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La Generación Z haría furioso a Steve Jobs: creen que llegar 10 minutos tarde al trabajo aún es puntualidad.

Escrito por Fabio Lucas Carvalho
Publicado el 05/05/2025 a las 15:43
Actualizado el 05/05/2025 a las 15:50
geração Z
Foto: Reprodução
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Estudio revela que casi la mitad de la Generación Z no ve problema en llegar tarde al trabajo, desafiando patrones tradicionales de puntualidad valorados por generaciones anteriores.

Para Steve Jobs, cada minuto contaba. Diferente de lo que piensa la generación Z, el creador de Apple era conocido por su disciplina rigurosa con el tiempo.

Las reuniones comenzaban puntualmente y los retrasos no eran tolerados. Hoy, sin embargo, casi la mitad de la Generación Z ve esto de forma muy diferente: para muchos jóvenes profesionales, llegar diez minutos tarde ni siquiera se considera un retraso.

Un nuevo concepto de puntualidad — ¿10 minutos? Sin problema.

Una investigación publicada por la revista Fortune reveló que el 46% de los trabajadores de la Generación Z no consideran problemático llegar hasta diez minutos después de la hora establecida.

En contraste, el 70% de los profesionales de la generación de los Baby Boomers creen que cualquier retraso es inaceptable.

La diferencia entre los grupos va más allá de la edad: se trata de visiones opuestas sobre lo que significa profesionalismo.

Para muchos jóvenes, el horario fijo ha perdido fuerza ante un mundo más flexible. “¿Por qué estresarse por algunos minutos si el trabajo se está haciendo?”, argumentó una diseñadora de 23 años.

Ella contó que empieza la jornada respondiendo correos electrónicos aún en el tren, lo que, según ella, ya cuenta como trabajo.

Es una postura moldeada por experiencias con home office, horarios flexibles y enfoque en productividad en lugar de presencia física.

El tiempo como valor absoluto

Steve Jobs, si estuviera vivo y activo en Apple, seguramente no aprobaría este cambio. Famoso por su intensidad, trataba el tiempo como un recurso precioso.

La puntualidad, para Jobs, era más que un hábito — era un reflejo de compromiso.

El ex-presidente de Pixar y Disney, Ed Catmull, recordó un episodio marcante: durante negociaciones con Lucasfilm, un ejecutivo siempre llegaba tarde como estrategia de poder.

Jobs, impasible, simplemente comenzaba sin él. Era la forma de mostrar que el tiempo del equipo valía más que cualquier juego de ego.

Jobs también eliminaba rituales considerados inútiles. Abolió presentaciones en PowerPoint e instituyó los miércoles sin reuniones en Apple.

Cada minuto debía ser aprovechado al máximo — un concepto que puede parecer extremo para los jóvenes de hoy.

Choque de generaciones en el reloj

Mientras los Boomers defienden la puntualidad como pilar de la ética profesional, los Millennials y la Generación X muestran posiciones intermedias.

Solo el 39% de los Millennials, por ejemplo, consideran inaceptable un retraso de diez minutos. La Generación Z parece liderar una verdadera revolución cultural en el entorno laboral.

Para muchos de ellos, el antiguo modelo de 9 a 17 ya no tiene sentido. Si el trabajo rinde de 10 a 18, ¿por qué mantener reglas fijas?

Especialmente en sectores como tecnología, medios y diseño, lo más valorado es la entrega — y no la hora en que el empleado pasa por la puerta.

En este contexto, horarios flexibles significan confianza. Imposiciones rígidas pueden sonar como desconfianza o incluso desactualización. Pero hay quienes ven en esto un riesgo silencioso.

El impacto de llegar tarde

Psicólogos, como Neel Burton, advierten que los retrasos constantes pueden revelar desorganización e incluso baja inteligencia emocional. En el entorno corporativo, esto no solo irrita a los colegas, sino que puede comprometer la imagen profesional.

Aún en empresas más modernas, como GitLab y Basecamp — que adoptan modelos de trabajo asincrónico y colaboran entre zonas horarias —, la claridad en los compromisos sigue siendo esencial.

Cuando alguien promete estar en una reunión a las 14h, esa promesa debe cumplirse, incluso si el trabajo se realiza de forma distribuida.

En las escuelas, por ejemplo, el exceso de retrasos ya se ha asociado con una caída en el rendimiento y un aumento de las posibilidades de deserción. En el mercado, el resultado puede ser similar: la falta de puntualidad no siempre pasa desapercibida, incluso en culturas más flexibles.

Libertad, pero con responsabilidad

La tendencia hacia horarios más abiertos llegó para quedarse. Con el auge del trabajo remoto y las herramientas digitales, cada vez más profesionales esperan autonomía total.

Para la Generación Z, este es el nuevo normal. El desafío está en equilibrar esta libertad con las expectativas de confiabilidad que aún mueven a muchas empresas.

La puntualidad, por más simple que parezca, sigue siendo una señal de respeto, seriedad y preparación. Steve Jobs lo sabía. Y, guste o no, la Generación Z aún tendrá que lidiar con esta percepción — especialmente en entornos donde conviven con profesionales mayores, que siguen fieles al reloj.

Conclusión: el tiempo sigue valiendo

La disputa entre generaciones sobre el valor del tiempo está lejos de terminar. Por un lado, la visión moderna que prioriza entregas y bienestar. Por el otro, la tradición que asocia la puntualidad con competencia y respeto.

Al final, esta diferencia no es solo sobre relojes o minutos, sino sobre confianza. Mientras las empresas buscan formas de adaptar sus rutinas, profesionales de todas las edades necesitan encontrar un punto medio.

Porque, incluso en tiempos de trabajo remoto y flexibilidad, el tiempo sigue siendo un activo valioso — para Jobs, para las empresas y para quienes quieren construir una carrera sólida.

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Fabio Lucas Carvalho

Periodista especializado en una amplia variedad de temas, como automóviles, tecnología, política, industria naval, geopolítica, energía renovable y economía. Me desempeño desde 2015 con publicaciones destacadas en importantes portales de noticias. Mi formación en Gestión en Tecnología de la Información por la Facultad de Petrolina (Facape) aporta una perspectiva técnica única a mis análisis y reportajes. Con más de 10 mil artículos publicados en medios de renombre, siempre busco ofrecer información detallada y perspectivas relevantes para el lector.

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