En lugar de liberar en la atmósfera el humo cargado de carbono de la producción de acero, la planta comenzó a alimentar microbios con ese gas, que fermentan el carbono en alcohol combustible como si fuera una cervecería industrial
Una fábrica que transforma el gas del alto horno en etanol comenzó a operar dentro de una siderúrgica en Bélgica, y el proceso parece ficción. En lugar de dejar que el humo cargado de carbono escape por la chimenea, ArcelorMittal lo captura y entrega a microbios que se alimentan de ese gas y lo fermentan, convirtiéndolo en alcohol combustible en una planta de 200 millones de euros.
¿Cómo una bacteria puede consumir gas contaminante y devolver combustible? Porque existen microbios que no necesitan azúcar para vivir, sino gases como el monóxido de carbono. Alimentados con el gas de la siderúrgica, hacen lo mismo que la levadura en una cervecería, solo que consumen contaminación en lugar de azúcar y producen etanol en lugar de bebida.
Cómo una bacteria consume el gas del alto horno y produce alcohol
La tecnología transforma la fermentación que el mundo conoce. Según We Mean Business, el proceso utiliza gases y bacterias para hacer alcohol, en lugar del azúcar y la levadura de las fermentaciones tradicionales, con microbios anaerobios que se alimentan de las emisiones de escape de la industria.
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En la práctica, el gas se convierte en alimento para microbios. Según ArcelorMittal, la planta fermenta gases en lugar de azúcares y utiliza un biocatalizador en lugar de la levadura, y fue en mayo de 2023 que el gas del alto horno comenzó a ser inyectado en el sistema, generando las primeras muestras de etanol. Lo que salía por la chimenea se convirtió en materia prima, y la siderúrgica comenzó a cosechar combustible del propio aire contaminado.
Una fábrica de 200 millones de euros dentro de la siderúrgica

El tamaño de la inversión muestra que no es un experimento pequeño. Según ArcelorMittal, la planta, bautizada como Steelanol e instalada en Gante, costó 200 millones de euros y es la primera de su tipo en la siderurgia europea, un hito para una industria acostumbrada a ser sinónimo de contaminación.
Y la producción tiene escala industrial de verdad. Según ArcelorMittal, la fábrica tiene capacidad para producir 80 millones de litros de etanol avanzado por año, el equivalente a cerca de la mitad de toda la demanda de etanol de Bélgica. Una sola planta de acero pasó a abastecer medio país con alcohol hecho del propio humo, después de que la producción comercial fuera anunciada en junio de 2023.
Las 125 mil toneladas de CO2 que dejan de subir
La cuenta ambiental es el corazón del proyecto. Según ArcelorMittal, la planta Steelanol evita la emisión de cerca de 125 mil toneladas de dióxido de carbono por año, al desviar hacia el etanol el carbono que iría directo a la atmósfera.
Ese es el salto de la economía circular. En lugar de tratar el gas como basura a ser liberada, la siderúrgica pasa a verlo como un recurso, una fuente de carbono que puede convertirse en producto vendible. El mismo gas que era el villano del clima se convierte en un insumo de fábrica, y la captura de carbono deja de ser un costo para convertirse en negocio.
Del combustible al plástico, lo que se convierte en etanol

El alcohol que sale de la fermentación es solo el comienzo de la cadena. Según We Mean Business, este etanol puede ser mezclado con gasolina para abastecer coches, transformado en combustible de aviación con potencial de reducir más del 70% de las emisiones, y aún convertirse en etileno y polietileno, el plástico usado en embalajes.
La lista de destinos es lo que da fuerza al modelo. Según We Mean Business, el mismo etanol sirve de base para fibras sintéticas, lo que significa que el carbono capturado de una siderúrgica puede terminar en una botella, en un zapato o en el tanque de un avión. Un único gas contaminante se convierte en una estantería entera de productos, y es esa versatilidad lo que hace que la captura de carbono sea económicamente interesante.
Si se implementara en todo el mundo, reduciría el 7% del CO2 global
El potencial de la tecnología va mucho más allá de una fábrica en Bélgica. Según We Mean Business, si este enfoque de fermentar gases de escape se aplicara a escala global, podría evitar la emisión de cerca del 7% de todo el CO2 lanzado en el planeta cada año.
Es un número que da la dimensión de lo que está en juego. Siete por ciento de las emisiones globales es una porción enorme, comparable a lo que sectores enteros vierten en la atmósfera. Ninguna solución por sí sola resuelve el clima, pero transformar contaminación en producto ataca el problema desde el origen, dentro de la propia chimenea donde el carbono nace.
Quién maneja la tecnología detrás de la fábrica
La ingeniería biológica no es de la siderúrgica, sino de una socia especializada. Según ArcelorMittal, la tecnología de captura y uso de carbono es de la empresa LanzaTech, que se unió a proveedores como Primetals Technologies y E4tech para montar la planta, con apoyo de gobiernos de Bélgica, de la Unión Europea y del Banco Europeo de Inversiones.
Del lado de la desarrolladora, la apuesta es clara. Freya Burton, directora de sostenibilidad de LanzaTech, defiende que reciclar carbono con biología puede transformar industrias pesadas en fábricas de productos limpios. Es la promesa de hacer que la chimenea trabaje a favor del clima, transformando cada planta de acero en una potencial fábrica de combustible sostenible.
Por qué la siderurgia necesita este cambio
El acero es uno de los pilares de la civilización y, al mismo tiempo, uno de los mayores emisores de carbono del planeta, difícil de limpiar porque depende de altas temperaturas y de reacciones químicas que liberan mucho gas. Cada tonelada de acero lleva una pesada mochila de emisiones, y cambiar todo el proceso por uno limpio llevaría décadas.
Es por eso que capturar el gas y transformarlo en producto es tan atractivo a corto plazo. No exige desechar los altos hornos existentes, sino acoplar a ellos una etapa que aprovecha lo que antes se desechaba. Mientras el acero totalmente verde no llega, reutilizar el propio gas es un puente concreto, y la fábrica belga es la prueba de que este puente ya está en pie.
Qué representa este cambio
Transformar el humo de una siderúrgica en millones de litros de combustible con la ayuda de bacterias es el tipo de solución que parecía imposible y ahora produce de verdad, con litros contados y toneladas de CO2 desviadas. Aún es una gota ante el tamaño de la industria del acero, pero muestra un camino en el que la contaminación deja de ser solo un problema y se convierte también en materia prima.
Y tú, ¿crees que reutilizar el gas contaminante para hacer combustible es la salida más realista para limpiar la industria pesada, o es solo posponer el cambio por procesos realmente limpios? Cuéntanos aquí en los comentarios lo que piensas.
