La Unión Europea discute incluir cuero y calzado en nuevas reglas ambientales. Exportaciones billonarias de Brasil pueden ser detenidas por exigencia de trazabilidad.
Brasil es uno de los mayores exportadores mundiales de cuero y calzado, moviendo billones de dólares cada año. El sector emplea más de 250 mil personas directamente y representa uno de los pilares de la industria de transformación nacional, con fuerte presencia en estados como Rio Grande do Sul, São Paulo, Ceará y Bahía.
De acuerdo con Assintecal y Abicalçados, las exportaciones brasileñas de calzado sumaron cerca de US$ 1,2 mil millones en 2024, mientras que las de cuero y derivados superaron US$ 2,4 mil millones, según el CICB (Centro das Indústrias de Curtumes do Brasil). Y la Unión Europea es uno de los principales destinos de estos productos, con países como Italia, España, Alemania y Francia entre los mayores compradores.
Pero esta ruta estratégica podría estar a punto de enfrentar un nuevo desafío regulatorio.
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La Unión Europea discute ampliar reglas ambientales
Tras aprobar la EUDR (Reglamento de Deforestación de la Unión Europea), que entra en vigor en diciembre de 2024, la Unión Europea ya debate la posibilidad de extender los requisitos de trazabilidad y comprobación ambiental para sectores como cuero y calzado.
La lógica es simple: como la ganadería está directamente ligada a la producción de cuero, hay presión de parlamentarios y ONG para que el material también se incluya en las mismas reglas que la carne bovina y la soja.
Eso significaría que los exportadores brasileños tendrían que demostrar que cada lote de cuero proviene de animales no criados en áreas deforestadas ilegalmente.
El riesgo para las exportaciones billonarias
Si la medida avanza, el impacto podría ser inmediato. El sector de cuero y calzado brasileño tendría que crear sistemas de trazabilidad complejos, capaces de identificar desde el origen del ganado hasta el curtido y la industria del calzado.
Para grandes exportadores, la adaptación puede ser posible con inversiones en tecnología y certificaciones. Pero pequeños y medianos productores, que forman la base de la cadena, tendrían dificultades para cumplir con las nuevas reglas, corriendo el riesgo de perder contratos internacionales.
Según estimaciones de Abicalçados, más del 30% de las exportaciones de calzado van a Europa. En cuero, la Unión Europea representa casi la mitad de los ingresos del sector. Si hay bloqueo o restricción, las pérdidas podrían alcanzar miles de millones de dólares al año.
Los especialistas advierten sobre barreras comerciales disfrazadas
Juristas y economistas señalan que, aunque la narrativa europea sea de protección ambiental, la medida también puede funcionar como barrera no arancelaria al comercio internacional.
Para el economista agrícola Marcos Jank, “la Unión Europea está imponiendo estándares que pocos países pueden cumplir. En la práctica, esto funciona como protección al mercado interno, debilitando a competidores más competitivos como Brasil.”
La abogada de comercio internacional Tatiana Prazeres destaca: “Si se exige una trazabilidad total del cuero, el costo de adaptación será alto y puede excluir a miles de pequeños productores de la cadena exportadora.”
Lo que está en juego para Brasil
El sector de cuero y calzado ya enfrenta desafíos de competitividad, como la apreciación del real en algunos períodos, la alta carga tributaria y la competencia de países asiáticos, principalmente China, Vietnam e Indonesia. Con nuevas barreras de la Unión Europea, Brasil tendría que acelerar inversiones en:
- Sistemas de trazabilidad digital, integrando ganadería, curtiembres y fábricas;
- Certificaciones ambientales internacionales, como el Leather Working Group;
- Transparencia en toda la cadena productiva, desde la cría del ganado hasta el embarque.
Las empresas que no se adapten pueden perder el acceso a uno de los mercados más exigentes y rentables del mundo, abriendo espacio a competidores globales.
Posibles escenarios para el futuro
Adaptación con tecnología – Grandes grupos invierten en blockchain, satélites y plataformas de trazabilidad para garantizar conformidad.
Exclusión de pequeños productores – Sin apoyo, miles podrían quedar fuera de la cadena exportadora.
Redireccionamiento de mercados – Si Europa impone reglas más estrictas, Brasil puede aumentar exportaciones hacia Asia, Medio Oriente y América Latina.
Disputa jurídica – Brasil puede cuestionar las medidas en la OMC, alegando que funcionan como barreras comerciales disfrazadas de exigencias ambientales.
Una alerta roja para la industria brasileña
Las posibles nuevas exigencias de la Unión Europea representan una alarma roja para la industria de cuero y calzado de Brasil. El sector, que genera miles de empleos y miles de millones en divisas, puede enfrentar el mayor desafío de su historia reciente: comprobar trazabilidad total en una cadena compleja y descentralizada.
Si logra adaptarse, Brasil puede consolidarse como proveedor confiable en un mercado que valora calidad y sostenibilidad. Pero, si fracasa, corre el riesgo de perder miles de millones en exportaciones y abrir espacio para competidores globales.

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