Desarrollada con sensores de presión y piezas reutilizadas, la silla de ruedas creada por Nabajit Bharali ofrece movilidad accesible, permitiendo dirección intuitiva solo por la inclinación del cuerpo, reduciendo costos significativamente.
El estudiante indio Nabajit Bharali, del estado de Assam, creó una silla de ruedas automatizada capaz de moverse conforme el usuario desplaza el peso de su propio cuerpo. Según la National Innovation Foundation de India (NIF), el equipo funciona con sensores de presión: para girar, la persona solo necesita inclinar el cuerpo en la dirección deseada.
La invención fue presentada como una tecnología asistiva de bajo costo para personas con movilidad severamente limitada. De acuerdo con la National Innovation Foundation, Bharali tenía 23 años y estudiaba filosofía cuando desarrolló el prototipo usando piezas de una bicicleta infantil, con un costo inicial de alrededor de 5.000 rupias, valor citado por la NIF como equivalente a £62 en ese momento.
Silla de ruedas controlada por el cuerpo usa sensores de presión para sustituir joystick y comandos manuales
La innovación creada por Nabajit Bharali funciona a partir de un principio simple: el cuerpo del usuario se convierte en el comando de la máquina. Según la National Innovation Foundation, la silla automatizada detecta presión y responde al desplazamiento de peso, moviéndose en la dirección en que la persona se inclina.
-
Pilots from around the world flock to remote northern Australia in late September to surf the Morning Glory, a massive tube-shaped cloud stretching hundreds of kilometers.
-
Suiza logra mapear con precisión de 10 metros el deshielo y la humedad del suelo en todo su territorio.
-
Científicos buscan convertir la energía subterránea en electricidad limpia antes de que sea demasiado tarde.
-
23andMe convenció a 15 millones a entregar sus datos genéticos con una prueba de saliva, quebró en 2025 y su banco de ADN se subastó por 305 millones de dólares.
Este mecanismo es especialmente relevante para personas con limitaciones en los brazos, las manos o con movilidad reducida grave. En lugar de depender de fuerza manual, empuje externo o joystick tradicional, el sistema usa pequeños cambios de postura como señal de control.
De acuerdo con la NIF, una versión más reciente comenzó a responder a movimientos corporales menores y recibió partes desmontables, facilitando transporte, montaje y almacenamiento.
Prototipo nació con piezas de bicicleta infantil y costo inicial de solo 5.000 rupias
El aspecto más impresionante de la invención está en la simplicidad de los materiales usados. Según la National Innovation Foundation, Bharali construyó el primer prototipo con partes retiradas de una bicicleta infantil, manteniendo el costo en alrededor de 5.000 rupias.
La solución se ajusta al concepto de tecnología frugal, muy asociada a innovaciones indias creadas con materiales accesibles, bajo costo y enfoque directo en problemas sociales. En lugar de depender de laboratorios caros, el proyecto nació de la observación práctica y del intento de resolver una limitación concreta. La inventiva de Bharali no provino de una formación técnica formal en ingeniería, sino de habilidades prácticas, observación e intento de responder a una necesidad social.
National Innovation Foundation comenzó a apoyar la mejora de la silla automatizada
La National Innovation Foundation, institución autónoma vinculada al Departamento de Ciencia y Tecnología del gobierno de la India, reconoció la invención y comenzó a apoyar su desarrollo. Según la propia NIF, las innovaciones evaluadas por la fundación son analizadas por expertos en cuanto a originalidad, utilidad y potencial de aplicación.
En el caso de la silla de ruedas, el apoyo involucró mejoras en el diseño del equipo. La NIF informa que el nuevo modelo se volvió más sensible a los movimientos del cuerpo y pasó a tener partes removibles, lo que hace que el sistema sea más práctico para el uso cotidiano.
Este punto es importante porque muchas tecnologías asistivas fallan precisamente en la transición entre prototipo y uso real. Para quienes dependen de una silla de ruedas, el peso, la autonomía, el transporte, el mantenimiento y la facilidad de operación pueden ser tan importantes como la innovación electrónica.
Tecnología asistiva de bajo costo intenta devolver autonomía a personas con movilidad severamente reducida
La silla creada por Bharali fue pensada para personas que enfrentan gran dificultad de locomoción independiente. Según la NIF, la invención fue descrita como una silla de ruedas electrónica para personas cuadripléjicas, grupo que frecuentemente tiene opciones limitadas de movilidad en países en desarrollo.
La propuesta es reducir la dependencia permanente de familiares, cuidadores o terceros para desplazamientos básicos. Cuando una persona logra mover la silla solo inclinando el cuerpo, actividades simples como circular dentro de casa, cambiar de posición o desplazarse por pequeños trayectos pueden ganar otro nivel de autonomía.
Aun así, es importante separar prototipo de producto médico comercial. No puedo confirmar esto como equipo disponible a gran escala en el mercado indio. Las fuentes consultadas confirman la invención, el reconocimiento por la NIF y la mejora del proyecto, pero no presentan datos amplios de producción comercial, certificación médica o adopción en hospitales.
La invención muestra cómo la tecnología frugal puede crear soluciones que los grandes mercados ignoran
La historia de Bharali llama la atención porque desplaza el centro de la innovación. En lugar de surgir en un gran fabricante de equipos médicos, la silla nació de un estudiante de filosofía en Assam, usando piezas simples y una idea directa: transformar el propio cuerpo del usuario en sistema de comando.
El caso también muestra la fuerza de las innovaciones de base, creadas por personas que observan problemas cotidianos de cerca. En países donde equipos médicos importados pueden ser demasiado caros, una silla controlada por peso corporal representa más que una invención curiosa: apunta a una tecnología asistiva pensada desde la realidad de quien la necesita.
En un mundo que invierte miles de millones en coches autónomos, robots e inteligencia artificial, la pregunta que queda es más simple y más urgente: ¿cuántas tecnologías aún necesitan nacer para devolver autonomía a quien solo quiere moverse solo?
