigar desastres naturales. Sin embargo, a medida que avanzaba la investigación, surgieron dudas sobre la eficacia de la técnica y la seguridad de los vuelos de investigación en condiciones tan extremas.

Finalmente, en 1983, la NOAA decidió cerrar el Project STORMFURY. Los estudios posteriores revelaron que las disminuciones en la intensidad de los huracanes no eran significativamente diferentes de las fluctuaciones naturales observadas en tormentas no sembradas. Además, se reconoció que la complejidad de los sistemas meteorológicos superaba las capacidades de modificación de la época.

A pesar de su conclusión, el Project STORMFURY dejó un legado importante en la investigación meteorológica, proporcionando valiosos datos sobre la estructura y dinámica de los huracanes, y sentando las bases para futuras investigaciones en el campo de la modificación del clima.

El caso más famoso del programa fue el huracán Debbie, en 1969. Según el AOML, las misiones de siembra de los días 18 y 20 de agosto fueron las más extensas jamás realizadas por STORMFURY y produjeron los resultados más alentadores de toda la iniciativa.

Tras la primera operación, el equipo observó una caída de los vientos máximos de 98 nudos a 68 nudos. En la segunda ronda, el sistema volvió a debilitarse, pasando de 99 nudos a 84 nudos. Estos números ayudaron a alimentar la idea de que la técnica podría, de hecho, alterar la dinámica de un huracán.

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Incluso en ese momento de entusiasmo, los científicos ya advertían que Debbie era solo un conjunto de pruebas y que serían necesarias muchas otras campañas para distinguir el efecto humano del comportamiento natural. Ese cuidado metodológico se probaría decisivo años después.

El descubrimiento científico que desmontó la hipótesis del STORMFURY

El golpe más duro contra el proyecto vino de la propia investigación meteorológica. El AOML concluyó que huracanes no modificados también exhibían paredes del ojo concéntricas, exactamente el tipo de cambio estructural que antes había sido interpretado como evidencia de éxito de la siembra.

Además, las observaciones mostraron que muchos huracanes contenían poca agua superenfriada y demasiado hielo natural para que el yoduro de plata produjera el efecto esperado. En otras palabras, la base física de la hipótesis era mucho más frágil de lo que parecía cuando el programa comenzó.

El último experimento de siembra ocurrió en el huracán Ginger, en 1971. Aun así, la NOAA continúa describiendo el STORMFURY como un programa conducido entre 1962 y 1983, porque la iniciativa sobrevivió institucionalmente por más tiempo, incluso después de perder fuerza como experimento operacional.

Por qué la NOAA abandonó la idea de modificar huracanes

Con la hipótesis original debilitada, el proyecto dejó de tener sentido como solución práctica. La propia página histórica de la NOAA sobre modificación de huracanes afirma que no hay hipótesis física sólida para modificar huracanes, tornados o vientos destructivos en general, y registra que ninguna agencia federal mantiene hoy investigación activa en esa dirección.

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La lectura que quedó fue dura para el STORMFURY. Lo que parecía ser un camino para “domar” tormentas tropicales terminó revelando lo opuesto: la física de un huracán es demasiado compleja, demasiado poderosa y demasiado variable para ser controlada con una intervención relativamente simple en las nubes. Esta conclusión es coherente con la evaluación oficial de la NOAA sobre los límites de la modificación artificial de estos sistemas.

El resultado final fue el cierre de uno de los intentos más audaces de la meteorología del siglo 20. La promesa de reducir vientos extremos antes del impacto en tierra nunca se confirmó de forma científicamente robusta.

El legado científico real del Project STORMFURY para el estudio de los huracanes

Aunque fracasó como tecnología de control, el STORMFURY no desapareció sin dejar rastro.

Las páginas históricas del AOML registran una operación aérea intensa, con monitoreo por radar, aeronaves de observación y una secuencia de trabajos científicos producidos a partir de estas campañas, especialmente después de Debbie.

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A partir de este conjunto de registros, es razonable inferir que el proyecto ayudó a ampliar el conocimiento sobre pared del ojo, estructura interna y comportamiento natural de los ciclones tropicales, incluso sin lograr el objetivo central de debilitarlos artificialmente.

La propia revisión posterior de los resultados solo fue posible porque había datos suficientes para cuestionar la hipótesis inicial.

Al final, el Project STORMFURY dejó una lección incómoda y valiosa al mismo tiempo. Mostró que la ambición tecnológica de controlar huracanes chocó con límites físicos duros, pero también ayudó a la ciencia atmosférica a entender mejor por qué estos gigantes siguen siendo entre los fenómenos naturales más difíciles de predecir en detalle y, aún más, de controlar.

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Valdemar Medeiros

Formado en Periodismo y Marketing, es autor de más de 20 mil artículos que ya han alcanzado a millones de lectores en Brasil y en el extranjero. Ha escrito para marcas y medios como 99, Natura, O Boticário, CPG – Click Petróleo e Gás, Agência Raccon y otros. Especialista en Industria Automotriz, Tecnología, Carreras (empleabilidad y cursos), Economía y otros temas. Contacto y sugerencias de pauta: valdemarmedeiros4@gmail.com. ¡No aceptamos currículos!

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