¡Iniciativa de 12 millas cuadradas se convirtió en símbolo del exceso en el sector inmobiliario global, generando un enorme perjuicio al país!
Lo que un día fue soñado como un megaproyecto de lujo de R$ 570 mil millones, destinado a ser un “paraíso de sueños” para la clase media china, hoy es conocido como una ciudad fantasma. Ubicado en Malasia e idealizado por el gigante Country Garden, el emprendimiento Forest City promete una ciudad futurista y sostenible en cuatro islas artificiales, con 700 mil apartamentos frente al Estrecho de Johor, cerca de Singapur, según infomoney. Sin embargo, una década después, este ambicioso proyecto está habitado mayoritariamente por trabajadores de mantenimiento, con calles vacías y torres habitacionales casi desiertas.
Los obstáculos que desafiaron la construcción de Forest City
La historia de Forest City comenzó en 2014, cuando trillones de dólares en inversiones inundaron el sector inmobiliario chino. Al ver una oportunidad de expansión a nivel internacional, Country Garden invirtió en grande en la construcción de una ciudad autosustentable fuera de China. Pero, ya en los primeros años, la empresa encontró problemas: preocupaciones ambientales planteadas por Singapur, además de restricciones financieras de China sobre la inversión inmobiliaria en el extranjero, interrumpieron la obra durante meses.

A pesar de esto, el proyecto avanzó, y la primera fase fue concluida con 26 mil apartamentos y algunas infraestructuras básicas. Sin embargo, el concepto de “construye y ellos vendrán” terminó por no aplicarse. Hoy, Forest City es un lugar repleto de torres inactivas, mientras que la mayoría de los apartamentos permanece desocupada. Country Garden, una de las mayores desarrolladoras de China, enfrenta ahora un enorme desafío financiero, habiendo declarado impago en sus deudas.
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Malasia busca atraer nuevos inversionistas
Para evitar que Forest City se convierta en un verdadero “elefante blanco” en el sector inmobiliario global, el gobierno de Malasia ha estado haciendo esfuerzos para revitalizar el proyecto, proponiendo exenciones fiscales para inversionistas y transformando la ciudad en una zona financiera especial. Recientemente, el gobierno eliminó impuestos para oficinas familiares de grandes inversionistas internacionales, en un intento de reactivar el flujo de personas y empresas en la región.
Aunque estas iniciativas han tenido algo de esperanza, el impacto real aún es limitado. Michael Grove, arquitecto paisajista de Sasaki, que fue contratado para hacer más viable la visión del proyecto, comenta que “la empresa apostó por un modelo obsoleto de construcción sin tener en cuenta la demanda real del mercado”. Las decisiones rápidas de Country Garden, tomadas para aprovechar el boom habitacional, ignoran factores fundamentales como accesibilidad e integración con las necesidades locales.
La vida en una “ciudad fantasma” de lujo
Quien visita Forest City hoy ve una ciudad curiosa: filas de edificios altísimos con luces apagadas, plazas vacías y solo algunos comerciantes y empleados de mantenimiento circulando. La ciudad ya ha servido de escenario para reality shows y para una escuela temporal de tecnología organizada por un inversionista en criptomonedas, pero aún así, el ambiente recuerda a una ciudad abandonada.

La perspectiva de una nueva vida en Forest City atrae a algunos compradores. Es el caso de Su Mu, que cambió la pacífica Shanghái por el clima tranquilo de Forest City. “Los precios aquí no son altos como en China”, explica él. Sin embargo, la falta de habitantes es evidente. Para muchos inversores, el sueño de un “paraíso en Malasia” aún parece distante, mientras Forest City se mantiene como un enorme y silencioso monumento al boom inmobiliario chino.
El futuro de Forest City permanece incierto, con Country Garden prometiendo continuar las obras a medida que la demanda y las condiciones financieras lo permitan. Por ahora, la ciudad sigue siendo un recordatorio de los desafíos y de las ambiciones que transformaron el mercado inmobiliario global en los últimos años.

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