Un estudio internacional indica que asteroides ricos en hierro pueden resistir más a la entrada atmosférica, absorbiendo energía y fortaleciendo su estructura, a pesar de 37.000 NEAs monitoreados, alertas activos y garantía de seguridad contra PHOs por 100 años, con implicaciones directas para estrategias de desvío
Científicos destacan que el sistema solar alberga innumerables cuerpos que se acercan a la Tierra, incluyendo 37.000 asteroides cercanos a la Tierra (NEAs) y 120 cometas cercanos a la Tierra (NECs) de período corto. Sistemas de alerta monitorean estas rocas continuamente.
La NASA y otras agencias espaciales monitorean de cerca posibles amenazas para identificar riesgos de impacto.
Los investigadores afirman que la Tierra está completamente segura contra Objetos Potencialmente Peligrosos (PHOs) por al menos los próximos 100 años.
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A pesar de este escenario, los estudios continúan en marcha para comprender cómo diferentes composiciones pueden alterar el comportamiento durante la entrada en la atmósfera y, así, influir en el riesgo potencial asociado a impactos.
Simulaciones revelan comportamiento inesperado de asteroides metálicos
Un equipo internacional analizó un tipo específico de asteroide y encontró resultados sorprendentes.
Asteroides del tipo M, ricos en metales, mostraron capacidad de absorber significativamente más energía sin fragmentarse.
Las simulaciones indicaron que estos cuerpos pueden incluso volverse más resistentes durante el proceso de entrada atmosférica, a diferencia de otras rocas espaciales, alterando supuestos usados en evaluaciones de riesgo.
El estudio fue publicado en la revista Nature Communications, reafirmando la relevancia científica de las observaciones y la necesidad de revisar modelos tradicionales de fragmentación.
Pruebas experimentales con meteorito de hierro en el CERN
Para validar las simulaciones, los investigadores utilizaron la instalación High Radiation to Materials (HiRadMat) del CERN. Una muestra del meteorito de hierro Campo del Cielo fue sometida a haces de protones extremadamente energéticos.
Las pruebas aplicaron protones de 440 GeV, mientras datos en tiempo real fueron recopilados por vibrometría Doppler. El objetivo fue medir cuánta tensión puede soportar un asteroide rico en metales al entrar en la atmósfera terrestre.
Las mediciones mostraron cómo el material reaccionó al aumento del estrés, permitiendo observar deformaciones y respuestas internas sin destruir la muestra, algo considerado inédito por los investigadores.
La estructura interna se adapta y amplifica el estrés
Los científicos observaron que, a medida que los niveles de estrés aumentaban, el meteorito liberaba más energía. Esto sugiere que la energía viaja hacia el interior del asteroide, alterando su estructura interna.
Según los investigadores, esta adaptación interna puede amplificar el estrés y fortalecer el cuerpo metálico, en lugar de provocar su fragmentación, contrariando expectativas anteriores usadas en modelos de impacto.
El coautor Profesor Gianluca Gregori, del Departamento de Física de la Universidad de Oxford, afirmó que fue la primera observación no destructiva, en tiempo real, de la deformación y fortalecimiento de un meteorito bajo condiciones extremas.
Implicaciones para misiones de desvío e impactos terrestres
El descubrimiento plantea implicaciones relevantes para misiones de desvío de asteroides. Si ciertos tipos se fortalecen bajo presión, estrategias basadas en fragmentación pueden no funcionar como se esperaba.
Esto significa que, en un impacto con la Tierra, no sería posible contar con la desintegración atmosférica. En cambio, habría la posibilidad de un fortalecimiento progresivo bajo presión, aumentando el riesgo potencial.
Los autores destacan que, aunque la seguridad actual esté garantizada por 100 años, comprender estas diferencias es esencial para planificar respuestas efectivas a largo plazo, evitando sorpresas en escenarios futuros.

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